Geopolítica del Ártico

Los cambios climáticos siempre han tenido una notable incidencia sobre la historia de las sociedades humanas; a veces para mejorar y otras veces para empeorar las situaciones existentes. La literatura histórica al respecto es amplia. Sin entrar en el debate sobre el origen del cambio climático actual, expresión incorrecta donde las haya, puesto que el clima siempre está cambiando, lo cierto es que el calentamiento que se observa está teniendo consecuencias sobre la economía y la geopolítica planetaria.

Uno de los fenómenos que más claramente está actuando en este sentido es el deshielo del Ártico; la disminución de la banquisa helada. Las evidencias son claras, aunque existen diversidad de opiniones sobre la intensidad de la tendencia. En 2017, la NASA anunció que la reducción de la banquisa ártica era de un 1,3 % anual de media.

Disminución de la banquisa ártica. Fuente:https://diablobanquisa.wordpress.com/

Gran parte de la plataforma continental del Ártico no pertenece a ningún país ni está sometida a la jurisdicción de ningún Estado. Pero el aumento de las posibilidades económicas derivadas de la disminución de la capa de hielo ha acrecentado el interés por el aprovechamiento de sus recursos naturales y el establecimiento de nuevas rutas marítimas. Los ocho países con costas en el Ártico –Rusia, Canadá, Estados Unidos, Noruega, Dinamarca (Groenlandia), Suecia, Finlandia e Islandia, crearon en 1996 el Consejo Ártico (CA). Esta institución fue concebida como un organismo para la cooperación y coordinación de sus miembros, incluyendo también a los pueblos indígenas. A estos miembros fueron sumándose otros países –Gran Bretaña, Francia, Alemania, España, Japón, China, …– como observadores.   

La disminución de hielo está permitiendo que, en algunos momentos del verano, se abran diversas rutas a través de este océano, anteriormente vedado a la navegación en superficie y solamente accesible en inmersión a los submarinos nucleares de las grandes superpotencias. Ello abre un nuevo escenario geopolítico.

Las rutas que se están configurando son dos: el Paso del Noroeste y la Ruta del Mar del Norte. Ambas unen el Pacífico con el Atlántico y posibilitarían una intercomunicación más rápida y directa algunos meses al año. De momento, sin embargo, siguen en pie algunos obstáculos para el asentamiento de esos pasos: las cambiantes condiciones meteorológicas y el alto coste de los seguros de los fletes.

Rutas posibles en el Ártico. Fuente: http://www.offnews.info/

El Paso del Noroeste que une los dos grandes océanos a través de las costas canadienses y de Alaska, lo hizo en 2007. El primer problema se creó cuando Canadá reclamó el derecho a cobrar peaje, en 2007. A ello se opusieron las grandes potencias marítimas –Estados Unidos y la Unión Europea–, considerando que esas rutas deben ser internacionales. No podemos olvidar que el grueso del transporte internacional se efectúa entre el este del continente asiático y Europa y Estados Unidos.

La ruta que está configurándose más rápidamente y que es mucho más transitada es la Ruta del Mar de Norte, que bordea la costa rusa. Quedó abierta por primera vez en el verano de 2008. Este país está dedicando muchos esfuerzos por asegurarla y hacerla viable: cuenta con experiencia en el uso de determinados tramos de la misma y la banquisa es menor que en la costa canadiense. Y al igual que hizo este país exige un peaje por utilizarla ya que transcurre por sus aguas jurisdiccionales. Rusia cuenta, además, con casi 30 barcos rompehielos de gran tonelaje, muchos más que los otros países árticos.

Además de las rivalidades directas por el control de estas rutas, aparecen otros problemas como los cambios en las rutas marítimas internacionales, disminuyendo el papel estratégico de puntos como el Canal de Panamá o el de Suez, que quedarían relegados al proponerse unas rutas polares mucho más cortas. Parece evidente que estas transformaciones podrían revolucionar el transporte marítimo y el comercio internacional. No obstante, tiende a pensarse que estas nuevas rutas no podrán sustituir a las existentes, sino que las complementarán.

El Ártico alberga, según el Servicio Geológico de los Estados Unidos, grandes reservas energéticas de petróleo y de gas natural. El cambio climático y el deshielo de la capa polar permitirán una explotación rentable de estos recursos. La posibilidad de estas explotaciones planteará, además, la cuestión del deterioro medioambiental y de la contaminación de un espacio natural intacto hasta ahora.

Las nuevas posibilidades económicas del Ártico están atrayendo sobre él el interés de otras potencias que no tienen costas en el mismo, como China o la Unión Europea. Ya no se trata solamente de las facilidades para el transporte marítimo sino también de la existencia de posibles recursos energéticos y biológicos. El incremento de las investigaciones científicas denota el creciente interés por la zona. Esas mismas perspectivas generan tensiones entre los países implicados.

Rusia se muestra muy interesada en expandir su influencia estratégica en este mar. La reconstrucción de antiguas bases militares soviéticas en la región, tanto navales como aéreas, es una medida en tal sentido. Para ella es casi vital porque representa el acceso libre a un mar que intercomunica con el Atlántico y el Pacífico. Su flota en el Mar Negro está constreñida en el estrecho de los Dardanelos por Turquía, miembro de la OTAN –aunque la evolución de la posición política antinorteamericana de Erdogan podría introducir alguna variable en esto–, mientras que la flota del Báltico lo está en el estrecho de Skagerrak por Dinamarca y Noruega, igualmente miembros de la OTAN.

Base rusa de Murmanks. Fuente: https://www.politicaexterior.com

Tanto Estados Unidos como Canadá y Dinamarca (a través de Groenlandia) manifiestan reclamaciones territoriales y de derechos de explotación que chocan con los intereses rusos.

Reivindicaciones territoriales en el Ártico. Fuente:https://www.economist.com/international/

De entre los países que participan como observadores en el CA es China el que más interés está mostrando por asentar su presencia en el área, buscando la colaboración con todos ellos. Una muestra de ello es el notable aumento de las inversiones chinas en Groenlandia –turismo, investigación científica, infraestructuras, explotaciones mineras, etc. De hecho, China ya ha indicado (26 de enero de 2018) cuáles van a ser sus intereses en la región ártica –la denominada Ruta de la Seda polar–, en la que contará con la ayuda rusa no solamente para la navegación sino también para la búsqueda de recursos energéticos y materias primas. Con ello, China lograría un acceso más rápido a los mercados europeos y Rusia rompería el cerco de las sanciones económicas impuestas por Europa y Estados Unidos. La potencia asiática no muestra, sin embargo, ningún interés territorial sobre la zona.

Bibliografía.

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Migraciones en el flanco sur de Europa

Este verano la inmigración procedente del continente africano se ha convertido en uno de los temas estrella de la actualidad. La razón de este interés no es tanto el aumento de los flujos migratorios en esta zona sino las repercusiones políticas  que está teniendo el tema. La negativa del nuevo gobierno italiano –coalición de índole populista y nacionalista formada por el Movimiento 5 estrellas y la Liga Norte– a acoger nuevos inmigrantes ha servido para volver a poner el foco en un problema latente desde 2015, cuando se produjo la arribada masiva de refugiados sirios que huían de la guerra. Las divergencias surgidas entonces sobre el tratamiento del problema han dividido a la UE e impedido que se establezca una política migratoria eficaz y justa.

Este año, el cierre de la ruta del Mediterráneo central por la negativa de Italia a recibir más inmigrantes ha desplazado los flujos hacia la ruta del Mediterráneo occidental, lo que ha incrementado la llegada de más inmigración a las costas españolas. No se trata de cantidades exageradas pero el foco mediático ha otorgado una gran relevancia al problema. Y, al igual que ha ocurrido en otros países, el tema se ha aprovechado para reforzar el enfrentamiento entre los partidos políticos.

Cambio del flujo migratorio en 2018. Fuente: EL PAÍS

De la misma manera, la alarma –sin sustento estadístico real– creada por la imagen de miles y miles de inmigrantes intentando llegar a Europa desde la orilla sur del Mediterráneo está siendo usada como carburante ideológico y político por los partidos de derecha, populistas y nacionalistas. La utilización interesada de este fenómeno empaña y desvirtúa la realidad del mismo.

Propaganda política de la Liga Norte. Fuente: https://xaviercasals.wordpress.com/

La llegada de inmigrantes ilegales a la UE es una constante que se remonta bastante atrás en el tiempo. Hace tiempo que existen en el Mediterráneo diversos corredores para entrar irregularmente en la UE. No obstante, su magnitud dista de ser alarmante (véase la siguiente tabla). Como puede observarse el número habitual de emigrantes y demandantes de asilo sin documentación raramente sobrepasa los 200.000 anuales; solamente 2015 presenta un pico destacable a causa de la guerra civil en Siria. La misma conclusión se obtiene de observar el dato de los residentes extranjeros: en 2015 los residentes extranjeros –no comunitarios y tanto legales como ilegales– en la UE solamente representaban el 7,0 % de la población total.

Porcentaje de inmigrantes ilegales
Año Inmigrantes ilegales Población UE Porcentaje
2014 141.000 506.000.000 0,02 %
2015 1.100.000 508.000.000 0,22 %
2016 172.000 510.000.000 0,03 %
2017 204.700 511.000.000 0,04 %
2018 (hasta agosto) 141.000 512.000.000 0,01 %

Fuente: Eurostat.

Estos flujos, perfectamente asimilables por una entidad como la UE, se transforman en una fuente de discordia porque la llegada se concentra fundamentalmente en tres países del sur de Europa: Grecia, Italia y España. Estos tres países son las puertas de entrada para toda la inmigración ilegal que proviene tanto de África como del Oriente Próximo. Son, por tanto, los que primero deben afrontar el problema de la llegada de esta población, cuyo objetivo, muchas veces, es dirigirse a otros países de la Unión.

Rutas de la inmigración ilegal en el Mediterráneo. Fuente: https://www.eldiario.es/

Las acciones emprendidas por la Unión Europea para resolver el problema, especialmente a partir de 2015, consistieron en un esquema para un reparto obligatorio de los inmigrantes indocumentados que llegaban a su territorio. Ese programa apenas si logró cumplir con sus objetivos, ya modestos de por sí: de los 1,3 millones llegados entre 2015 y 2016 se pretendió distribuir 160.000, de los cuales solamente se recolocaron 29.144 candidatos. No existió un verdadero compromiso para aplicarlo, ni tampoco unos instrumentos administrativos para hacerlo. Los países del Este presentaron una oposición total a la medida –Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia se negaron a aplicarlo–. Una falta de solidaridad, que, sin embargo, sí reclaman para recibir las ayudas económicas pertinentes,  y que impide establecer unas políticas migratorias comunes.

En numerosos países la presencia de inmigrantes ha abiertos controvertidos debates sobre la presencia de inmigrantes, sobre su integración y sobre la gestión de esa diversidad cultural y religiosa

Grado de cumplimiento con el programa de reasentamiento de inmigrantes de 2016. Fuente: EL PAÍS

Con la situación actual, el peso de la acogida de estos flujos siguió recayendo sobre los primeros países receptores, aquellos que conforman el flanco sur de la UE.

La comprensión del fenómeno inmigratorio requiere conocer las causas que provocan esos flujos. La primera de las causas es obvia: la pobreza. Aunque más que la pobreza habría que aludir a las enormes desigualdades económicas que existen entre la Unión Europea y sus vecinos de la orilla sur del Mediterráneo. Esas diferencias son enormes, solamente comparables a las existentes entre Estados Unidos y sus vecinos centroamericanos. La situación económica de los países vecinos del sur no permite creer en una destacada disminución a corto o medio plazo de estos flujos migratorios

Comparación niveles de renta
País europeo PIB per cápita en $ País africano PIB per cápita en $
Alemania 52.801 Níger 1.213
Bélgica 48.258 Burkina-Faso 1.993
España 40.289 Gambia 1.719
Francia 45.473 Malí 2.225
Italia 39.499 Marruecos 8.936
Suecia 53.077 Senegal 2.900

Fuente: FMI (estimaciones para 2018).

Así pues las desigualdades económicas son enormes. A ello hay que sumar también la ausencia de cualquier protección social por parte de los Estados, lo que acentúa todavía más la pobreza en estos países. Es comprensible que la población joven busque nuevas perspectivas de obtener una vida mejor y, al mismo tiempo, ayudar a los familiares que se han quedado allí. La desesperación y la falta de expectativas son los principales acicates para la emigración.

Pero la inmigración también puede representar una variable positiva. Europa presenta un preocupante proceso de envejecimiento, hecho que dificulta el mantenimiento del modelo de bienestar que tienen muchos Estados europeos. Europa necesitará trabajadores que contribuyan al mantenimiento de esos sistemas. Es cierto que las necesidades de trabajadores serán muy variadas, primando las de cualificación media o alta sobre los de baja o nula. Por ello es necesario un sistema ordenado de inmigración que beneficie a todos.

La segunda causa es de índole política.En este caso los flujos que se dirigen a Europa no provienen solamente de África sino que también lo hacen de Oriente Próximo, una de las zonas más conflictivas e inestables del planeta. El enorme repunte que llegó a Europa en  2015 se produce precisamente a consecuencia de la guerra en Siria; se trató no ya de inmigrantes económicos sino de población civil que huía de la guerra, de refugiados o de demandantes de asilo en suma. Tanto en el continente africano como en esta zona proliferan los conflictos armados, explícitos o latentes, alimentados, sobre todo en África, por la presencia de Estados fallidos, atrapados por la corrupción  e incapaces de impedir la actuación de bandas criminales, traficantes de personas y grupos yihadistas que inestabilizan  la región y crean una insoportable inseguridad para la población civil.

Conflictos armados en África y Oriente Próximo. Fuente: ABC

 

Bibliografía.

Arias, G. (2011). La crisis en el Norte de África y su impacto en la inmigración irregular a la Unión Europea. Instituto Elcano

Barreira, V. (2014). El horror acecha al norte. EL PAIS.

Gallego-Díaz, S. (2015). ¿De qué huyen y por qué ahora? EL PAIS.

Grasso, D. (2018). El cierre de las rutas del Mediterráneo acentúa el colapso migratorio de España. El Confidencial. Recuperado de https://www.elconfidencial.com/espana/2018-07-29/rutas-inmigracion-mediterrano-europa-espana_1598482/

Jabar H Jabur, A. (2011). La inmigración marroquí en España: estudio histórico. Granada: Universidad de Granada.

Laqueur, W., Aragall, X., Zaragoza, J., (et al)., E. (2015). Refugiados. Otro proyecto que desafía a Europa. La Vanguardia Dossier, 58.

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La revolución de los claveles: Portugal, 25 de abril de 1974.

Algunas consideraciones previas. 

 A mediados de los años setenta del siglo pasado, en un movimiento que aparenta una sincronía extraordinaria, las tres dictaduras existentes en Europa Occidental –Portugal, España y Grecia– desaparecieron y dieron lugar a regímenes democráticos homologables en el marco europeo. 

Existen entre ellos más elementos divergentes que comunes. Entre las diferencias podemos indicar su origen, su duración y su contexto internacional. Entre las semejanzas aparece la vinculación existente entre los procesos de descomposición de esos regímenes y las crisis coloniales o las aventuras exteriores: guerras africanas de Portugal –especialmente en Angola y Mozambique–, la crisis del Sahara Occidental en el caso español y la aventura chipriota, fallida, de los coroneles griegos. 

Las causas de la aparición de estos regímenes dictatoriales son muy distintas. Los casos de Portugal y España se remontarían a la eclosión autoritaria que se produjo en el período de entreguerras; la dictadura griega, por su parte, se inscribiría en el contexto de la Guerra Fría y en la intención de las fuerzas conservadoras y anticomunistas de evitar, a cualquier precio, un régimen comunista o simplemente izquierdista en la Hélade. Por esa misma razón su duración también fue distinta: mientras que las dictaduras portuguesa y española durarían decenas de años, la griega fue más breve, solamente siete años –1967-1974–. 

El papel internacional de estos países también era diferente. Aunque ninguno de los tres era miembro de la entonces Comunidad Económica Europea –ninguno cumplía los estándares democráticos exigidos–, tanto Portugal como Grecia sí eran miembros de la OTAN, obviándose para ello su calidad no democrática. España también estaba fuera del club militar, aunque mantenía fuertes lazos militares con los Estados Unidos. 

Cronología

A pesar de las divergencias señaladas, Nicos Poulantzas, intentó realizar un análisis conjunto de la crisis de estas dictaduras desde una perspectiva marxista. Como elementos comunes de los tres regímenes apuntaba su posición subordinada respecto de las grandes potencias capitalistas, una estructura social comparable y un papel de suministradores de mano de obra a los países europeos más industrializados. Señalaba también una supremacía de los factores internos en el desencadenamiento de las crisis; en concreto, expone que sectores de las burguesías nacionales, al recamar más ayuda del Estado, entraron en contradicción con los grupos dominantes de las burguesías, vinculados a la internacionalización del capital. Estas contradicciones abrieron la posibilidad de la participación de los sectores populares en las crisis, impulsando los cambios hacia procesos democratizadores. 

Gestación de la dictadura. 

La monarquía portuguesa fue suprimida por una revolución poco cruenta en 1910, estableciéndose una república que pretendió corregir los vicios del caduco constitucionalismo monárquico, un régimen propio del siglo XIX incapaz de asimilar los nuevos cambios políticos y sociales. No obstante, la nueva República se caracterizó por la inestabilidad política y la mala gestión. Desde un principio, los sectores conservadores y católicos se opusieron abiertamente al nuevo régimen, produciéndose, incluso una breve guerra civil entre monárquicos y republicanos –una minoría de clases medias urbanas, en un país aún mayoritariamente rural– a principios de 1919. Este clima de enfrentamiento profundizó la debilidad de la República; paralelamente la idea de un golpe que estabilizase la vida política del país fue ganando peso y así, el 28 de mayo de 1926, un movimiento militar puso fin, sin apenas oposición, al régimen republicano en Portugal. 

El movimiento militar, diseñado para acabar con la República y no para establecer una política de futuro, fue dividiéndose entre los que pretendían reformar el régimen republicano y los que pretendían implantar otro régimen de tipo antiliberal y fascista, modelo en auge en la Europa de entreguerras, y que contaba con el apoyo de la burguesía y de la Iglesia. En este contexto cobró prestigio la figura de Antonio de Oliverira Salazar, un católico antiliberal que diseñó un programa político basado en tres puntos: un Estado autoritario, un modelo social corporativo y la exaltación nacionalista concretada en la defensa del Portugal ultramarino.  Desde 1930 se convirtió en el hombre fuerte del emergente Estado Novo. En 1932 se le nombró presidente del Consejo de Ministros, cargo que ocuparía hasta 1968. 

La dictadura portuguesa y la guerra colonial. 

El nuevo régimen portugués fue sorteando crisis importantes –su papel en la Guerra Civil española, la Segunda Guerra Mundial, …– hasta que el problema colonial apareció en escena. Las primeras manifestaciones de dicha cuestión fueron las reivindicaciones de la India, recién independizada, sobre los enclaves portugueses de Goa y Damán y Diu, enclaves que fueron invadidos por dicho país en 1961. Paralelamente, el anticolonialismo aparecía en los territorios africanos en forma de guerrillas insurgentes. Por estas razones, a principios de los años sesenta, el Estado Novo padeció una de sus crisis más graves al iniciarse una guerra colonial. 

El conflicto obligó a un gasto militar desmesurado –casi un 50 % de su PIB en 1973, mientras que España gastaba un 2,35 %– y a una creciente movilización de tropas –de 49.000 soldados en 1961 a 150.000 en 1973–. No obstante, la guerra favoreció la modernización económica del país, que se abrió al capital internacional en busca de recursos. 

La política colonial del gobierno contaba con el respaldo claro de Francia y Alemania, y, menos evidentemente, de Estados Unidos. También era apoyada por los regímenes blancos africanos –Rhodesia y Sudáfrica–. La situación militar no era idéntica en todas las colonias: muy complicada en Guinea y Cabo Verde, estancada en Mozambique y era favorable en Angola, donde los movimientos guerrilleros estaban divididos. Era, pues, un fenómeno que provocaba una sangría económica y cierto descontento popular, pero no fue el elemento fundamental del hundimiento de la dictadura. 

En septiembre de 1968, Oliverira Salazar, enfermo, se retiró del poder. Le sustituyó Marcelo Caetano, que pronto defraudó las esperanzas de los sectores reformistas y tampoco pudo cerrar los conflictos bélicos. Su fracaso fue provocando un creciente aislamiento interno del Gobierno, así como la paulatina pérdida del apoyo de las Fuerzas Armadas.  

El creciente desgaste y la posibilidad de una derrota, cuya responsabilidad el poder político endosaría a las Fuerzas Armadas, acrecentaba el malestar militar. El descontento, favorecido también por la oposición a algunas reformas que afectaban a aspectos laborales del Ejército, se organizó en torno dos núcleos: el del general Spinola y el Movimiento de los capitanes. Ambos grupos confluyeron en la necesidad de un golpe militar.  

Soldados portugueses en Mozambique. Fuente: https://ar.pinterest.com/pin/364369426083486625/

La revolución de abril. 

Las tres de la madrugada del 25 de abril de 1974 fue la hora designada para que el movimiento militar asentase el golpe definitivo al régimen dictatorial. Las unidades participantes tomaron los principales enclaves de Lisboa –aeropuerto, nudos de comunicaciones, medios de comunicación, Cuartel General, …–. Por la mañana se puso sitio a la sede de la Guardia Nacional Republicana, un cuerpo policial partidario del régimen, y a las 17:30 el presidente de Gobierno se rindió ante el general Spínola. En pocas horas, el golpe había triunfado. Solamente se produjeron cuatro muertos, todos ellos en el asalto a la sede de la policía política (PIDE) 

Una vez destruido el Estado Novo, las divergencias entre los sectores que apoyaron el golpe reaparecieron. Todos estaban de acuerdo en acabar la guerra colonial e implantar la democracia. Pero los plazos y la forma de llevarlo a cabo variaban. El proceso de formación del Estado democrático fue conflictivo y largo –entre abril de 1974 y noviembre de 1975–; en él desempeñó un papel clave el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA), auténtico líder del proceso de cambio. Tras él estaba la movilización social. 

Tropas en las calles de Lisboa. Fuente: https://www.pinterest.fr/pin/710231803707356347/

La caída de la dictadura introdujo enormes cambios en Portugal. La institucionalización de las libertades públicas eliminó la censura, liberó a los presos políticos, legalizó a partidos de izquierda, como el Socialista o el Comunista, lo mismo que a los sindicatos de clase.  Pero siguieron existiendo dos modelos políticos sobre lo que se pretendía implantar: por un lado, Spínola con algunos oficiales, grupos conservadores y los restos del régimen, partidarios de una solución federal para el problema colonial y de una democracia restrictiva; por otro, el MFA y las fuerzas de izquierda, que pretendían una democratización plena y la concesión de la independencia a las colonias. La situación se decantó definitivamente hacia esta segunda opción, lo que significó que el MFA pasó a controlar los nuevos órganos de poder –Gobierno, Consejo de Estado, Comando Operacional del Continente (COPCON), el órgano clave del poder militar–, alineándose con las posiciones revolucionarias del Partido Comunista de Portugal, dirigido por Álvaro Cunhal, y de la extrema izquierda.  

La deriva izquierdista del MFA provocó que el 11 de marzo de 1975 tuviera lugar un intento de golpe de Estado dirigido por el general Spinola, con el apoyo de la Fuerza Aérea. A pesar de que fue rápidamente desarticulado, el intento sirvió para radicalizar las posiciones izquierdistas dentro del Gobierno y del MFA. Así, el presidente Vasco Gonçalves amplió el programa nacionalizador y la expropiación de los latifundios, al tiempo que pretendió consagrar en la futura Constitución los principios revolucionarios sostenidos por el MFA. Sin embargo, en las elecciones del 25 de abril para la Asamblea Constituyente triunfó el Partido Socialista, partidario de un modelo democrático de corte occidental. 

La consecuencia de este resultado fue el desplazamiento del poder del ala filocomunista dentro del MFA, lo mismo que ocurrió en la formación del nuevo gobierno, donde los comunistas solamente obtuvieron un ministerio, de acuerdo con los resultados obtenidos en las elecciones. A pesar de las presiones populares –manifestaciones, huelgas, …–, el Gobierno logró desplazar del COPCON a los sectores más radicalizados –Otelo Saraiva de Carvalho–. Las protestas de algunas unidades fueron frenadas con la detención de los oficiales más izquierdistas. 

La Constitución de abril de 1976 asentaba un modelo político democrático que reconocía además algunos de los logros económicos y sociales obtenidos en el curso del proceso revolucionario. La tutela militar, fundamental en el desarrollo del nuevo régimen, se mantuvo aún unos años –mediante la existencia del Consejo de la Revolución–  para luego desaparecer y dar lugar a un régimen constitucional perfectamente asimilable a las democracias liberales europeas. 

La revolución de los claveles, en realidad un golpe de Estado contra una dictadura que, después, adoptó la forma de una revolución, fue un fenómeno inédito en la Europa occidental de la segunda mitad del siglo XX. ¿Cómo unas fuerzas armadas integradas en la OTAN y formadas en el marco de una dictadura fueron capaces de convertirse en adalides de un cambio revolucionario de signo izquierdista? No existe una respuesta fácil, pero fue un elemento importante el cambio en la extracción social de los oficiales; la duración de la guerra y sus duras condiciones apartaron de la carrera militar a los sectores procedentes de la aristocracia y la burguesía de las grandes ciudades, puestos que fueron ocupados por jóvenes de la clase media baja. De ahí su mayor receptividad al pensamiento de la izquierda. 

Ese modelo fascinó durante un tiempo a sectores de la izquierda europea, incluso a la Unión Soviética, que vio en ello un modelo para que la izquierda revolucionaria pudiera llegar al poder en las sociedades relativamente desarrolladas de Occidente. Para algunos autores fue también el aldabonazo final de un ciclo “revolucionario” que habría comenzado con el mayo de 1968. La izquierda y los demócratas españoles, por su parte, aspiraban a que el fenómeno influenciara positivamente en la desaparición del franquismo.

Bibliografía.

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De la Torre, Hipólito (1994). Portugal, 1974. Cuadernos del Mundo Actual, 62

Leguineche, Manuel (1976). Portugal, la revolución rota. Madrid: Ediciones Felmar

Poulantzas, Nicos (1976). La crisis de las dictaduras. Portugal, Grecia y España. Madrid: Siglo XXI.

Sánchez, Josep (1997). La Revolución de los claveles en Portugal. Madrid: Arco Libros.

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Vadillo, J. (2014). La Revolución de los Claveles 40 años después. Periódico Diagonal. Recuperado de https://www.diagonalperiodico.net/saberes/22702-la-revolucion-claveles-40-anos-despues.html

 

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Una nueva biografía sobre Karl Marx. Ilusión y grandeza.

 

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Las empresas tecnológicas: poder y geopolítica

El poder de las grandes empresas tecnológicas. 

En la actualidad, el mundo se mueve en torno a la información. Antes fue la industria y aún antes fueron las actividades agrarias las que movieron la economía del planeta. Hoy son la obtención y el procesamiento de la información los elementos fundamentales. Y, lógicamente, quien controle esos procesos está en condiciones de establecer un nuevo dominio.

En este papel de obtención y procesamiento tienen una enorme ventaja las grandes compañías tecnológicas que dominan el mercado de internet y de los útiles informáticos, especialmente el software. Y todas ellas son estadounidenses: Alphabet (Google), Facebook, Amazon, Apple y Microsoft. Sus actuaciones están cambiando el mundo y creando un nuevo orden económico, social  y cultural.

Como algún especialista ya ha señalado, estas empresas son el principal factor de cambio. Antes, ese papel lo han tenido las ideologías –liberalismo, comunismo, fascismo, …– pero ahora, desacreditas estas, son las empresas citadas las que promueven las transformaciones económicas y sociales. A este respecto, el hecho de que todas estas compañías tengan su sede en los Estados Unidos no es baladí. Ello confiere a este país una enorme ventaja sobre sus restantes competidores: China, con un gran mercado interior, pero con aún escasa capacidad exterior, y Europa, con un papel insignificante en esta carrera.

Las grandes empresas tecnológicas tienen pocos contrapesos. El principal es el Estado, una institución que se está debilitando a causa de dos procesos imbricados:

  1. La desregulación liberal promovida por la globalización económica priva a los Estados de instrumentos de control que pongan límites al enorme poder de estas empresas.
  2. La multilateralidad imperante en las relaciones internacionales provoca que no exista ninguna gran potencia hegemónica que pueda imponer sus criterios al resto de países. Cualquier acción de un solo gobierno está condenada a un pronto fracaso si no cuenta con más apoyos. Además, las instituciones surgidas en la segunda mitad del siglo XX –OMC, ONU, FMI, Banco Mundial, …– aparecen cada vez como más irrelevantes, lastradas por su falta de representatividad. Así mismo, la mayor parte de los grandes problemas –cambio climático, terrorismo, migraciones, delincuencia, …– tienen un marco transnacional que requiere la colaboración de los Estados, siendo la unilateralidad un imposible.

Por este debilitamiento del Estadola expansión y crecimiento de estas grandes compañías apenas si padecen trabas o condicionantes. Su enorme tamaño y su poder económico son capaces de doblegar a cualquier Estado si afronta solo la batalla. No se puede olvidar que el poder de las grandes empresas tecnológicas es también un poder político, un poder que desafía a los Estados cuando es necesario para sus intereses. 

La principal transformación que impulsan estas tecnologías es la crisis de la política tradicional y de las élites dominantes que se han apoyado en ella. La disponibilidad de una abundantísima información –cuestiones aparte, aunque no menos importantes, serían la capacidad de análisis de la misma y su veracidad– otorga más poder a los individuos, que tienden a fiarse más de sus iguales que de las autoridades. Con este panorama, las funciones del liderazgo se difuminan y ello afecta, evidentemente, a las relaciones de poder. 

Resulta claro que las actuaciones de estos gigantes tecnológicos están transformando la política y la democracia. Incluso provocando impulsos que tienden a limitarla, como ocurre en Turquía, en Rusia o en China, por ejemplo.

Pero las relaciones entre estas empresas y los gobiernos son ambivalentes. El origen de su poder reside en que los servicios que prestan son fundamentales para la gestión cotidiana de la economía y de la sociedad. Por tanto, existe también, y al mismo tiempo, una connivencia entre estas y los gobiernos. Por ahora no ha aparecido ningún interés en cuestionar a los gobiernos, sobre todo si estos no interfieren en sus actividades. Pero ocurre que cada vez más frecuentemente estos tienden a poner límites a sus prácticas.

La globalización y la crisis de la democracia están significando una vuelta a la identidad como refugio. El miedo a la pérdida de control de los mecanismos tradicionales que hacen funcionar las sociedades –un capital abstracto, dependiente de mercados difusos y alejados; unas fronteras permeables que posibilitan la llegada de gentes de otras culturas; unos flujos de comunicación y de imágenes que se abren a nuevos códigos– provoca un regreso a la seguridad de lo conocido, a la tribu. Lo comunitario se convierte también en una forma de protección frente al capitalismo individualista y salvaje. Este planteamiento ayuda a explicar fenómenos como en Brexit en Gran Bretaña, el ascenso de Trump en Estados Unidos o la misma eclosión nacionalista en España o Europa. 

La cuestión primordial es que se está produciendo una concentración de poder a gran escala. La suma de iOs y Android controla el sistema operativo del 80 % de los móviles que hay en el planeta; Amazon controla el 62 % de las ventas online de Estados Unidos. Estos son algunos datos del elevado grado de concentración empresarial que se da en este sector. Cuanto más elevado sea este grado, más poder adquieren las empresas ya no solamente para controlar los mercados sino también para imponer su visión hegemónica de la cultura y de la sociedad, así como para defender sus intereses políticos. 

Geopolítica digital. 

El mundo digital e internet están claramente dominados por los Estados Unidos. Las empresas de este país son las que almacenan, distribuyen y analizan los grandes flujos de datos que generan estos medios. Y no hay que olvidar que el control de la información es una de las bases del poder. Actualmente más del 90 % de la información del planeta está digitalizada; la posibilidad de acceder, analizar y sistematizar esa información confiere una enorme capacidad de influencia a quien pueda hacerlo, sea esta una empresa o un Estado.

Esa información puede ser utilizada por el poder político estadounidense, aunque también son frecuentes los choques entre los brazos de ese poder y algunas de estas empresas, reacias a facilitar el acceso a la información de sus clientes –recuérdese, a título de ejemplo, el contencioso entre el FBI y Apple por lograr acceder al teléfono móvil de un asesino que mató a 14 personas en San Bernardino–. En contrapartida, en otras ocasiones, las compañías tecnológicas han colaborado con las agencias de inteligencia norteamericanas, especialmente la National Security Agency (NSA), otorgando al gobierno estadounidense una enorme ventaja comparativa sobre otros países. 

Sede de los organismos de seguridad estadounidenses. Fuente: https://www.voanews.com/a/three-shot-wounded-near-nsa-entrance/4254091.html

Naturalmente, otros países cuentan también con sus medios para vigilar y obtener información de este entramado tecnológico. Más sofisticadas, si cabe, que la NSA serían la británica GHQC o la alemana Servicio Federal de Inteligencia (BDN en sus siglas en alemán). En España es el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) el encargado de esta misión, para la que ha adquirido recientemente un potente sistema de interceptación de comunicaciones. Todas estas agencias obtienen la información de las comunicaciones, pero las redes sociales también proporcionan abundantes datos por lo que la colaboración entre agencias de inteligencia y empresas tecnológicas existe, una colaboración que aún no es sistemática –ante el peligro de que los clientes ya no confíen en ellas– pero sí puntual.  

El problema de la ciberseguridad preocupa cada vez más a los gobiernos; los posibles ataques a las redes de comunicaciones o a los sistemas estratégicos de un país, o las sospechas de posibles manipulaciones en los sistemas de recuento electrónico de las elecciones están cada vez más presentes. Los ciberataques se han convertido en un arma más, mostrando que los sistemas que gestionan numerosas actividades claves pueden ser atacados y dañados. En este sentido, el poder tecnológico de los Estados Unidos es primordial, aunque países como China o Rusia no le van muy a la zaga.

Estas empresas son vistas con preocupación porque son interpretadas como una muestra de la hegemonía estadounidense, o incluso como un instrumento de la misma. Y es cierto que, a menudo, sus intereses convergen, pero esto no ocurre siempre. Uno de los campos de batalla es el control de las redes sociales, bien como instrumento de información o bien de desinformación. Su uso se está convirtiendo en un elemento más en la confrontación entre Estados y reproduce, por otros medios, las pautas imperantes en la geopolítica actual. Unos ejemplos de ello lo constituye el uso de las redes sociales que ha estado realizado el ISIS, o el papel de las mismas en las llamadas revoluciones árabes.

Bibliografía.

Castells, M. (2009). Comunicación y poder. Alianza Editorial: Madrid.

Castells, M. (2012). Redes de indignación y esperanza. Los movimientos sociales en la era de Internet. Alianza Editorial: Madrid

Delgado, C. (2017). Las grandes tecnológicas agigantan su poder a través de la Bolsa. El País. Recuperado a partir de https://elpais.com/economia/2017/12/30/actualidad/1514660882_892424.html

EC, R. (2017). Empresas tecnológicas tienen más poder que muchas naciones. El Comercio. Recuperado 7 de febrero de 2018, a partir de http://elcomercio.pe/tecnologia/empresas/empresas-tecnologicas-mas-muchas-naciones-noticia-472146

Editorial, L. V. (2018). El creciente poder de las tecnológicas. La Vanguardia. Recuperado 7 de febrero de 2018, a partir de http://www.lavanguardia.com/opinion/20180205/44554816221/el-creciente-poder-de-las-tecnologicas.html

Fletcher, T. et al. (2017). El imperio de Sillicon Valley y su nuevo orden mundial. La Vanguardia dossier, 63.

Guillén, B. (2016). «Nos indignamos con el FBI por abrir un móvil, pero permitimos que Facebook acceda a nuestra vida». El País. Recuperado 2 de abril de 2016, a partir de http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2016/03/30/actualidad/1459363552_851558.html

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Rodriguez-Rata, A. (2018). Manuel Castells: «Los globalizadores han sido nacionalizados. La democracia liberal ha colapsado». La Vanguardia. Recuperado a partir de http://www.lavanguardia.com/politica/20180226/44961326923/conversaciones-manuel-castells-globalizadores-nacionalizados-democracia-liberal-colapsado.html

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La gripe de 1918

El mundo estaba inmerso en la Primera Guerra Mundial. Sumergido en ese conflicto, que ya duraba cuatro años, se vio golpeado además por la peor pandemia de todo el siglo XX. Una confluencia traumática que mostró lo indefensas que, a veces, se encuentran las sociedades, incluso las desarrolladas, para hacer frente a este tipo de acontecimientos.

Los hechos.

La gripe es actualmente una enfermedad común, que afecta anualmente a millones de personas que se suelen recuperar de la misma sin mayores problemas, no obstante se trata de un virus que puede llegar a ser letal. Sin duda es el patógeno más extendido y frecuente.

La pandemia de gripe de 1918, de la que se conmemora el centenario este año, fue la epidemia más importante de todo el siglo XX. Perduró hasta 1920 y su gravedad, –y de ahí su consideración de pandemia, es decir, enfermedad que afecta a la mayoría de la población o que se extiende por numerosos países–, fue tal que mientras duró mató a más de 50 millones de personas, una letalidad que permite hablar perfectamente de crisis de mortalidad –esas cifras representaban entre el 3 y el 6 % de la población mundial–.

Enfermos de gripe en un pabellón deportivo. Nueva Inglaterra. Fuente: http://www.newenglandhistoricalsociety.com/the-1918-flu-epidemic-kills-thousands-in-new-england/

Los primeros afectados aparecieron durante los meses de marzo y abril en Estados Unidos, en campamentos militares situados en el Medio Oeste. Según los estudios epidemiológicos, ese primer virus, no más letal que el de las típicas gripes estacionales, mutó durante el verano adquiriendo mayor letalidad. Su presencia se detectó a finales de agosto, en Francia, en el puerto de Brest, uno de los lugares de llegada a Europa de las tropas norteamericanas que se incorporaban para combatir en la Primera Guerra Mundial. No obstante, se desconoce su origen exacto.

Regimiento estadounidense marcha por Seattle con mascarillas. Fuente:http://208.254.74.112/cw/criticalmoments-9780415636858/s1/students/

La pandemia afectó a todo el planeta. ¿Cómo fue posible esa difusión en un momento en el que los transportes intercontinentales no eran masivos? Es aquí donde incide el contexto. La Primera Guerra Mundial, con sus consiguientes movimientos de tropas y de poblaciones civiles, favoreció la expansión.

Algunos datos muestran su letalidad:

  • En Alaska, la epidemia provocó la desaparición de comunidades indígenas enteras.
  • En China murieron unos 30 millones de personas.
  • En Estados Unidos entre 500.000 y 700.000 personas.
  • En el Reino Unido, 250.000.
  • En Francia, 400.000.
  • En la India británica, entre 10 y 15 millones.
  • En Venezuela, 25.000.

La epidemia de gripe.

La gripe es un virus respiratorio que se propaga fácilmente. Además, las personas enfermas puedes ser contagiosas antes de presentar síntomas, lo que contribuye a que su control sea muy difícil. Tiene también la posibilidad de combinarse con otros virus aviares y porcinos, dando lugar a nuevos virus potencialmente peligrosos.

El virus que desencadenó esa gripe era una variedad del aviar –como la gripe A–, muy virulento y que afectó a todos los grupos de población: ancianos, jóvenes y niños. Investigaciones posteriores determinaron que este tipo de gripe afectaba especialmente al sistema inmunológico, debilitándolo y facilitando la acción del virus. En el caso de la gripe de 1918, el virus que la provocó fue el H1N1 –el mismo que hizo saltar las alarmas en 2009–.

Las enfermedades infecciosas, independientemente de su origen, comparten tres características:

  1. Una propagación rápida y eficaz desde la persona enferma a la sana. Ello provoca que mucha población se vea afectada en poco tiempo.
  2. Se trata de enfermedades agudas. En poco tiempo el paciente muere o sana; si logra sobrevivir su cuerpo adquiere inmunidad contra la enfermedad, durante un tiempo o para siempre.
  3. Estas enfermedades afectan fundamentalmente a los humanos, aunque últimamente se han detectado casos de transferencia de animales –cerdos, aves– a humanos.

La letalidad de esta variedad de gripe se debía a la rapidez con que los pulmones se llenaban de líquido, por lo que las víctimas morían asfixiadas. También aparecían manchas de color caoba en los rostros, que luego evolucionaban hacia un negro azulado por la falta de oxígeno. Por esta razón se la denominó también “la epidemia púrpura”. La letalidad de la enfermedad se estimó entre el 10 y el 20% de los afectados.

Hasta 1945 no se dispuso de una vacuna contra la gripe. Fue desarrollada por un grupo de investigadores estadounidenses. Esta vacuna ha de ser renovada anualmente por la capacidad de mutación que tiene el virus.

La “gripe española”.

Aunque, como hemos señalado, la enfermedad apareció en Estados Unidos, el hecho de que la prensa española fue la única que pudo hablar con total libertad de la misma, cosa que no ocurrió en el resto de países europeos ni en Estados Unidos, donde las noticias sobre la epidemia se censuraban para no debilitar la moral de la población, determinó que se diese la falsa impresión de que España era el único país afectado. Y de ahí que este brote  fuese conocido como gripe española.

En España, la difusión de la gripe fue intensa, siendo uno de los países más afectados –se calcula que provocó entre 200.000 y 300.000 fallecidos–, entre el 1 y el 2 % de la población total. Mientras que los enfermos alcanzaron la cifra de 8 millones.

Sociedad y enfermedades epidémicas.

Las grandes epidemias han incidido negativamente sobre las sociedades en diversos momentos históricos. Los avances médicos, económicos y de salud pública han logrado que, en buena medida, estos acontecimientos sean sólo un recuerdo del pasado. Pero la amenaza subsiste.

Las epidemias están ahí, no han desaparecido de nuestras sociedades: brotes recientes de ébola en África Occidental, de zika en América del Sur, de peste en Madagascar e India. Y si bien es cierto que, actualmente, disponemos de respuestas sanitarias más eficaces, también lo es que la interconexión favorecida por la globalización multiplica rápidamente la posible difusión de las epidemias. La gripe de 2009 fue un aviso de lo que podía pasar, aunque luego y por fortuna, no tuvo el desarrollo esperado.

Incluso las sociedades más desarrolladas tienen problemas cuando surgen brotes epidémicos leves, como la típica gripe anual: colapso de hospitales, necesidad de más recursos humanos y materiales, aumento de los costes laborales por las bajas que provoca la enfermedad, etc. Nuestra defensa frente a estas amenazas es siempre relativa, para no hablar de la utilización de virus y bacterias como armas biológicas. Otro escenario que, aunque poco probable, no es imposible.

Esta epidemia inició un ciclo por el que cada 25 años, aproximadamente, se producía una gran epidemia de gripe. Las siguientes, no tan letales, tuvieron lugar en 1957 y 1968

Bibliografía.

Gargantilla, P. (2011). Breve Historia de la Medicina. Madrid: Nowtilus.

Gunderman, R. (2018). Diez mitos que aún creemos sobre la ‘gripe española’ de 1918. El País. Recuperado de https://elpais.com/elpais/2018/01/16/ciencia/1516096077_476907.html

Jared, D. (2016). Armas, gérmenes y acero. Barcelona: DeBolsillo.

La gripe española, la misteriosa epidemia que el mundo censuró por mirar hacia las trincheras. (2016). Recuperado de http://www.abc.es/historia/abci-gripe-espanola-pandemia-201603141910_noticia.html

Pandemia de gripe de 1918. (2018, enero 17). En Wikipedia, la enciclopedia libre. Recuperado a partir de https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Pandemia_de_gripe_de_1918&oldid=104974771

Rámila, J. (2013). La gripe española. Recuperado de http://www.historiadeiberiavieja.com/secciones/historia-contemporanea/gripe-espanola

Redacción. (2018, enero 6). En qué consistió la gripe española, la enfermedad que mató más personas que la Primera Guerra Mundial. BBC Mundo. Recuperado de http://www.bbc.com/mundo/noticias-42584293

Sampedro, Javier (2014). La gripe de 1918 pudo ser española. Recuperado de  https://elpais.com/sociedad/2014/07/29/actualidad/1406662311_887510.html

No suelo añadir adendas pero esta noticia es de hoy mismo, 2 de febrero, y no me resisto porque enlaza perfectamente con lo dicho en la entrada.

Referencia:  https://elpais.com/internacional/2018/02/02/america/1517576729_309045.html

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1968: ¿Una revolución frustrada?

Introducción.

Este año se celebra el cincuentenario de las revueltas de 1968. Un fenómeno que ha pasado a la historia como una de esas fechas paradigmáticas en las que eventos de extraordinaria importancia confluyen en un mismo tiempo y acaban definiendo  una  coyuntura. No estamos hablando de un solo acontecimiento –el mayo parisino–, sino de hechos muy diversos, aunque todos tienen un elemento en común: significaron una rebelión contra los poderes establecidos y contra la legitimación social y cultural de los mismos.

Resumir en una entrada de blog, por extensa que sea, un año tan complejo es tarea casi imposible. Pero trazar las líneas maestras de los acontecimientos y sus repercusiones ya resulta una posibilidad más viable.

En 1968 se produjeron varios intentos revolucionarios, tanto en el mundo capitalista como en el comunista. En el primero la revuelta de los estudiantes parisinos, los movimientos norteamericanos de protesta y la revuelta mexicana mostraron que las demandas de cambios sociales y políticos eran difícilmente contenibles; en el segundo, la primavera de Praga abrió serias grietas en el férreo bloque del Pacto de Varsovia.

Luis Aragon cede el megáfono a Daniel Coln-Bendit en una manifestación en París. Fuente: https://musicadecomedia.wordpress.com/2015/04/26/mayo-del-68-3-prohibido-prohibir/

En Estados Unidos eclosionaron diversos fenómenos sociales y culturales que marcaron un antes y un después en la historia de la potencia norteamericana: las protestas contra la guerra de Vietnam, el nacimiento de la contracultura y del movimiento hippie, la aparición del Black Power, … Su conjunción provocó un importante cambio en la sociedad norteamericana que dejó atras definitivamente el american way of life.

El significado de todos estos fenómenos ha sido interpretado como un desalojo de los viejos moldes políticos, herederos de la postguerra y del contexto de guerra fría imperante; como un reconocimiento de las libertades individuales y como un creciente protagonismo de la sociedad civil por encima de las estructuras de representación tradicionales: partidos y sindicatos. La estabilidad de las sociedades surgidas tras la IIª Guerra Mundial comenzaba a romperse. Es verdad que, al finalizar el año, las aspiraciones de cambio no habían logrado sus propósitos, pero las semillas de la transformación ya estaban plantadas.

Pocas veces un deseo de cambio revolucionario surge en el contexto de una etapa de crecimiento económico. La difusión del Estado de Bienestar había mejorado ostensiblemente la vida de las clases trabajadoras y medias. Pero los disturbios denotaban la existencia de un malestar evidente, un mar de fondo que afectaba más a los jóvenes, sobre todo universitarios, y a los intelectuales que a las clases trabajadoras. La ausencia de los trabajadores en las reivindicaciones y protestas impidió que esos movimientos de protesta desembocasen en una revolución, pero no pudo evitar la difusión de una efervescencia que modificaría numerosos aspectos ideológicos y sociales en todo el planeta.

La ideología de la revolución.

Estos movimientos no desarrollaron relevantes análisis ideológicos; eran más dados a la acción que a la teorización. Resulta complicado establecer su índole ideológica si queremos ir más allá del calificativo de izquierdas. En su pensamiento confluían ideas de las corrientes más variopintas: anarquismo, trotskismo, maoísmo, … Por ello no pudo generar muchas propuestas ni tampoco un corpus coherente; todo el interés se centró en la acción más que en el diseño posterior de la sociedad deseada, de la que solamente se llegaron a presentar bosquejos.

Tampoco se pretendía llevar a cabo una revolución al modo marxista, con el proletariado a la cabeza de la misma; ahora los protagonistas sería los universitarios, los guerrilleros –de aquí la mitificación del Che Guevara–, los radicales norteamericanos, las mujeres… Ellos serían los nuevos sujetos revolucionarios y no la clase trabajadora, integrada en el sistema gracias al Estado de Bienestar.

Su principal impacto se produjo en el imaginario revolucionario, sobre todo en las sociedades desarrolladas de Occidente. Las acciones estudiantiles en Francia o en Estados Unidos lograron una amplia cobertura de la prensa; su antiautoritarismo y su modo de lucha –trifurcas callejeras, barricadas, sentadas, …– caló en más sectores sociales.

La imaginación al poder. Pintada en París. Mayo 1968. Fuente:http://www.dos-teorias.net/2011/05/las-paredes-hablan.html

Estos movimientos de protesta se nutrieron del bagaje de la contracultura, al mismo tiempo que la difundían. En general podemos definir este fenómeno como el conjunto de acciones y representaciones que se dirigen contra la cultura establecida y dominante. Las principales manifestaciones de la contracultura se dieron en las propuestas de nuevas formas de vida –movimiento hippie– y en la transformación de las propuestas artísticas tradicionales: música, literatura, arte…

Valoración.

La primera valoración asume su fracaso, porque finalmente no lograron transformar el orden social, político y económico imperante. Dicho esto, también hay que aceptar que su aparición y sus actuaciones se convirtieron en fuente de inspiración para los posteriores movimientos de izquierda. Lograron también cuestionar bastantes valores que contribuían a legitimar el sistema: el autoritarismo, las formas sociales aceptadas, la enseñanza, el papel de la mujer, incluso el mismo sistema parlamentario.

Podemos concluir que fue mayor su importancia cultural y mediática que política. Su principal papel fue el impulso que dio a los cambios intelectuales, a las nuevas formas de pensar. Su resultado llenó la agenda de los temas que enarbolaría el progresismo posterior: feminismo, pacifismo, ecologismo, antiimperialismo, libertad sexual, lucha por las libertades civiles, etc.

Protestas feministas en Estados Unidos. Fuente:http://www.copenhagendowntown.com/

No se puede dejar de lado lo que supuso de revalorización de la individualidad, en unos momentos en los que el consumo de masas en el capitalismo y el control estatal en el comunismo tendían inexorablemente a la anulación del individuo en favor del conjunto social

Hay historiadores que piensan que el Mayo del 68 fue más un fenómeno generacional que ideológico o de clase. La causa ya la hemos mencionado: el cambio del sujeto revolucionario, que pasó a la juventud dejando atrás a la clase trabajadora. Por ello el marxismo ortodoxo no supo comprender lo que ocurría y se mostró suspicaz ante él; fue la Escuela de Frankfurt, y especialmente Herbert Marcuse, la que teorizó y procuró explicar lo que ocurría.

Los principales escenarios.

El movimiento de Mayo del 68 fue un fenómeno que se extendió por múltiples escenarios, a veces muy diferentes unos de otros. En Europa se propagó por más países: Alemania, Italia (donde este movimiento de protesta acabó favoreciendo la aparición de grupos terroristas: banda Baader-Meinhof y Brigadas Rojas respectivamente), incluso en la cerrada España franquista tuvo repercusiones. También en el bloque comunista; en Praga estalló lo que se conoció como la primavera de Praga. En el continente americano, Estados Unidos fue otro de los grandes centros de protesta, impulsada, entre otras razones por la guerra de Vietnam. Pero fue en México donde las protestas tuvieron unas consecuencias más trágicas: la represión de las protestas por parte del Ejército y grupos policiales  ocasionó varias decenas de muertos –matanza de Tlatelolco, el 2 de octubre –. En Asia, las protestas llegaron hasta Japón.

 

A). El mayo parisino.

Desde principio de la década de los sesenta, las mejoras económicas y sociales de Francia habían permitido que los hijos de los trabajadores y de las clases medias bajas accediesen a la universidad. Por ello, estas instituciones, concebidas para atender y formar a una élite, estaban masificadas, llegando incluso a ser inoperantes. El afán transformador de los nuevos estudiantes y la crítica a unas instituciones diseñadas para otra época impulsaron a los sindicatos estudiantiles a una lucha política. Las demandas de reforma del sistema educativo se convirtieron en demandas de reformar el sistema político.

En la Universidad de Nanterre, próxima a París, fue donde surgió el movimiento de protesta. El 22 de marzo se convocó una gran manifestación contra la guerra de Vietnam, hecho que fue duramente reprimido por el gobierno. Todos los grupúsculos izquierdistas de la universidad iniciaron una campaña de contestación que culminó el 3 de mayo con la ocupación de La Sorbona; los cabecillas son detenidos. La mecha estaba prendida. La violencia se desata por el Barrio Latino: se montan las primeras barricadas, se desadoquinan las calles, se queman coches, crece la represión –32 heridos graves y 350 leves–, … El escándalo provocado por la represión de los estudiantes impulsa a los sindicatos obreros a apoyarles. Se toman fábricas, talleres, se secuestra a los directivos, pero las reivindicaciones se reducen a subidas salariales y reducción de horarios de trabajo; el número de huelguistas se cuenta por millones. En el mundo obrero mandaba el PCF y su sindicato la CGT, que ven con recelo el movimiento.

Hacia el 20 de mayo, el país está prácticamente paralizado; el 24 aparecen las primeras víctimas mortales –un policía y un manifestante–, las manifestaciones no cesan. De Gaulle toma la iniciativa y convoca un referéndum para el 16 de junio. Mientras, Chirac y Pompidou se entrevistan con líderes sindicales y patronales. El 30 de mayo De Gaulle pronuncia un duro discurso y se asegura el apoyo del ejército; el gaullismo se moviliza y los trabajadores van abandonando la protesta y volviendo al trabajo. El gobierno sube los salarios. El 12 de junio se ilegalizan numerosas organizaciones izquierdistas. Las elecciones de finales de junio las ganan los gaullistas, con 56 diputados más que en las anteriores; el miedo y la incertidumbre favorece a la derecha. La protesta se va diluyendo.

Preparando barricadas en el Barrio Latino en el 10 de mayo. Fuente: https://musicadecomedia.wordpress.com/2015/04/26/mayo-del-68-3-prohibido-prohibir/

Los estudiantes parisinos no se rebelaron porque se sintiesen oprimidos. El origen hay que buscarlo en el antiautoritarismo, en la búsqueda de la liberación individual, en una forma de pensar muy influenciada por el anarquismo, aunque recibirán el pronto apoyo de los marxistas heterodoxos del momento –trotskistas, maoístas, …–. Su principal teórico fue Guy Debord.

B). Contracultura y derechos civiles en Estados Unidos. 

La imagen que aún poseemos de lo que ocurrió en Estados unidos este año es engañosa. Lo primero que nos viene a la mente es el movimiento hippie, sus festivales, su música. Pero 1968 fue un año trágico para el país: Martin Luther King y Bobby Kennedy fueron asesinados, la guerra de Vietnam se recrudecía cada vez más, la violencia social y racial era palpable en las calles a diario. 

Grupo de hippies en 1966. Fuentes: http://www.crystalinks.com/hippies.html

El movimiento de oposición a la guerra fue ganando fuerza –la imagen del jefe de la policía del Vietnam del Sur asesinando a sangre fría a un detenido dio la vuelta al mundo; se convirtió en un icono de la brutalidad de esa guerra–, las deserciones se dispararon, las protestas también. 

El problema racial se agravó notablemente, rompiendo su marco tradicional en los estados del sur y extendiéndose por todo el país. Martin Luther King fue asesinado cuando estaba en Menphis apoyando una huelga de los basureros de la ciudad, todos negros. La respuesta violenta de la población negra no tardó en producirse: revueltas, auge de los Panteras Negras –grupo partidario de la acción violenta para defender los derechos de los negros–. 

El general sudvietnamita Nguyem Ngoc asesina a un oficial del Vietcong. Fuente: http://www.wbur.org/hereandnow/2017/03/31/vietnam-war-photos-associated-press

Del magma general creado por estos movimientos de protesta fueron desgajándose otros grupos más específicos, más concretados en la defensa de otras particularidades. Uno fue el de los grupos feministas –o de Liberación de la Mujer–; otro el de los chicanos –inmigrantes nacidos en México o de padres mexicanos–, que protestaban por la desigualdad y la explotación a la que estaban sometidos. 

C). La primavera de Praga. 

En Checoslovaquia el proceso de desestalinización iniciado a finales de los años cincuenta había permitido la aparición de muestras de disconformidad, especialmente en el plano cultural. Figuras literarias, como Milan Kundera, o cinematográficas, como Milos Forman, se convirtieron en símbolos de un movimiento mucho más amplio. A la acción de la intelectualidad hay que sumar otros factores: las protestas contra el presidente de la República, Antonin Novotnin, un claro partidario de la línea dura, o el descontento eslovaco contra el centralismo de Praga. 

El 5 de enero de 1968 Alexander Dubcek accede a la secretaría general del Partido Comunista. Poco a poco fue introduciendo cambios políticos y sociales: abolición de la censura, sustitución de Novotnin por un héroe nacional, el general Ludvík Svoboda, anteriormente defenestrado por el estalinismo y también partidario de una política reformista. 

Las actuaciones del gobierno pretendían reformar el comunismo, crear lo que se denominó un “socialismo de rostro humano”, es decir compaginar socialismo con democracia y libertad. Su objetivo no fue restaurar el capitalismo, ni romper el status quo internacional abandonando el Pacto de Varsovia. No obstante, la preocupación soviética fue aumentando, sobre todo al observar que la sociedad checoslovaca impulsaba una aceleración del proceso reformista. Aparecía el peligro del contagio a los restantes países socialistas europeos. 

Jovenes checos encima de un tanque soviético en una calle de Praga. Fuente: https://www.martinoticias.com/a/la-kgb-infiltro-espias-en-la-primavera-de-praga/38455.html

El 20 de agosto tropas del Pacto de Varsovia invadieron y ocuparon el país. A pesar de que los incidentes fueron escasos, se produjeron varios centenares de muertos y heridos entre los dos bandos. El fracaso de la experiencia checoslovaca produjo un importante exilio –entre 100.000 y 300.000 personas, sobre todo muchos profesionales cualificados y artistas–. El peso de la Guerra Fría redujo las muestras de descontento por la acción invasora a breves condenas internacionales; no se quería un conflicto por algo que ocurría exclusivamente en el interior de la zona de influencia soviética. 

D). La matanza de la Plaza de las Tres Culturas (Tlatelolco). 

Las manifestaciones de descontento social también aparecieron en México, donde cobraron un cariz revolucionario que fue duramente reprimido por el Partido Revolucionario Institucional, que llevaba varias décadas en el poder. 

México se preparaba para el inicio de los Juegos Olímpicos, no para masacres y revueltas sociales. Los estudiantes universitarios, como en París, llevaban tiempo protestando contra el autoritarismo y la corrupción del gobierno. Y este veía, en esas protestas, la mano comunista que cuestionaba su hegemonía política. La intervención policial en el interior de una escuela universitaria el 2 de agosto, soliviantó a estudiantes y profesores por considerarlo un atentado a la autonomía universitaria. Se creó entonces el CNH (Consejo Nacional de Huelga) formado por representantes de numerosas universidades mexicanas. Sus demandas no eran revolucionarias: reforma de algunos artículos del Código Penal, liberación de estudiantes detenidos y disolución de la policía antidisturbios. 

El 27 de agosto se produjo una gran marcha hacia la plaza del Zócalo que culmina con la toma de la catedral. El 13 de septiembre se produce otra marcha que reunió a cientos de miles de personas en una protesta silenciosa. Para contener las manifestaciones el gobierno, dirigido por Gustavo Díaz Ordaz, preparó la Operación Galeana, que desembocaría en la matanza del 2 de octubre. El día uno los estudiantes convocan a un mitin en la plaza de las Tres Culturas para el día siguiente por la tarde. 

La multitud –inferior a otras concentraciones: unas 15.000 personas, aunque según algunas fuentes, unos pocos estudiantes iban armados con pistolas– que se congregaba en la plaza vio, de repente, cómo el ejército bloqueaba todos los accesos a la plaza y disparaba contra los asistentes. El asalto militar duró varias horas: la plaza se llenó de decenas de cadáveres y de cientos de heridos. 

Tropas del Ejército ocupan la plaza tras la matanza. Fuente: http://www.elsoldenayarit.mx/

Diez días después de la masacre comenzaron los Juegos Olímpicos con normalidad. Apenas si hubo algunas alusiones al hecho, las repercusiones fueron mínimas Todavía hoy no se sabe a ciencia cierta cuantas víctimas hubo; las últimas investigaciones citan la cifra de unos 250 muertos.

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