La revuelta catalana de 1934: l’Estat Català

Es bien conocida la frase de Marx, Carlos, que dice que la historia se repite siempre dos veces, primero como tragedia y, luego, como farsa. Y comienzan a aparecer visos de que esto mismo está ocurriendo con el problema creado por la convocatoria, por el gobierno catalán, de un referéndum de autodeterminación para el 1 de octubre. Bien es cierto que las causas concretas de ambos acontecimeintos son diferentes, así como el contexto histórico, especialmente el internacional. Pero llama la atención el hecho de que en los dos únicos períodos democráticos disfrutados por España en la etapa contemporánea haya aflorado la cuestión catalana –por llamarla de alguna manera–; y ello siempre a partir de un crecimiento de la tensión entre el gobierno central y el autonómico. Algo muy parecido ocurrió en 1934.

El programa político que las fuerzas de la oposición consensuaron en San Sebastián preveía atender las reivindicaciones nacionalistas catalanas. Pero, el mismo día en que proclamó la IIª República, el 14 de abril de 1931, Francesc Macià proclamó en Barcelona, por su cuenta, la República Catalana. Para reconducir la situación el gobierno central, aún provisional, envió a tres ministros con el fin de llegar a un acuerdo. A cambio de no romper la estructura del Estado y de retirar la proclamación, el gobierno se comprometía a restablecer la Generalitat de Cataluña, cuya presidencia ostentaría el mismo Macià, y a aprobar un estatuto de autonomía en las futuras Cortes Constituyentes.

Proclamación de la Iiª República en Barcelona.
Fuente: Wikipedia

La constitución de 1931 permitió el reconocimiento del derecho a la autonomía de las regiones. Cataluña fue la primera en comenzar el proceso a iniciativa de Esquerra Republicana, que desde las elecciones de 1931 había desplazado al nacionalismo moderado de la Liga Regionalista como partido hegemónico en Cataluña. Como consecuencia del acuerdo obtenido por Macià, se creó una Diputación Provisional de la Generalitat, formada por representantes de los municipios. Esta Diputación creó, a su vez, una comisión de seis miembros que redactó un anteproyecto de Estatuto de Autonomía, que luego, el 6 de agosto de 1931, fue refrendado por el 99 % de los votos, aunque las mujeres no pudieron votar. El 18 de agosto el proyecto entró en las Cortes.

El proyecto de Estatuto adoptaba una filosofía federal en la concepción territorial del Estado y proponía una serie de competencias que contradecían lo estipulado en la Constitución de 1931: creación de una ciudadanía catalana, el catalán como única lengua oficial, posibilidad de incorporar otros territorios, etc. Estas propuestas chocaban con lo que se decía en la constitución pues, aunque la constitución reconocía las autonomías, el texto se fundamentaba en una concepción unitaria del Estado.

Aunque el proyecto fue reformado para adecuarlo a la constitución –se conservaron las competencias exclusivas en derecho civil y régimen administrativo, en la red secundaria de transportes y en sanidad y servicios sociales; y compartidas en educación, orden público y hacienda–, suscitó bastante oposición en prácticamente todos los grupos parlamentarios. Para su aprobación fue fundamentales la actitud de Azaña, claramente favorable, y la situación política creada tras el intento del golpe de Estado del general Sanjurjo, en agosto de 1932. A partir de ese momento, se aceleró la discusión del mismo y el 9 de septiembre fue aprobado por la mayoría de las Cortes. Las elecciones convocadas en Cataluña poco después dieron la victoria otra vez a Esquerra Republicana. Al morir Macià en diciembre de 1933, fue sustituido en la presidencia de la Generalitat por Luis Companys, que formó un gobierno de concentración con partidos de izquierda. 

La victoria electoral de los republicanos radicales y de la CEDA –noviembre de 1933– y su llegada al gobierno en diciembre de 1933 explican la aparición de los primeros conflictos de competencias. El primero surgió con la aprobación en el parlamento catalán de la Ley de Contratos de Cultivo, que aseguraba un período mínimo de explotación de las tierras a los arrendatarios (rabassaires) del sector vitivinícola, así como la posibilidad de acceder a la propiedad de las mismas. La derecha catalana –la Lliga–, con el apoyo del gobierno central presentó un recurso de inconstitucionalidad que fue ganado ante el Tribunal de Garantías Constitucionales. Este hecho fue considerado por Esquerra Republicana como un ataque a la autonomía catalana.

La respuesta de la Generalitat dirigida por Companys hay que inscribirla en el marco de la revolución de octubre de 1934. Como es bien conocido, el sector más radical de la UGT, liderado por Largo Caballero, adoptó un programa claramente revolucionario que después fue adoptado por el PSOE, pero no por la CNT. La entrada de ministros de la CEDA en el gobierno fue el desencadenante por el que los socialistas iniciaron la insurrección, que se justificó como un medio para impedir que Gil Robles destruyera la república.

Para comprender correctamente estos acontecimientos hay que situar el marco histórico europeo. En la Europa de 1934 estaba consolidándose el avance del fascismo. A los casos de Alemania e Italia, había que añadir Austria, donde el canciller Dollfuss declaraba partido único a su Frente Patriótico y reformaba la constitución en un sentido corporativista. Ese ejemplo alarmaba a la izquierda española –al PSOE puesto que la CNT se desentendió–, que dio por amortizada la república burguesa y optó por la revolución socialista.

Tipología regímenes políticos en Europa en los años treinta.
Fuente: http://social-es-sinclases.blogspot.com.es/2013/04/los-totalitarismos-fascismo-y-nazismo.html

También hay que tener en cuenta lo extendida que estaba la idea –entre la izquierda y el centro-izquierda republicano– de que la República sólo podía ser gobernada por los partidos de estas ideologías. En la campaña electoral de las elecciones de 1933 los líderes socialistas se habían pronunciado a favor de una revolución socialista. Por ello el nuevo gobierno de centro-derecha vio cuestionada su legitimidad desde un principio, basándose en la supuesta intención de que quería destruir la república. Macià, entonces, presentó a Cataluña como el último baluarte de la República.

Como ya es sabido la insurrección revolucionaria impulsada por los socialistas fracasó a nivel nacional –aunque la huelga general fue importante en algunas capitales: Madrid, Sevilla, Valencia, Córdoba, Barcelona…– entre otras razones porque ni la policía ni el ejército quisieron implicarse. La intentona revolucionaria solamente tuvo reflejo en dos fenómenos muy diferentes: el levantamiento obrero en Asturias, y en menor medida en el País Vasco, y la revuelta nacionalista en Cataluña. Lo que unía a estas manifestaciones era su intento de impedir por la fuerza la derechización de la República.

En Barcelona, la huelga general del 5 de octubre no contó con el apoyo de la CNT. Al día siguiente Companys anunciaba la ruptura de relaciones con el gobierno central y la proclamación del “Estado Catalán dentro de la República Federal Española” como una medida contra el acceso de la CEDA al poder. No se trataba de una proclama independentista sino de la creación de un Estado catalán dentro de un Estado, republicano, español; una fórmula compleja. A mismo tiempo invitaba a los líderes de la revuelta a ir a Barcelona para formar un gobierno provisional.

La medida comportaba también una rebelión militar cuyos preparativos habían estado a cargo del conseller de Gobernación, Josep Dencás, curioso personaje cercano al ideario fascista y duro represor de los anarquistas en su etapa como conseller. El apoyo popular armado que este esperaba no se manifestó en las calles. Además, Companys fracasó en su intento de atraerse al general Domingo Batet, jefe militar de Cataluña, que no obedeció sus órdenes y ocupó la ciudad. El día 7 Batet dispuso una batería de artillería frente al edificio de la Generalitat y tras una pequeña resistencia y un breve cañoneo tanto de la Generalitat como del Ayuntamiento, el gobierno catalán se rindió. La fracasada rebelión costó la vida a cuarenta y seis personas, ocho soldados y treinta y seis civiles.

El castigo a los responsables de la rebelión, impulsado por la CEDA y un sector del Partido Radical, se centró en los socialistas, en la figura de Azaña y en el Estatuto de Cataluña y sus representantes. Azaña fue detenido y permaneció unos meses en prisión por el simple hecho de que la rebelión coincidió con su presencia en Barcelona; mientras tanto se intentó liquidar el Estatuto, así el 14 de diciembre se suspendía indefinidamente la autonomía y se procesaba a los dirigentes del gobierno autonómico. Companys y sus consellers fueron condenados a treinta años de cárcel por rebelión militar. Los militares que estaban a cargo de los mossos d’esquadra y del somatén fueron condenados a muerte, aunque luego se conmutaron sus penas.

LLuis Companys, con otros miembros de su gobierno, en prisión. Fuente: http://www.lasprovincias.es/sociedad/201703/02/modelo-barcelona-echa-cerrojo-20170302115723.html

La rebelión fracasó y la autonomía estuvo suspendida hasta 1936, cuando el gobierno del Frente Popular la restauró.

Bibliografía.

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Proclamación del Estado Catalán en octubre de 1934. (s.f.). En Wikipedia, la enciclopedia libre. Recuperado a partir de https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Proclamaci%C3%B3n_del_Estado_Catal%C3%A1n_en_octubre_de_1934&oldid=101751253

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La revuelta del Rif

Protestas en Rabat en solidaridad con el Rif. Fuente: https://www.elconfidencial.com/mundo/

La revuelta de la región marroquí del Rif tiene visos de provocar un terremoto en las sutiles relaciones políticas del país vecino. De hecho ha afectado al Majzén, el sistema clientelar que emana de la monarquía y que sustenta el poder real en Marruecos. Desde la primavera árabe de 2011 no se había vivido en el país norteafricano una crisis tan significativa.

En el fondo, las protestas responden a una antigua necesidad de reformas que la denominada “primavera árabe” puso en evidencia y que, en casi todos los casos, se quedaron a mitad del recorrido o, sencillamente, acabaron destrozando los países y creando Estados fallidos –Libia, Siria…–.

A este impulso debemos sumar aquí las características históricas de una región de población bereber tradicionalmente poco sumisa con el poder del Estado. La región, que coincide en gran medida con el mapa del Protectorado español en Marruecos, es una zona agreste y con tradición levantisca. En ella la presencia española aún es palpable y de allí procede una buena parte de la inmigración marroquí que llega a España.

Localización del Rif. Fuente: elperiodico.com

  1. Evolución histórica.

Los problemas de esta región con el poder central no son nuevos. Para no remontarnos muy atrás iniciamos la lista de conflictos entre el Rif y las autoridades marroquíes con la rebelión que tuvo lugar en 1958. Dos años después de que Marruecos se constituyese en Estado independiente se produjo en la región una sublevación ante los intentos del rey de implantar un modelo de Estado centralizado donde primarían dos variables que postergaban a los rifeños: el idioma francés y la lengua y cultura árabe. Quedaba arrinconado así lo bereber y lo español, signos de identidad de la población de esta región. La rebelión, que tuvo como objetivo la independencia, se saldó con el fracaso y provocó una fuerte represión dirigida por el entonces príncipe Muley Hassán, futuro Hassán II.

Casi treinta años después, en 1984, se produjo otra revuelta que tuvo más un cariz de protesta social contra las duras medidas de ajuste económico impuestas por el gobierno de Hassán II. Al igual que la anterior, fue duramente reprimida.

En el contexto de la primavera árabe de 2011, al igual que en el resto del territorio marroquí, se produjeron en el Rif protestas y manifestaciones. No obstante, aquí fueron más violentas y de mayor envergadura que en el resto de Marruecos, reflejando esa incomodidad política y social que ha pasado a ser un rasgo de la región.

Como puede observarse, la población rifeña ha mantenido una tradición combativa que hunde sus raíces en las diferencias culturales y en la sensación de marginación secular del territorio. De esta tradición ya fue testigo el dominio español durante el período de la Restauración.

2. Las causas inmediatas.

El movimiento surgió el pasado 28 de octubre de 2016, cuando un vendedor de pescado de Alhucemas, Mouhcine Friki, trató de recuperar la mercancía que le habían confiscado y acabó triturado por un camión de la basura. El incidente, muy similar al que inició la revuelta de la primavera árabe en Túnez, con la muerte de Mohamed Bouazizi, fue divulgado a través de las redes sociales y desató la indignación de los rifeños.

La protesta comenzó pidiendo la clarificación de las condiciones de su muerte y el castigo de los culpables. Pero el movimiento, que ha adquirido continuidad, ha ido incorporando otras reivindicaciones.

Protestas por la muerte del joven Mouhcine Friki. Fuente: elpais.com

La muerte de Fikri ha servido para despertar el sentimiento de lucha contra las actuaciones del Estado, que siempre han perjudicado a la región. El Rif es una zona pobre, montañosa, aunque actualmente ha mejorado su situación económica gracias al cultivo del cannabis –Marruecos es el segundo exportador mundial, detrás de Afganistán–. No obstante, esta mejora no afecta a todos los rifeños sino a la minoría que controla el tráfico hacia Europa u Oriente Próximo.  Es un territorio, además, que expulsa población hacia otras ciudades marroquíes o hacia Europa. Las generaciones jóvenes se hunden en la desesperanza, acuciadas por el desempleo y la falta de perspectivas económicas.

El movimiento de protesta aparece desvinculado de los partidos políticos, incluso del Partido Autenticidad y Modernidad que cuenta con importante presencia en la zona, aunque se le acusa de ser un partido al servicio del poder. No obstante, el movimiento ha recibido el apoyo de los partidos con más base popular, entre ellos los islamistas (Partido de la Justicia y la Libertad), aunque también han marcado distancias con el movimiento bereber.

Debido a su histórica resistencia contra el colonialismo español y francés, el Rif ha sido siempre, como ya hemos señalado, una región difícil de doblegar. Todavía pervive el recuerdo del caudillo rifeño Abdelkrim, que lideró la lucha anticolonial en los años veinte del siglo pasado, y llegó a instaurar una República del Rif (1921-1926). Aunque murió en el exilio en El Cairo, su leyenda sigue viva. Esta región es la tierra de los bereberes, pueblo unido por una lengua (el tamazigh) y una cultura. Durante el reinado de Hasan II la política del monarca fue la del desprecio y la represión. Pero la postura de la monarquía ha cambiado con Mohamed VI, que ha dado visibilidad al territorio y reducido la persecución de lo bereber.

Poblado bereber en el Atlas marroquí. Fuente: wikipedia.org

El escritor Saïd El Kadaoui añade otra causa subyacente: los desajustes entre un sistema político que funciona sin partidos fuertes y sin líderes legítimos y una sociedad en ebullición que demanda cambios estructurales y justicia social.

3. El desarrollo inicial de la revuelta.

La difusión de las imágenes de la muerte de Friki desencadenó una serie de manifestaciones y protestas en todo el Rif de forma inmediata. De momento nada ha conseguido frenarlas. Las más importantes han tenido como epicentro la ciudad de Alhucemas. Al principio, las manifestaciones fueron pacíficas, pero a partir de febrero se produjeron enfrentamientos violentos entre manifestantes y policías. La aparición de la violencia no frenó el movimiento de protesta; estas han continuado produciéndose, convocadas a través de las redes sociales. Hasta ahora ni las amenazas, ni la represión y detención de los líderes de las protestas, ni las promesas de inversiones públicas en la región han logrado frenarlas, cuando han transcurrido ya casi un año del suceso que las inició.

protestas en Alhucemas. Fuente: politicaexterior.com

La detención el pasado 29 de mayo de Nasser Zafzafi, líder carismático del movimiento popular conocido como Hirak, que reclama mejoras sociales y económicas para el Rif, ha reactivado las movilizaciones, extendiéndolas a otras ciudades, incluida Rabat donde la manifestación del 11 de junio congregó a una gran multitud en la que estaban presentes tanto los islamistas como los grupos de izquierda.

Al principio, los manifestantes exigían simplemente la clarificación de las condiciones de la muerte de Friki y el castigo de los culpables. Pero el movimiento ha ido transformando esas reivindicaciones iniciales en demandas sociales, económicas e identitarias que se han politizado progresivamente.  Estas demandas se han encontrado con el vacío político resultado del “bloqueo” levantado por el Palacio contra Abdelilah Benkirane, líder del Partido de la Justicia y del Desarrollo. (PJD), a fin de impedirle dirigir de nuevo el gobierno. El poder no ha dado ninguna respuesta eficaz para solucionar el conflicto, aparte de la represión.

Los dirigentes de la protesta no han dudado en criticar al mismo rey, algo grave en Marruecos y probable causa principal del aumento de la represión sobre ellos y sobre el movimiento en general. El otro elemento que desagrada a la monarquía es la rememoración de la figura de Abdelkrim y su papel en la fundación de la efímera república rifeña.

4. El análisis del movimiento de protesta.

El movimiento que estructura y dirige las protestas se denomina Hirak y concentra tres tipos de corrientes: sociales, políticas e identitarias. Estas reclamaciones son la base de las acciones populares rifeñas. Pero en la casuística que anima el movimiento, pesa también la memoria histórica de lo acontecido en el Rif en el último siglo, desde la resistencia de Abdelkrim contra el colonialismo hispano-francés hasta la insurrección de 1959, violentamente reprimida por Hasan II.

Otro tema que subyace en el conflicto es el papel de la religión. En Marruecos las mezquitas están bajo el riguroso control del gobierno para evitar la penetración islamista. Pero este no ha dudado en utilizarlas para estigmatizar el movimiento, acusándolo de engaño y superchería e incluso de acusar a su principal líder, Zefzafi, de delitos de blasfemia. Las precauciones de los islamistas a la hora de apoyar a los rifeños muestra la autonomía de este movimiento popular de protesta.

5. Bibliografía.

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Cembrero, I. (2017). Marruecos maniobra con éxito para que Melilla no se solidarice con la revuelta del Rif. Noticias de Mundo. Recuperado a partir de https://www.elconfidencial.com/mundo/2017-07-19/marruecos-maniobra-evitar-solidaridad-melilla-revuelta-rif_1417868/

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La invasión del valle de Arán

El hecho que vamos a analizar, aunque forma parte de la Historia de España, está muy vinculado tanto con el devenir de la IIª Guerra Mundial como con el modo en que acabó la misma. Este conflicto comenzó a cambiar su sino –en el frente occidental, en el oriental lo había hecho antesa partir del desembarco de Normandía (6 de junio de 1944). Antes, no obstante, ya se habían producido elementos que anunciaban la decadencia del poderío militar de las potencias del Eje en los frentes occidentales: su rendición en el norte de África (mayo de 1943) y la invasión de Italia (10 de julio de 1943, desembarco en Sicilia). Roma había sido liberada el 4 de junio de 1944. La derrota alemana se comenzaba a vislumbrar una vez que los soviéticos comenzaron a contraatacar en el frente oriental –batallas de Stalingrado (1942), Kursk (1943), etc–. A aquellas alturas de la guerra, el enorme desgaste de Alemania –en hombres y en recursos–  hacía imposible sostener durante mucho tiempo dos frentes de combate simultáneamente, especialmente tras la entrada de Estados Unidos en la guerra.

Desembarco de tropas norteamericanas en Sicilia. Fuente: http:/www./mundosgm.com

El desplazamiento de los frentes de lucha hacia territorio alemán permitió que bastantes guerrilleros españoles, que habían estado combatiendo a las tropas alemanas en el maquis francés, abandonasen esa tarea. La mayor parte de estos guerrilleros habían pasado por los campos de internamiento tras su huida a Francia al finalizar la guerra civil española. Allí el gobierno colaboracionista francés organizó compañías de trabajo para preparar o mantener infraestructuras de interés militar.

Con el paso del tiempo, algunas de esas compañías pasaron a combatir directamente al ejército alemán, siempre inscritas en la resistencia francesa, sobre todo a partir de julio de 1941, cuando Alemania invadió la URSS. Este cambio se puede explicar porque en su mayor parte los miembros de estas compañías eran comunistas y el PCE, con la colaboración del PCF, mantenía una gran influencia sobre ellas. La invasión alemana de la URSS implicó un cambio en la actitud de los partidos comunistas europeos y, por ende, del PCE, que no dudó en incorporase al movimiento de resistencia contra el nazismo y colaborar con otras fuerzas políticas antifascistas.

Soldados republicanos españoles entrando en París. Fuente: http://www.abc.es

Los guerrilleros españoles crearon el XIV Cuerpo Guerrillero, que quedó al mando de Jesús Ríos García, antiguo oficial del Ejército Popular de la República. A partir de ese Cuerpo, en mayo de 1944 se conformó una fuerza guerrillera que se denominó la Agrupación de Guerrilleros Españoles (AGE), integrada por unos diez mil hombres. Estos se convirtieron en un ejército en la reserva que estaba disponible para cualquier eventualidad política o militar –siempre bajo los designios del PCE–.

Con el panorama militar clarificado en Francia, los dirigentes del PCE en España y Francia promovieron una apertura política hacía otras fuerzas antifranquistas dispuestas a compartir el objetivo de desalojar a Franco del poder y restaurar la República. Ejemplo de esta postura fue la promoción de la Unión Nacional Española (UNE), que había sido creada en 1941 por Jesús Monzón, en ese momento hombre fuerte del PCE en Francia. La idea subyacente era que, una vez se hubiese liberado el territorio francés, se prolongaría la acción militar a España. El objetivo de la organización era crear un gobierno de Unidad Nacional, con fuerzas de la izquierda y de la derecha, que restablecería la democracia convocando elecciones. Esta alternativa, que debía imponerse militarmente, implicaba, claro, la invasión de España por parte de los aliados para ser viable.

La idea básica del plan de acción era sostener la lucha armada en el interior de España mediante el maquis, a fin de alentar una rebelión popular contra el régimen y proporcionar motivos para una posterior intervención de los aliados en España. El objetivo último era derrocar el régimen de Franco. En este contexto político, se produjo la invasión del Valle de Arán, que estaba destinada a cumplir esos objetivos. Todo ello cuando comenzaba a pensarse que el final de la IIª Guerra Mundial en Europa ya estaba cerca y los aliados podrían abrir un nuevo frente en España.

Compañía de la 35 brigada de la UNE. Fuente: http://devale.blogspot.com.es

Pero las fuerzas aliadas, especialmente Estados Unidos e Inglaterra, no estaban interesados en prolongar la guerra, y máxime cuando empezaban a aflorar las disensiones con la URSS, diferencias que acabarían desembocando en la Guerra Fría. El ejemplo de la guerra civil griega (1944-1946), entre guerrilleros comunistas y las fuerzas monárquicas, era un elemento disuasorio de cualquier acción invasora de España. El temor a un aumento de la influencia comunista en Europa y el cansancio de la guerra se impusieron sobre cualquier otro criterio.

Por otro lado, dentro del PCE no todas las posturas eran favorables. De hecho, Dolores Ibarruri a la sazón Secretaria General del PCE en esos momentos no estuvo informada del ataque. Ella y Monzón estaban enfrentados; por ello decidió esperar acontecimientos, sin apoyar explicitamente la iniciativa pero también sin condenarla, mientras enviaba a Santiago Carrillo a París para recabar información.

La idea de la invasión era combatida, también, por otros miembros del partido, tanto políticos como militares, más partidarios de formar grupos guerrilleros al estilo de los partisanos comunistas yugoslavos que de un ataque directo. A posteriori estas posturas se mostraron más sensatas. El problema principal del plan fue la inconsistencia del análisis del PCE, especialmente de Jesús Monzón. Ni la población se sublevaría ni las potencias occidentales apoyarían una acción dirigida por los comunistas. Los informadores del partido ya habían comunicado que la población no apoyaría un levantamiento.

La operación, que recibió el ampuloso nombre de Reconquista de España, fue diseñada para ser ejecutada por la AGE, aunque solamente unos cinco mil efectivos participarían en la operación, manteniéndose el resto en la reserva. El ataque consistió en llevar a cabo diversas escaramuzas por toda la frontera pirenaica, que tendrían como principal objetivo la distracción, mientras que la invasión principal se dirigiría contra Viella, la capital del valle de Arán. Este objetivo se seleccionó porque, una vez conquistado, era fácil de defender, sobre todo en invierno cuando quedaba aislado de España. La consolidación de un territorio español donde existiese la legalidad republicana podía cambiar muchas cosas.

Los primeros choques –en Navarra y Hendaya– acabaron en fracasos aunque también es verdad que fueron poco significativos. La acción principal comenzó el 19 de octubre con la invasión del Valle de Arán. Los hombres de la denominada 204 División de Guerrilleros, dirigida por el coronel Vicente López Tovar, entraron en el valle divididos en tres columnas. Esta primera acción les permitió ocupar algunos caseríos y la localidad de Bosost, pero se frenó el asalto a Viella, la capital del valle,  al advertir que en ella existía una fuerte concentración de tropas franquistas –Ejército y Guardia Civil–, dirigidas por el general José Moscardó, Capitán General de Cataluña en ese momento.

Los principales combates tuvieron lugar en Bosost y Bòrdes, en la parte occidental, y en Salardú en la oriental, todos ellos en los días 19 y 20. El mismo día 19 llegaron al puerto de la Boniagua las tropas franquistas de refuerzo, fuerzas de élite encabezadas por la Legión y los Regulares, con lo que truncaba la posibilidad de consolidar la conquista del territorio. Los enfrentamientos se saldaron con un balance de unos 120 muertos por parte de las tropas franquistas y de unos 300 fallecidos por parte de los guerrilleros.

Ante la imposibilidad de cumplir los objetivos propuestos y con el peligro de que las tropas franquistas cortasen la retirada a Francia, el día 21 Santiago Carrillo, como responsable político, y el general Luis Fernández ordenaron la retirada del contingente. Esta decisión fue prudente desde un punto de vista táctico, pero significó el fracaso y la defenestración política de Jesús Monzón, pasando el control del PCE en España y Francia a manos de Dolores Ibarruri.

El fracaso se explica porque no hubo ningún apoyo popular a la invasión; la sociología de la zona –pequeños propietarios agrícolas y ganaderos– no se correspondía con el perfil más adecuado para lograr posibles apoyos al comunismo. También se explica por la falta de interés de las potencias vencedoras en la IIª Guerra Mundial –Gran Bretaña especialmente–, poco o nada partidarias de abrir otro frente de combate y, además, dar protagonismo a los comunistas. Por su parte, Stalin no estaba interesado en enfrentarse a las potencias occidentales por un tema muy secundario en su estrategia de esos momentos.

La invasión sirvió, paradójicamente, para cohesionar al franquismo. El descontento comenzaba a extenderse en el ejército y en algunos sectores políticos –monárquicos, falangistas puros, etc.–, aupado por las victorias aliadas y la desaparición de los principales aliados internacionales del régimen. Así que la amenaza de invasión hizo olvidar las desavenencias internas para concentrarse en salvar a Franco y su régimen.

Bibliografía.

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Conflictos por la hegemonía en el mundo árabe: el enfrentamiento entre Arabia Saudí y Qatar.

A principios del mes de junio se inició una crisis diplomática muy significativa en la península Arábiga. La ruptura de relaciones de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Barhreín, Egipto, Yemen y las Maldivas con Qatar pone fin a la ilusión de liderazgo que este último país intentaba tejer. Además, estos problemas diplomáticos se relacionan con otras cuestiones que afectan a la región: el drama sirio, la cuestión iraquí, el papel de Irán o al lucha contra el Daesh.

Oriente Próximo. Fuente: hhtp://geographicguide.com

El lunes, 5 de junio, los países ante citados rompieron sus relaciones diplomáticas con Qatar, tras varios días de creciente tensión. Esta acción se justificó con dos acusaciones dirigidas contra el micro-estado qatarí: respaldar al terrorismo por su apoyo al islámico político y la de buscar el acercamiento a Irán. En concreto, se le exige que cese en su respaldo a los Hermanos Musulmanes y a Hamás, que cierre la cadena por satélite Al Jazeera y que sea más beligerante contra Teherán. Estos argumentos ya fueron utilizados durante la crisis de 2014, que también enfrentó a Arabia Saudí, Barheín y EAU con Qatar. Las acusaciones no tienen muchos visos de realidad dado que, como todo país pequeño, Qatar busca un equilibrio entre los bloques dominantes en la región: el bloque encabezado por Arabia Saudí –sunita– y el dirigido por Irán –chiita–. La ruptura diplomática se acompañó con el corte de todas las comunicaciones aéreas, marítimas y terrestres. Ello representaba un grave problema para un país que importa un elevado porcentaje de los bienes que consume.

La situación geopolítica explica, en parte, la postura de Doha: la explotación compartida con Irán de su mayor reserva de gas natural; la búsqueda del paraguas militar norteamericano en vez del saudí; los lazos históricos con los Hermanos Musulmanes o el distanciamiento del CCG por la ineficacia de los procesos de regionalización, son componentes estructurales de la política exterior qatarí. Y esta se ha caracterizado, desde hace tiempo, por la independencia de sus decisiones y por la consecución de una capacidad de influencia muy superior a la que le permitiría el tamaño y la demografía del país.

Esta crisis ha sacudido profundamente al Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), organismo creado en 1981, poco después de la creación de la República Islámica de Irán, la invasión de Afganistán por el ejército soviético (1979) y el desencadenamiento de la guerra entre Irán e Irak en 1980. El CCG se concibió como una respuesta a la inestabilidad de la zona y como un fortalecimiento de las monarquías árabes del Golfo Pérsico. A pesar de su enorme riqueza energética y financiera, su débil demografía y su vulnerabilidad militar respecto a sus vecinos (Irán, Irak, Egipto, Israel) les obligaban a estrechar sus relaciones. El CCG buscó también una cierta protección militar con los países occidentales, especialmente con Estados Unidos.

Desde su fundación, el CCG ha padecido diversas crisis, provocadas generalmente por la oposición entre Arabia Saudí y algunas de las otras monarquías. Riad siempre ha visto la península Arábiga como su área natural de influencia y donde más intensamente difunde su religión estatal –el wahabismo. Todo ello provoca desconfianza en las restantes monarquías y explica, por ejemplo, que el sultanato de Omán –un estado-nación con una fuerte identidad– siempre se haya mantenido lejos de los proyectos saudíes. Y, de hecho, este sultanato privilegia sus relaciones con Irán y Yemen, manteniéndose neutral en el conflicto que afecta a este último país.

Las consecuencias de esta crisis ya han parecido. La primera ha sido la caída del precio del petróleo, mientras que se estima poco probable una interrupción del suministro de gas –Qatar tiene las terceras reservas mundiales–, muy importante para Europa y Asia. Otra consecuencia es la ruptura del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), dividido en la forma de abordar los problemas regionales y, en especial, la postura frente a Irán. Ni Kuwait ni Omán han secundado las sanciones impulsadas por Arabia Saudí. Qatar cuenta con el apoyo de Turquía –con quien tiene un tratado de cooperación militar– pero también de Irán, que ve congratulada la división y crisis del CCG.

El origen de la actual ruptura se haya en la primavera de este año. Y viene de la mano del afianzamiento de las relaciones entre Estados Unidos y Arabia Saudí –consagrado en el viaje de Donald Trump a este país el 20 de mayo–, viaje que puso fin al enfriamiento de las mismas que se inició después del 11-S de 2001 y de la proliferación de sospechas de apoyo al islamismo por parte del régimen saudí. En estos años de enfriamiento, Qatar había asumido el estatus de aliado privilegiado de Estados Unidos en la región –plasmado en la implantación de la base militar norteamericana más importante en la región (Al Udied)–. Por ello la “reconciliación” entre Estados Unidos y Arabia Saudí le perjudicaría, especialmente cuando esta se vertebra sobre los principios de la lucha contra la financiación del terrorismo internacional y la voluntad de contener a Irán.

Base aérea de Al Udied. Fuente: http://desarrolloydefensa.blogspot.com.es

Fortalecida por el respaldo estadounidense, Arabia Saudí pretende ahora colocar a Qatar en una posición subordinada, propia de un micro-estado, e impedir que su política exterior sea independiente de los criterios emanados desde Riad. Esta posición de independencia se había visto fortalecida por el papel financiero del país, que le había proporcionado un verdadero protagonismo internacional a pesar de su tamaño. La enemistad entre ambos Estados, que tiene algo de fratricida, adopta hoy la forma de competencia, a pesar de que comparten bastantes estrategias comunes (diplomacia basada en el Soft Power generado por su potencia financiera, influencias en las diversas redes islamistas, etc.).

No se puede dejar de lado el cambio en la política exterior de Arabia Saudí que ha emprendido el nuevo rey Salmán, una política exterior más agresiva y hegemónica que busca encabezar el islam suní; este hecho también ayuda a comprender  tanto su intervención en la guerra de Yemen como esta ruptura de relaciones.

Ante estas perspectivas, las opciones de Qatar pueden derivar hacia un fortalecimiento de sus apoyos europeos –principalmente Francia y Gran Bretaña– y un aumento de los vínculos con Rusia, apoyados en acuerdos de defensa y de explotación gasística. En cualquier caso, el conflicto de las monarquías petroleras encrespa aún más el complicado panorama de la política de Oriente Próximo.

Bibliografía.

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Espinosa, Á. (2017b). La disputa diplomática con Qatar amenaza el equilibrio de poder en Oriente Próximo. EL PAÍS. Retrieved from https://internacional.elpais.com/internacional/2017/06/10/actualidad/1497088773_409761.html

Valentini, V. (2017). Qatar. Les vicissitudes d’un micro-État du Golfe: perspectives théoriques de la crise. Diploweb.com La revue géopolitique. Retrieved from https://www.diploweb.com/Qatar-Les-vicissitudes-d-un-micro-Etat-du-Golfe-perspectives-theoriques-de-la-crise.html

 

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El conflicto de la isla de Perejil

Las relaciones con Marruecos han pasado por diversas etapas desde 1975. Estas fases han fluctuado entre la colaboración y el enfrentamiento –Marcha Verde o este problema en la isla Perejil– . Existen, en general, abundantes intereses comunes pero también subsisten temas aparcados que, en un momento dado, pueden provocar conflictos graves. Nos estamos refiriendo no solamente a las ciudades españolas en el norte de África y los enclaves adyacentes sino también a las disputas existentes por la definición de fronteras en las aguas  que bordean las Islas Canarias.

La isla de Perejil forma parte de las llamadas plazas de soberanía española en el norte de África. Se trataba de territorios que quedaban fuera de los límites del Protectorado español de Marruecos y que son un conjunto de islas y peñones situados frente a las costas de Marruecos (ver mapa). Las más conocidas, sobre todo por aquellos que les tocó hacer la mili obligatoria en Ceuta o Melilla, son las islas Chafarinas, las islas Alhucemas y el peñón de Vélez de la Gomera, a estos enclaves hay que añadir la isla de Perejil.

Enclaves españoles en las costas marroquíes. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Plazas_de_soberan%C3%ADa

Estos territorios, con escaso o nulo valor estratégico actualmente, tienen, por el contrario, un elevado valor simbólico tanto para España como para Marruecos. La reivindicación de la soberanía marroquí  aparece en cuanto, por la razón que sea, se disparan las tensiones entre ambos países. Y eso es lo que ocurrió cuando llegó al trono el actual rey Mohamed VI (1999).

El incidente de la isla de Perejil fue un enfrentamiento armado –aunque no se disparó ni un solo tiro– entre España y Marruecos. Aconteció entre el 11 y el 20 de julio de 2002 y el motivo del choque fue la ocupación militar de la isla de Perejil primero por unos gendarmes y después por infantes de marina marroquíes. Ha sido la más grave crisis entre España y Marruecos desde la Marcha Verde de 1975.

¿Qué circunstancias encresparon las relaciones entre los dos países? Las primeras divergencias surgieron sobre el tema pesquero; en el año 2000 comenzaron las negociaciones entre la UE y Marruecos, y su fracaso fue el inicio del distanciamiento. La falta de acuerdo hizo que el gobierno español se acercase a Argelia y Túnez. No hay que olvidar que Argelia es el gran competidor de Marruecos por el dominio del Magreb.

Otro tema de confrontación fue el de la inmigración ilegal. El gobierno de Aznar endureció las leyes de inmigración y acusó a Marruecos de no esforzarse para detener el flujo migratorio que provenía desde sus costas. También la presunta financiación española del Frente Polisario y el desacuerdo por los permisos de explotación petrolera que el gobierno español había concedido a Repsol cerca de las islas Canarias, que estaban, según Marruecos, en sus aguas territoriales, se añadían al monto de desagravios.

Zonas de exploración petrolera en torno a Canarias. Fuente: http://elpais.com/elpais/2014/05/29/media/1401389539_927413.html

Para algunos analistas, el distanciamiento había de explicarse también en clave interna de Marruecos. Las expectativas de cambio que había suscitado la subida al trono de Mohamed VI se habían visto defraudadas y los islamistas estaban retornado a la escena política. Ante estos problemas el monarca y el gobierno marroquí podrían haber optado por buscar la cohesión interna mediante el recurso del enemigo exterior.

La escalada de la tensión diplomática culminó el 28 de octubre de 2001 con la retirada del embajador marroquí, un gesto muy inamistoso en el lenguaje diplomático. El conflicto escaló un peldaño más el 11 de julio de 2002, cuando un grupo de doce hombre de la Gendarmería Real marroquí desembarcaron en la isla de Perejil.  La ocupación se argumentó como un medio para frenar los tráficos ilícitos, en una roca que Marruecos afirma le pertenece desde la independencia. La primera reacción española fue moderada, lejos de cualquier respuesta militar, aunque se informó del hecho a la UE y a la OTAN. España pidió la retirada de los gendarmes y la vuelta al status quo anterior. La falta de respuesta de Marruecos hizo que el gobierno español comenzara a sopesar la acción militar. Antes España había obtenido el apoyo de la UE, que emitió una dura nota de condena, y la OTAN exigió la vuelta a la situación anterior.

Según algunas fuentes, la decisión de enviar gendarmes a la isla había partido del mismo rey, sin consultar a su gobierno ni a sus aliados más estrechos –Francia y Estados Unidos–. Marruecos se había metido en una situación complicada de la que era difícil salir airoso, aunque hubo algunos intentos de iniciar negociaciones.

El 16 de julio Marruecos sustituye el destacamento de gendarmes por otro de la infantería de marina, lo que implica una militarización del conflicto. En esa misma fecha, España refuerza sus guarniciones de Ceuta y Melilla y moviliza varias unidades de la Armada; ese mismo día llama a consultas al embajador español en Rabat. A pesar de ello, el gobierno negaba tener intenciones belicosas. No obstante se dio a Marruecos un ultiman que concluía en la madrugada del miércoles 17 de julio. Poco antes fueron trasladadas a Sevilla algunas unidades de operaciones especiales (boinas verdes); estas unidades –un total de 28 hombres– se trasladaron  en siete helicópteros a la isla y llevaron a cabo un rápido asalto –la operación duró 10 minutos– . Los soldados marroquíes se rindieron sin resistencia y al día siguiente fueron devueltos a Marruecos. Mientras tanto la Armada había bloqueado los puertos marroquíes más cercanos y dos patrulleros bloqueban al patrullero marroquí que prestaba apoyo a sus infantes de marina el Ejército del Aire proporcionaba cobertura a todas las fuerzas con cazas F-18 y Mirage F-1. La operación militar implicó un importante ejercicio de coordinación entre los tres ejércitos.

Desarrollo de la operación militar. Fuente: http://www.galeon.com/navegahispania/batallas/perejil.htm

 

Al concluir la operación militar, el gobierno de Aznar se puso en contacto con el de Marruecos para iniciar una negociación e informó a la UE y a la OTAN, así como al Comité de Seguridad de la ONU. Los soldados españoles, tropas de la Legión, permanecieron algunos días en la isla, hasta que ambos países llegaron, con la mediación de Estados Unidos, a un acuerdo que consistía en mantener despoblada la isla y no disponer de ninguna guarnición militar en ella.

La acción española fue interpretada por nuestro vecino del sur como una humillación, y su rey Mohamed VI no procuró evitar mostrar su poca querencia por el presidente Aznar. Las malas relaciones continuaron hasta principios de 2003, cuando los embajadores volvieron a sus puestos y se afianzaron definitivamente en marzo de 2004 con la visita de Zapatero, ya como presidente del nuevo gobierno.

Bibliografía.

Casqueiro, J. (2015). Los perdedores de Perejil cuentan su guerra. Retrieved from http://politica.elpais.com/politica/2015/02/08/actualidad/1423421786_399102.html

Cembrero, I. (2006a). Los secretos de la toma de Perejil. Retrieved from http://elpais.com/diario/2006/03/19/domingo/1142743960_850215.html

Cembrero, I. (2006b). Vecinoa alejados: los secretos de la crisis entre España y Marruecos. Barcelona: Galaxia-Gutenberg.

EFE. (2010). Perejil abrió quince meses de hostilidades. Retrieved from http://www.elmundo.es/elmundo/2010/08/18/espana/1282125284.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Incidente_de_la_isla_de_Perejil (Sin fecha). En Wikipedia. Recuperado el de https://es.wikipedia.org/wiki/Incidente_de_la_isla_de_Perejil

Molina García, M. J. (2003). España-Marruecos (1996-2002): un modelo de política exterior para el Magreb. Universidad Complutense de Madrid, Madrid.

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Las bases militares de Estados Unidos: un instrumento de hegemonía.

El mundo dejó de ser bipolar al acabar la Guerra Fría. Surgió entonces lo que se ha denominado multilateralismo, es decir la aparición en la escena geopolítica de nuevos actores: China, Rusia, India, la UE, etc. Ello implicó, básicamente, que Rusia quedaba reducida al estatus de potencia regional y que Estados Unidos renunciaba a emprender grandes acciones militares por sí sólo. Las guerras de Irak y Afganistán dieron la razón a esta teoría, afianzada durante la presidencia de Obama. Por ahora, Trump se ha mostrado más partidario de las actuaciones solitarias –ataque puntual al régimen sirio de Al Assad; acercamiento de la flota del Pacífico a la península de Corea,…– pero aún es pronto para aclarar las verdaderas intenciones del presidente norteamericano. A pesar del multilateralismo,  Unidos sigue siendo la principal potencia militar del planeta y a mucha distancia del resto.

Las bases militares norteamericanas en el exterior y las flotas navales permanentes distribuidas por toda la geografía del planeta constituyen  los fundamentos del poder bélico de los Estados Unidos. De ellos, el factor primordial, porque es el que permite la proyección de su fuerza, es el de las bases –terrestres, navales o aéreas– y su distribución geográfica. 

Base aérea de Incirlik (Turquía). Fuente: http://internacional.elpais.com

Muchas de estas bases tienen su origen en la época de la Guerra Fría, pero otras han sido creadas más recientemente como respuestas a necesidades o conflictos surgidos tras la desaparición del bloque comunista. Durante el enfrentamiento “frío” con la URSS, Estados Unidos procuró situar unidades militares allá donde la expansión comunista podía constituir un peligro. Toda esta infraestructura, sin embargo, se ha mantenido y actualmente EE.UU. cuenta con unas 800 bases militares cuyo mantenimiento cuesta a los contribuyentes norteamericanos unos 100.000 millones de dólares anuales; de la misma manera, un porcentaje alto de sus tropas se hallan desplegadas en países extranjeros: Japón, Alemania, Corea del Sur, Afganistán, Irak,… hasta llegar a 74 países. Las diferencias con el resto de potencias es abrumadora: Francia tiene bases militares en 11 países, Gran Bretaña también en 11 países, Rusia en 9 y China en 1.  

Pese a que las amenazas al liderazgo mundial estadounidense son varias, su potencial militar y, sobre todo, su capacidad para desplegarlo en cualquier punto del planeta hacen de Estados Unidos el país hegemónico militarmente. Aparte de su enorme gasto en defensa y de la potencialidad de su ejército, lo que también diferencia a EE.UU. de otras potencias –Rusia, China,…– es precisamente la disponibilidad de bases en todos los continentes, incluyendo incluso Groenlandia. Y ello sin contar con las bases secretas, que se sabe que existen pero no donde; son la denominadas bases nenúfares –pequeñas bases que sirven de tránsito o de centro de operaciones a escala reducida–. Esta red de bases no se explica solamente por las necesidades defensivas de Estados Unidos como país. Su disposición obedece a una política que pretende mantener una hegemonía militar universal, clara y eficaz. Ella hace posible el intervencionismo de Estados Unidos en casi todos los conflictos bélicos donde sus intereses lo requieran.

Observando el mapa de la distribución de estas bases podemos deducir dónde se concentra el principal interés militar estadounidense. El mayor número de bases se concentra en Europa, el Oriente Próximo y el Mar del Japón. En las bases europeas, muchas de las cuales también pertenecen a la OTAN, reside buena parte del poder aéreo estadounidense. Por ejemplo, la base alemana de Ramstein es clave en la ruta de suministros que procedente de Estados Unidos tiene como meta Oriente Próximo o Afganistán. Los aviones de transporte C-130, C-17 o C-5 Galaxy cumplen perfectamente esa tarea, fundamental para mantener la maquinaria bélica engrasada. Esta base es clave también para el control de los drones que vigilan las zonas conflictivas de Oriente Próximo o el norte de África. 

Las bases en Europa –la citada de Ramstein, Rota (España), Morón (España), Aviano (Italia),…– son un recuerdo de los planteamientos estratégicos imperantes durante la Guerra Fría. No obstante, han surgido nuevas bases en zonas calientes o que poseen un interés de cara, sobre todo, a controlar los movimientos de Rusia en la Europa del Este. Estos presupuestos pueden aplicarse, por ejemplo, a las bases aéreas de Tuzla (Bosnia-Herzegovina), Taszár (Hungría), Graf Ignatievo (Bulgaria) o a la terrestre de Camp Bondsteel en Kosovo.Tampoco es posible dejar de lado el hecho de que Estados Unidos todavía dispone de armas nucleares en suelo europeo, especialmente en Alemania. Pero ¿qué interés estratégico tiene actualmente Europa para los Estados Unidos?, la respuesta es triple:

  • La participación en el control del Ártico a través de los países nórdicos. Este mar es una zona con interés económico –yacimientos de gas y petróleo– y posible ruta de navegación interoceánica si  se confirma la tendencia al deshielo que se está observando. Es, además, una zona de posible confrontación con Rusia.
  • Los Balcanes son una región actualmente estabilizada pero con conflictos congelados. Su posición geográfica es fundamental para el acceso al Oriente Próximo, región donde se están produciendo los principales conflictos armados en la actualidad y donde las tensiones –sunnies contra chiíes; israelíes contra palestinos; terrorismo; países inestables, etc.–, están a flor de piel. Además, la región controla la entrada al Mar Negro así como el acceso de la flota rusa al Mediterráneo.
  • El sur de Europa proporciona una base geográfica esencial para la vigilancia del norte de África, una región aún no totalmente estabilizada desde las convulsiones de las primaveras árabes.

La presencia de bases norteamericanas en África obedece principalmente a la necesidad de recoger información sobre el terrorismo islámico y a tareas de inteligencia realizadas mediante drones. Estas bases se han implantado en países afectados por el yihadismo radical –Mauritania, Senegal, Burkina Faso, etc.– No obstante su principal base en África es Camp Lemonnier, una estación naval situada en Djibuti y desde donde puede proyectar su fuerza sobre todo el este del continente.

En Latinoamérica, el pentágono ha creado nuevas bases en Chile, Colombia, El Salvador, etc. Y ha ampliado otras que ya tenía –Honduras, Belice, Costa Rica,…– la presencia de bases en el continente americano no obedece a la prevención de posibles ataques armados a Estados Unidos sino al control del territorio, al mantenimiento de alianzas y al acceso a recursos o mercados.

La zona del Pacífico occidental está convirtiéndose en una referencia estratégica fundamental en el interés del Pentágono. A esta región tienen acceso tanto China como Rusia, potencias que pueden cuestionar la hegemonía norteamericana y que Estados Unidos debe contener. A parte de ello está presente el permanente conflicto con Corea del Norte, cuya amenaza sirve para asentar la presencia norteamericana en Japón y Corea del Sur, países con una enorme presencia de tropas de Estados Unidos. El otro gran objetivo es vigilar la expansión marítima de China; ello explica la vuelta de su presencia militar en Filipinas, el creciente acercamiento a Vietnam o los nuevos tratados con Tailandia forman parte de esta estrategia.

Simultáneamente y en relación con la región del Pacífico y el control de las rutas marítimas en esa zona, se ha consolidado la presencia norteamericana en el Índico, donde ya existía la importante base de Diego García, y donde han surgido nuevas bases en países costeros africanos –Kenia, Mozambique,…–, así como en la zona del cuerno de África. Aquí con el objetivo confeso de combatir la piratería –la citada base de Djibuti o la presencia en Etiopía– que se proyecta desde Somalia, cuyo intento de control se convirtió en uno de sus fracasos más sonados.

Despliegue militar norteamericano en el oeste del Pacífico. Fuente: http://www.humanite.fr/etats-unis-chine-la-nouvelle-guerre-du-pacifique

Bibliografía.

Fontana, J. (2011). Por el bien del imperio. Barcelona: Ed. Pasado y Presente.

Jenkins, P. (2012). Breve historia de Estados Unidos. Madrid: Alianza Editorial.

Olmo, G. D. (2017). La inmensa red militar con la que Estados Unidos domina el mundo  Retrieved from http://www.abc.es/internacional/abci-inmensa-militar-estados-unidos-domina-mundo-201704171957_noticia.html

Redacción. (2017). Qué tan grande es el poderío nuclear de Estados Unidos y por qué Donald Trump quiere más  Retrieved from http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-39085377

Vine, D. (2012). Nenúfares: las nuevas bases de Estados Unidos por el globo  Retrieved from http://www.tercerainformacion.es/antigua/spip.php?article40133

 

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España en la Segunda Guerra Mundial: la División Azul.

1. El contexto: de la “Operación Barbarroja” al fracaso de Stalingrado

Acabada la guerra civil española, el gobierno de Franco se alineó con Alemania en la recién iniciada IIª Guerra Mundial. La reunión de Hendaya entre Franco y Hitler (23 de octubre de 1940) dejó claro que el apoyo a Alemania era total pero que también existían diferencias en cuanto a las condiciones que ambas partes exigían para una posible entrada de España en la guerra.

El 22 de junio de 1941 Hitler atacó por  sorpresa  a la URSS -Operación Barbarroja-. La invasión de Rusia en 1941 fue justificada como una cruzada contra el bolchevismo: los alemanes se presentaban como los defensores de la civilización frente a la barbarie asiática. Inmediatamente se suscitó en numerosos países europeos un fervor anticomunista que llenó las oficinas de reclutamiento con voluntarios para combatir contra los rusos. El resultado fue la creación de varias divisiones formadas por voluntarios de diversos países dispuestos a combatir contra el bolchevismo –yugoslavos, croatas, letones, ucranianos, albaneses, holandeses, italianos, húngaros, tártaros, franceses, valones, …–. De esta forma, Alemania pudo situar en el frente ruso varias divisiones formadas por soldados procedentes de los países citados: las denominadas Waffen-SSllamadas así porque dependían orgánicamente de las SS. Por el contrario, y a pesar de que respondía a un mismo impulso, la División Azul española no quedó bajo el mando de las SS sino de la Wehrmacht  

Franco y Hitler reunidos en Hendaya (23/10/1940). Fuente: http://www.elmundo.es

La posición diplomática española, que había pasado de la neutralidad a la no beligerancia el 10 de junio de 1940, permitía la ambigüedad a la hora de configurar el tipo de ayuda que se podía prestarEsta política pretendía ayudar al Eje, que recibía ventajas militares (disposición de bases navales o aéreas donde aprovisionarse) y económicas (suministros industriales o de materias primas, especialmente minerales) pero, al mismo tiempo, posibilitaba no inmiscuirse plenamente en la guerra. Alemania no pudo conseguir que España declarara la guerra a la URSS ya que el régimen debía mantener un delicado equilibrio internacional y así, mientras que por un lado se ayudaba a Alemania, por otro se intentaba contentar a Gran Bretaña permitiendo el trabajo de 6.000 españoles en Gibraltar. La declaración de guerra a la URSS hubiese significado enfrentarse a Gran Bretaña, cuya flota controlaba los accesos marítimos a la península. Por ello fue gestándose la idea de un apoyo puntual protagonizado por voluntarios.  

El desembarco aliado en el norte de África en noviembre de 1942 reforzó la posición pro-aliada que mantenían los monárquicos en el régimen franquista. Además, Franco comprendió que la permanencia de la División Azul en la URSS tenía poca trascendencia para la evolución de la guerra y sólo servía para irritar a los aliados. Poco después, en enero de 1943, se produjo la derrota alemana en Stalingrado y la percepción del conflicto mundial cambió. Las derrotas del Eje en la URSS y en el norte de África derrumbaron el mito de la invencibilidad alemana y reforzaron las posiciones neutralistas.

2. Origen y formación de la División.

Aunque todo el régimen aplaudió la intervención alemana en Rusia, la organización de la fuerza expedicionaria supuso un elemento de fricción entre el Ejército y la Falange. La propuesta de Serrano Suñer de enviar falangistas no fue bien recibida por los mandos militares que no querían que Falange dispusiera de unidades militares independientes de la jerarquía militar. Las unidades formadas por reclutas falangistas que habían combatido en la guerra civil estuvieron mandadas por militares profesionales y así continuó después. El mando del ejército logró imponer su criterio y la fuerza enviada mantuvo la misma estructura jerárquica que habían tenido las unidades milicianas falangistas durante la guerra civil: los militares ocupaban los mandos y solamente un tercio de los puestos de alférez y sargento se reservó para falangistas.  

A pesar del entusiasmo popular y de la movilización desencadenada por la posibilidad de combatir al comunismo, ni la Falange ni Serrano Suñer lograron obtener ventajas políticas en el régimen. No prosperó la idea de denominar a la fuerza expedicionaria División Azul –aunque ese será su nombre popular–, sino que su nombre oficial fue el de División Española de Voluntarios; tampoco la de que la mandara un falangista ya que Franco designó al general Muñoz Grandes, elegido por ser un militar profesional aunque también fuese falangista, como jefe de la División.  

El general Muñoz Grandes con uniforme alemán.
Fuente: https://en.wikipedia.org

Los falangistas llenaron las oficinas de reclutamiento: hombres de todas las edades, algunos muy jóvenes, muchos universitarios,… impulsados todos ellos por un idealismo anticomunista. Algunos historiadores afirman que, a pesar de esta impronta falangista, los voluntarios eran más heterogéneos política y socialmente de lo que se podía suponer. Se inscribieron también aventureros, gente que necesitaba dinero para afrontar la dura posguerra, incluso republicanos movidos por el afán de limpiar su imagen o de desertar.

La relación filial de la División Azul con Falange fue disipándose paulatinamente. Mientras que las primeras fuerzas eran casi exclusivamente falangistas, su presencia fue disminuyendo conforme se producían los relevos –y eran conocidas la dureza y penalidades del frente–, teniendo que recurrirse a tropas regulares del ejército.  

Propaganda para el alistamiento en la División Azul. Fuente http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/

En síntesis, la creación de esta fuerza obedeció a diversas razones:

  • Satisfacer las presiones de Hitler que deseaba que España entrara en guerra en compensación por la ayuda prestada durante la guerra civil.
  • Atacar a Rusia por la ayuda que esta había prestado a la República en el conflicto español. «Rusia es culpable» sentenciaba Serrano Suñer el 24 de junio de 1941. Desde esta perspectiva el envío de tropas a Rusia sería una continuación de la guerra civil española.
  • Quitarse de en medio a los sectores falangistas más ideologizados que estaban molestos por el rumbo poco jose-antoniano y revolucionario que tomaba la España de Franco.

3. Las campañas militares.

La expedición salió de Madrid el 13 de julio de 1941. Cuando llegaron a Alemania todos los efectivos –17.000 hombres–  se les concentró en un campamento militar alemán situado en Baviera: Grafenwhor. En este campamento, los soldados españoles recibieron los uniformes alemanes, el armamento y la instrucción para adaptarse a los protocolos militares germanos. Pasó a convertirse así en la 250 División de Infantería del Ejército alemán.  

Despedida de la División Azul en la estación de Francia (Barcelona) en julio e 1941. Fuente: http://memorialdemocratic.gencat.cat/

El 20 de agosto la división inició su marcha hacia el frente soviético. Su lugar de destino era la zona de Treuburg Suwalki-Grodno, situada en Polonia, y desde donde deberían proseguir su marcha unos 1.000 kilómetros a pie hasta llegar a Witebsk, cerca de Smolensko.  El trayecto sirvió a las tropas españolas para acercarse a la dramática realidad de la guerra: primeras bajas a causa de las minas, restos calcinados de aldeas, hombres y vehículos. Tardaron cuarenta y cinco días en llegar a su destino, desde donde volvieron a embarcar en tren hasta su destino final cerca de Novgorod.

Trayecto de la División Azul. Fuente: https://twitter.com/hashtag/divisionazul250

La sección del frente asignada a la División Azul no registraba mucha actividad; se trataba de unos cincuenta kilómetros, de los cuales veinte correspondían a la ribera del lago Ilmen. La primera ofensiva de envergadura en la que participó la División tenía como objetivo enlazar con las tropas finlandesas situadas al este del lago Lagoda para completar el cerco de Leningrado. En noviembre el frente se estabilizó y las tropas españolas relevaron a  las alemanas en Possad. Con unas temperaturas que rondaban los veinte grados bajo cero debían de enfrentarse a las continuas incursiones soviéticas.

El cerco de Leningrado. Fuente: La División Azul, 50 aniversario. Historia 16, nº 183

En agosto de 1942 la División se sumó a las tropas del Eje que cercaban Leningrado. Poco después, en diciembre de ese año, el general Muñoz Grandes fue sustituido por el general Emilio Esteban, un militar sin afiliación política, profesional y eficaz. Su estreno consistió en hacer frente a una ofensiva rusa que intentaba romper el cerco de Leningrado en enero de 1943. El enfrentamiento dio lugar a la batalla de Krasny Bor, la más dura y sangrienta de todas en las que participó la División Azul; las bajas españolas alcanzaron la cifra de 1.250 entre muertos, heridos y desaparecidos, pero las bajas rusas rondaron las 11.000. Fue la última gran operación en la que participaron los españoles ya que, desde entonces,  su actividad se redujo a realizar patrullas, dar golpes de mano y participar en duelos artilleros.  

El 5 de octubre de1943  las tropas españolas fueron retiradas del frente para ser repatriadas. Las presiones de los aliados, especialmente Estados Unidos y Gran Bretaña, y el cambio de rumbo de la guerra habían hecho variar las circunstancias. A nivel interno resultaba ya complicado relevar las tropas por la falta de voluntarios. Como tal retirada dañaba la imagen internacional del régimen entre las potencias del Eje y sus aliados, se decidió dejar un pequeño contingente de unos dos mil hombres: la Legión Azul. Esta unidad ya no sería relevada y se mantuvo activa en la región de Leningrado hasta principios de 1944, replegándose con las tropas alemanas; en marzo de ese año se repatrió definitivamente.

Hay que mencionar también la existencia de una Escuadrilla Azul que permaneció en el frente hasta marzo de 1944. Participó en la ofensiva alemana sobre Moscú así como en las batallas de Kursk, Smolensko y Kharkov. Operando aparatos Me-109 y FW-190 los pilotos españoles consiguieron unos 150 derribos a costa de perder 22 hombres.

Me-109 con las insignias de la Escuadrilla Azul. Fuente: http://www.mve2gm.es/paises/bando-del-eje/luftwaffe/

Aunque aún existen divergencias en cuanto a la cifra de bajas de la División Azul, las más aceptadas hablan de 3.934 fallecidos, 8.466 heridos y 326 desparecidos o prisioneros, de los cuales regresaron 286 en 1954 tras diez años de cautiverio. También hubo unos 2.000 mutilados y unos 8.000 soldados enfermaron. 

4. A modo de balance.

El tema de la División Azul ha despertado siempre un gran interés tanto entre historiadores como entre el público en general. Se apoya ese interés en la relevancia que, en general, tiene todo lo que se relaciona con la Segunda Guerra Mundial y el III Reich. La División Azul fue la única participación militar española en tal conflicto y de ahí la atención que se le ha prestado. 

Es evidente que estas tropas representaban  a una España aún impregnada de fascismo, a una ideología y un gobierno furibundamente anticomunista y que fueron a combatir junto a la Alemania nazi, régimen hoy totalmente despreciadoAún cargando con ese pecado de origen, es preciso reconocer algunos aspectos que pueden romper con ciertos estereotipos. Muchos de los combatientes españoles fueron jóvenes movidos por el idealismo y el romanticismo político, sentimientos exaltados y frecuentes en todos los bandos en aquellos años. También dieron muestras de gran valor, llegando a ser una unidad muy apreciada por el mando militar alemán. 

Tropas de la División Azul camino de Leningrado. Fuente:http://www.elperiodico.com/

Su comportamiento con el enemigo también fue muy distinto al practicado por las tropas alemanas; su trato a la población civil rusa fue bastante digno, evitando represalias masivas y destrucciones innecesarias. De hecho, después del conflicto, solamente se acusó a dos españoles de crímenes de guerra: Muñoz Grandes por razón del cargo y un divisionario llamado Antonio Basco. Precisamente fue el reconocimiento de estas actuaciones lo que salvó a los prisioneros españoles de ser fusilados o enviados a Siberia.

Pero, paradojas del destino, el reconocimiento que les prestaron los alemanes o, incluso los soviéticos, perduró poco en España. Pronto se les olvidó y se les marginó. No eran presentables ante los nuevas alianzas que procuraba el régimen.

La División Azul fue un peón político de usar y tirar. Siempre dependiente de los intereses del régimen, su creación sirvió para evitar la entrada de España en la IIª Guerra Mundial y salvar el compromiso ante los apremios alemanes.  Después, su desactivación  sirvió  para favorecer el inicio del acercamiento con los aliados, el precio del cual era precisamente su vuelta.

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