Conflictos por la hegemonía en el mundo árabe: el enfrentamiento entre Arabia Saudí y Qatar.

A principios del mes de junio se inició una crisis diplomática muy significativa en la península Arábiga. La ruptura de relaciones de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Barhreín, Egipto, Yemen y las Maldivas con Qatar pone fin a la ilusión de liderazgo que este último país intentaba tejer. Además, estos problemas diplomáticos se relacionan con otras cuestiones que afectan a la región: el drama sirio, la cuestión iraquí, el papel de Irán o al lucha contra el Daesh.

Oriente Próximo. Fuente: hhtp://geographicguide.com

El lunes, 5 de junio, los países ante citados rompieron sus relaciones diplomáticas con Qatar, tras varios días de creciente tensión. Esta acción se justificó con dos acusaciones dirigidas contra el micro-estado qatarí: respaldar al terrorismo por su apoyo al islámico político y la de buscar el acercamiento a Irán. En concreto, se le exige que cese en su respaldo a los Hermanos Musulmanes y a Hamás, que cierre la cadena por satélite Al Jazeera y que sea más beligerante contra Teherán. Estos argumentos ya fueron utilizados durante la crisis de 2014, que también enfrentó a Arabia Saudí, Barheín y EAU con Qatar. Las acusaciones no tienen muchos visos de realidad dado que, como todo país pequeño, Qatar busca un equilibrio entre los bloques dominantes en la región: el bloque encabezado por Arabia Saudí –sunita– y el dirigido por Irán –chiita–. La ruptura diplomática se acompañó con el corte de todas las comunicaciones aéreas, marítimas y terrestres. Ello representaba un grave problema para un país que importa un elevado porcentaje de los bienes que consume.

La situación geopolítica explica, en parte, la postura de Doha: la explotación compartida con Irán de su mayor reserva de gas natural; la búsqueda del paraguas militar norteamericano en vez del saudí; los lazos históricos con los Hermanos Musulmanes o el distanciamiento del CCG por la ineficacia de los procesos de regionalización, son componentes estructurales de la política exterior qatarí. Y esta se ha caracterizado, desde hace tiempo, por la independencia de sus decisiones y por la consecución de una capacidad de influencia muy superior a la que le permitiría el tamaño y la demografía del país.

Esta crisis ha sacudido profundamente al Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), organismo creado en 1981, poco después de la creación de la República Islámica de Irán, la invasión de Afganistán por el ejército soviético (1979) y el desencadenamiento de la guerra entre Irán e Irak en 1980. El CCG se concibió como una respuesta a la inestabilidad de la zona y como un fortalecimiento de las monarquías árabes del Golfo Pérsico. A pesar de su enorme riqueza energética y financiera, su débil demografía y su vulnerabilidad militar respecto a sus vecinos (Irán, Irak, Egipto, Israel) les obligaban a estrechar sus relaciones. El CCG buscó también una cierta protección militar con los países occidentales, especialmente con Estados Unidos.

Desde su fundación, el CCG ha padecido diversas crisis, provocadas generalmente por la oposición entre Arabia Saudí y algunas de las otras monarquías. Riad siempre ha visto la península Arábiga como su área natural de influencia y donde más intensamente difunde su religión estatal –el wahabismo. Todo ello provoca desconfianza en las restantes monarquías y explica, por ejemplo, que el sultanato de Omán –un estado-nación con una fuerte identidad– siempre se haya mantenido lejos de los proyectos saudíes. Y, de hecho, este sultanato privilegia sus relaciones con Irán y Yemen, manteniéndose neutral en el conflicto que afecta a este último país.

Las consecuencias de esta crisis ya han parecido. La primera ha sido la caída del precio del petróleo, mientras que se estima poco probable una interrupción del suministro de gas –Qatar tiene las terceras reservas mundiales–, muy importante para Europa y Asia. Otra consecuencia es la ruptura del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), dividido en la forma de abordar los problemas regionales y, en especial, la postura frente a Irán. Ni Kuwait ni Omán han secundado las sanciones impulsadas por Arabia Saudí. Qatar cuenta con el apoyo de Turquía –con quien tiene un tratado de cooperación militar– pero también de Irán, que ve congratulada la división y crisis del CCG.

El origen de la actual ruptura se haya en la primavera de este año. Y viene de la mano del afianzamiento de las relaciones entre Estados Unidos y Arabia Saudí –consagrado en el viaje de Donald Trump a este país el 20 de mayo–, viaje que puso fin al enfriamiento de las mismas que se inició después del 11-S de 2001 y de la proliferación de sospechas de apoyo al islamismo por parte del régimen saudí. En estos años de enfriamiento, Qatar había asumido el estatus de aliado privilegiado de Estados Unidos en la región –plasmado en la implantación de la base militar norteamericana más importante en la región (Al Udied)–. Por ello la “reconciliación” entre Estados Unidos y Arabia Saudí le perjudicaría, especialmente cuando esta se vertebra sobre los principios de la lucha contra la financiación del terrorismo internacional y la voluntad de contener a Irán.

Base aérea de Al Udied. Fuente: http://desarrolloydefensa.blogspot.com.es

Fortalecida por el respaldo estadounidense, Arabia Saudí pretende ahora colocar a Qatar en una posición subordinada, propia de un micro-estado, e impedir que su política exterior sea independiente de los criterios emanados desde Riad. Esta posición de independencia se había visto fortalecida por el papel financiero del país, que le había proporcionado un verdadero protagonismo internacional a pesar de su tamaño. La enemistad entre ambos Estados, que tiene algo de fratricida, adopta hoy la forma de competencia, a pesar de que comparten bastantes estrategias comunes (diplomacia basada en el Soft Power generado por su potencia financiera, influencias en las diversas redes islamistas, etc.).

No se puede dejar de lado el cambio en la política exterior de Arabia Saudí que ha emprendido el nuevo rey Salmán, una política exterior más agresiva y hegemónica que busca encabezar el islam suní; este hecho también ayuda a comprender  tanto su intervención en la guerra de Yemen como esta ruptura de relaciones.

Ante estas perspectivas, las opciones de Qatar pueden derivar hacia un fortalecimiento de sus apoyos europeos –principalmente Francia y Gran Bretaña– y un aumento de los vínculos con Rusia, apoyados en acuerdos de defensa y de explotación gasística. En cualquier caso, el conflicto de las monarquías petroleras encrespa aún más el complicado panorama de la política de Oriente Próximo.

Bibliografía.

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El conflicto de la isla de Perejil

Las relaciones con Marruecos han pasado por diversas etapas desde 1975. Estas fases han fluctuado entre la colaboración y el enfrentamiento –Marcha Verde o este problema en la isla Perejil– . Existen, en general, abundantes intereses comunes pero también subsisten temas aparcados que, en un momento dado, pueden provocar conflictos graves. Nos estamos refiriendo no solamente a las ciudades españolas en el norte de África y los enclaves adyacentes sino también a las disputas existentes por la definición de fronteras en las aguas  que bordean las Islas Canarias.

La isla de Perejil forma parte de las llamadas plazas de soberanía española en el norte de África. Se trataba de territorios que quedaban fuera de los límites del Protectorado español de Marruecos y que son un conjunto de islas y peñones situados frente a las costas de Marruecos (ver mapa). Las más conocidas, sobre todo por aquellos que les tocó hacer la mili obligatoria en Ceuta o Melilla, son las islas Chafarinas, las islas Alhucemas y el peñón de Vélez de la Gomera, a estos enclaves hay que añadir la isla de Perejil.

Enclaves españoles en las costas marroquíes. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Plazas_de_soberan%C3%ADa

Estos territorios, con escaso o nulo valor estratégico actualmente, tienen, por el contrario, un elevado valor simbólico tanto para España como para Marruecos. La reivindicación de la soberanía marroquí  aparece en cuanto, por la razón que sea, se disparan las tensiones entre ambos países. Y eso es lo que ocurrió cuando llegó al trono el actual rey Mohamed VI (1999).

El incidente de la isla de Perejil fue un enfrentamiento armado –aunque no se disparó ni un solo tiro– entre España y Marruecos. Aconteció entre el 11 y el 20 de julio de 2002 y el motivo del choque fue la ocupación militar de la isla de Perejil primero por unos gendarmes y después por infantes de marina marroquíes. Ha sido la más grave crisis entre España y Marruecos desde la Marcha Verde de 1975.

¿Qué circunstancias encresparon las relaciones entre los dos países? Las primeras divergencias surgieron sobre el tema pesquero; en el año 2000 comenzaron las negociaciones entre la UE y Marruecos, y su fracaso fue el inicio del distanciamiento. La falta de acuerdo hizo que el gobierno español se acercase a Argelia y Túnez. No hay que olvidar que Argelia es el gran competidor de Marruecos por el dominio del Magreb.

Otro tema de confrontación fue el de la inmigración ilegal. El gobierno de Aznar endureció las leyes de inmigración y acusó a Marruecos de no esforzarse para detener el flujo migratorio que provenía desde sus costas. También la presunta financiación española del Frente Polisario y el desacuerdo por los permisos de explotación petrolera que el gobierno español había concedido a Repsol cerca de las islas Canarias, que estaban, según Marruecos, en sus aguas territoriales, se añadían al monto de desagravios.

Zonas de exploración petrolera en torno a Canarias. Fuente: http://elpais.com/elpais/2014/05/29/media/1401389539_927413.html

Para algunos analistas, el distanciamiento había de explicarse también en clave interna de Marruecos. Las expectativas de cambio que había suscitado la subida al trono de Mohamed VI se habían visto defraudadas y los islamistas estaban retornado a la escena política. Ante estos problemas el monarca y el gobierno marroquí podrían haber optado por buscar la cohesión interna mediante el recurso del enemigo exterior.

La escalada de la tensión diplomática culminó el 28 de octubre de 2001 con la retirada del embajador marroquí, un gesto muy inamistoso en el lenguaje diplomático. El conflicto escaló un peldaño más el 11 de julio de 2002, cuando un grupo de doce hombre de la Gendarmería Real marroquí desembarcaron en la isla de Perejil.  La ocupación se argumentó como un medio para frenar los tráficos ilícitos, en una roca que Marruecos afirma le pertenece desde la independencia. La primera reacción española fue moderada, lejos de cualquier respuesta militar, aunque se informó del hecho a la UE y a la OTAN. España pidió la retirada de los gendarmes y la vuelta al status quo anterior. La falta de respuesta de Marruecos hizo que el gobierno español comenzara a sopesar la acción militar. Antes España había obtenido el apoyo de la UE, que emitió una dura nota de condena, y la OTAN exigió la vuelta a la situación anterior.

Según algunas fuentes, la decisión de enviar gendarmes a la isla había partido del mismo rey, sin consultar a su gobierno ni a sus aliados más estrechos –Francia y Estados Unidos–. Marruecos se había metido en una situación complicada de la que era difícil salir airoso, aunque hubo algunos intentos de iniciar negociaciones.

El 16 de julio Marruecos sustituye el destacamento de gendarmes por otro de la infantería de marina, lo que implica una militarización del conflicto. En esa misma fecha, España refuerza sus guarniciones de Ceuta y Melilla y moviliza varias unidades de la Armada; ese mismo día llama a consultas al embajador español en Rabat. A pesar de ello, el gobierno negaba tener intenciones belicosas. No obstante se dio a Marruecos un ultiman que concluía en la madrugada del miércoles 17 de julio. Poco antes fueron trasladadas a Sevilla algunas unidades de operaciones especiales (boinas verdes); estas unidades –un total de 28 hombres– se trasladaron  en siete helicópteros a la isla y llevaron a cabo un rápido asalto –la operación duró 10 minutos– . Los soldados marroquíes se rindieron sin resistencia y al día siguiente fueron devueltos a Marruecos. Mientras tanto la Armada había bloqueado los puertos marroquíes más cercanos y dos patrulleros bloqueban al patrullero marroquí que prestaba apoyo a sus infantes de marina el Ejército del Aire proporcionaba cobertura a todas las fuerzas con cazas F-18 y Mirage F-1. La operación militar implicó un importante ejercicio de coordinación entre los tres ejércitos.

Desarrollo de la operación militar. Fuente: http://www.galeon.com/navegahispania/batallas/perejil.htm

 

Al concluir la operación militar, el gobierno de Aznar se puso en contacto con el de Marruecos para iniciar una negociación e informó a la UE y a la OTAN, así como al Comité de Seguridad de la ONU. Los soldados españoles, tropas de la Legión, permanecieron algunos días en la isla, hasta que ambos países llegaron, con la mediación de Estados Unidos, a un acuerdo que consistía en mantener despoblada la isla y no disponer de ninguna guarnición militar en ella.

La acción española fue interpretada por nuestro vecino del sur como una humillación, y su rey Mohamed VI no procuró evitar mostrar su poca querencia por el presidente Aznar. Las malas relaciones continuaron hasta principios de 2003, cuando los embajadores volvieron a sus puestos y se afianzaron definitivamente en marzo de 2004 con la visita de Zapatero, ya como presidente del nuevo gobierno.

Bibliografía.

Casqueiro, J. (2015). Los perdedores de Perejil cuentan su guerra. Retrieved from http://politica.elpais.com/politica/2015/02/08/actualidad/1423421786_399102.html

Cembrero, I. (2006a). Los secretos de la toma de Perejil. Retrieved from http://elpais.com/diario/2006/03/19/domingo/1142743960_850215.html

Cembrero, I. (2006b). Vecinoa alejados: los secretos de la crisis entre España y Marruecos. Barcelona: Galaxia-Gutenberg.

EFE. (2010). Perejil abrió quince meses de hostilidades. Retrieved from http://www.elmundo.es/elmundo/2010/08/18/espana/1282125284.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Incidente_de_la_isla_de_Perejil (Sin fecha). En Wikipedia. Recuperado el de https://es.wikipedia.org/wiki/Incidente_de_la_isla_de_Perejil

Molina García, M. J. (2003). España-Marruecos (1996-2002): un modelo de política exterior para el Magreb. Universidad Complutense de Madrid, Madrid.

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Las bases militares de Estados Unidos: un instrumento de hegemonía.

El mundo dejó de ser bipolar al acabar la Guerra Fría. Surgió entonces lo que se ha denominado multilateralismo, es decir la aparición en la escena geopolítica de nuevos actores: China, Rusia, India, la UE, etc. Ello implicó, básicamente, que Rusia quedaba reducida al estatus de potencia regional y que Estados Unidos renunciaba a emprender grandes acciones militares por sí sólo. Las guerras de Irak y Afganistán dieron la razón a esta teoría, afianzada durante la presidencia de Obama. Por ahora, Trump se ha mostrado más partidario de las actuaciones solitarias –ataque puntual al régimen sirio de Al Assad; acercamiento de la flota del Pacífico a la península de Corea,…– pero aún es pronto para aclarar las verdaderas intenciones del presidente norteamericano. A pesar del multilateralismo,  Unidos sigue siendo la principal potencia militar del planeta y a mucha distancia del resto.

Las bases militares norteamericanas en el exterior y las flotas navales permanentes distribuidas por toda la geografía del planeta constituyen  los fundamentos del poder bélico de los Estados Unidos. De ellos, el factor primordial, porque es el que permite la proyección de su fuerza, es el de las bases –terrestres, navales o aéreas– y su distribución geográfica. 

Base aérea de Incirlik (Turquía). Fuente: http://internacional.elpais.com

Muchas de estas bases tienen su origen en la época de la Guerra Fría, pero otras han sido creadas más recientemente como respuestas a necesidades o conflictos surgidos tras la desaparición del bloque comunista. Durante el enfrentamiento “frío” con la URSS, Estados Unidos procuró situar unidades militares allá donde la expansión comunista podía constituir un peligro. Toda esta infraestructura, sin embargo, se ha mantenido y actualmente EE.UU. cuenta con unas 800 bases militares cuyo mantenimiento cuesta a los contribuyentes norteamericanos unos 100.000 millones de dólares anuales; de la misma manera, un porcentaje alto de sus tropas se hallan desplegadas en países extranjeros: Japón, Alemania, Corea del Sur, Afganistán, Irak,… hasta llegar a 74 países. Las diferencias con el resto de potencias es abrumadora: Francia tiene bases militares en 11 países, Gran Bretaña también en 11 países, Rusia en 9 y China en 1.  

Pese a que las amenazas al liderazgo mundial estadounidense son varias, su potencial militar y, sobre todo, su capacidad para desplegarlo en cualquier punto del planeta hacen de Estados Unidos el país hegemónico militarmente. Aparte de su enorme gasto en defensa y de la potencialidad de su ejército, lo que también diferencia a EE.UU. de otras potencias –Rusia, China,…– es precisamente la disponibilidad de bases en todos los continentes, incluyendo incluso Groenlandia. Y ello sin contar con las bases secretas, que se sabe que existen pero no donde; son la denominadas bases nenúfares –pequeñas bases que sirven de tránsito o de centro de operaciones a escala reducida–. Esta red de bases no se explica solamente por las necesidades defensivas de Estados Unidos como país. Su disposición obedece a una política que pretende mantener una hegemonía militar universal, clara y eficaz. Ella hace posible el intervencionismo de Estados Unidos en casi todos los conflictos bélicos donde sus intereses lo requieran.

Observando el mapa de la distribución de estas bases podemos deducir dónde se concentra el principal interés militar estadounidense. El mayor número de bases se concentra en Europa, el Oriente Próximo y el Mar del Japón. En las bases europeas, muchas de las cuales también pertenecen a la OTAN, reside buena parte del poder aéreo estadounidense. Por ejemplo, la base alemana de Ramstein es clave en la ruta de suministros que procedente de Estados Unidos tiene como meta Oriente Próximo o Afganistán. Los aviones de transporte C-130, C-17 o C-5 Galaxy cumplen perfectamente esa tarea, fundamental para mantener la maquinaria bélica engrasada. Esta base es clave también para el control de los drones que vigilan las zonas conflictivas de Oriente Próximo o el norte de África. 

Las bases en Europa –la citada de Ramstein, Rota (España), Morón (España), Aviano (Italia),…– son un recuerdo de los planteamientos estratégicos imperantes durante la Guerra Fría. No obstante, han surgido nuevas bases en zonas calientes o que poseen un interés de cara, sobre todo, a controlar los movimientos de Rusia en la Europa del Este. Estos presupuestos pueden aplicarse, por ejemplo, a las bases aéreas de Tuzla (Bosnia-Herzegovina), Taszár (Hungría), Graf Ignatievo (Bulgaria) o a la terrestre de Camp Bondsteel en Kosovo.Tampoco es posible dejar de lado el hecho de que Estados Unidos todavía dispone de armas nucleares en suelo europeo, especialmente en Alemania. Pero ¿qué interés estratégico tiene actualmente Europa para los Estados Unidos?, la respuesta es triple:

  • La participación en el control del Ártico a través de los países nórdicos. Este mar es una zona con interés económico –yacimientos de gas y petróleo– y posible ruta de navegación interoceánica si  se confirma la tendencia al deshielo que se está observando. Es, además, una zona de posible confrontación con Rusia.
  • Los Balcanes son una región actualmente estabilizada pero con conflictos congelados. Su posición geográfica es fundamental para el acceso al Oriente Próximo, región donde se están produciendo los principales conflictos armados en la actualidad y donde las tensiones –sunnies contra chiíes; israelíes contra palestinos; terrorismo; países inestables, etc.–, están a flor de piel. Además, la región controla la entrada al Mar Negro así como el acceso de la flota rusa al Mediterráneo.
  • El sur de Europa proporciona una base geográfica esencial para la vigilancia del norte de África, una región aún no totalmente estabilizada desde las convulsiones de las primaveras árabes.

La presencia de bases norteamericanas en África obedece principalmente a la necesidad de recoger información sobre el terrorismo islámico y a tareas de inteligencia realizadas mediante drones. Estas bases se han implantado en países afectados por el yihadismo radical –Mauritania, Senegal, Burkina Faso, etc.– No obstante su principal base en África es Camp Lemonnier, una estación naval situada en Djibuti y desde donde puede proyectar su fuerza sobre todo el este del continente.

En Latinoamérica, el pentágono ha creado nuevas bases en Chile, Colombia, El Salvador, etc. Y ha ampliado otras que ya tenía –Honduras, Belice, Costa Rica,…– la presencia de bases en el continente americano no obedece a la prevención de posibles ataques armados a Estados Unidos sino al control del territorio, al mantenimiento de alianzas y al acceso a recursos o mercados.

La zona del Pacífico occidental está convirtiéndose en una referencia estratégica fundamental en el interés del Pentágono. A esta región tienen acceso tanto China como Rusia, potencias que pueden cuestionar la hegemonía norteamericana y que Estados Unidos debe contener. A parte de ello está presente el permanente conflicto con Corea del Norte, cuya amenaza sirve para asentar la presencia norteamericana en Japón y Corea del Sur, países con una enorme presencia de tropas de Estados Unidos. El otro gran objetivo es vigilar la expansión marítima de China; ello explica la vuelta de su presencia militar en Filipinas, el creciente acercamiento a Vietnam o los nuevos tratados con Tailandia forman parte de esta estrategia.

Simultáneamente y en relación con la región del Pacífico y el control de las rutas marítimas en esa zona, se ha consolidado la presencia norteamericana en el Índico, donde ya existía la importante base de Diego García, y donde han surgido nuevas bases en países costeros africanos –Kenia, Mozambique,…–, así como en la zona del cuerno de África. Aquí con el objetivo confeso de combatir la piratería –la citada base de Djibuti o la presencia en Etiopía– que se proyecta desde Somalia, cuyo intento de control se convirtió en uno de sus fracasos más sonados.

Despliegue militar norteamericano en el oeste del Pacífico. Fuente: http://www.humanite.fr/etats-unis-chine-la-nouvelle-guerre-du-pacifique

Bibliografía.

Fontana, J. (2011). Por el bien del imperio. Barcelona: Ed. Pasado y Presente.

Jenkins, P. (2012). Breve historia de Estados Unidos. Madrid: Alianza Editorial.

Olmo, G. D. (2017). La inmensa red militar con la que Estados Unidos domina el mundo  Retrieved from http://www.abc.es/internacional/abci-inmensa-militar-estados-unidos-domina-mundo-201704171957_noticia.html

Redacción. (2017). Qué tan grande es el poderío nuclear de Estados Unidos y por qué Donald Trump quiere más  Retrieved from http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-39085377

Vine, D. (2012). Nenúfares: las nuevas bases de Estados Unidos por el globo  Retrieved from http://www.tercerainformacion.es/antigua/spip.php?article40133

 

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España en la Segunda Guerra Mundial: la División Azul.

1. El contexto: de la “Operación Barbarroja” al fracaso de Stalingrado

Acabada la guerra civil española, el gobierno de Franco se alineó con Alemania en la recién iniciada IIª Guerra Mundial. La reunión de Hendaya entre Franco y Hitler (23 de octubre de 1940) dejó claro que el apoyo a Alemania era total pero que también existían diferencias en cuanto a las condiciones que ambas partes exigían para una posible entrada de España en la guerra.

El 22 de junio de 1941 Hitler atacó por  sorpresa  a la URSS -Operación Barbarroja-. La invasión de Rusia en 1941 fue justificada como una cruzada contra el bolchevismo: los alemanes se presentaban como los defensores de la civilización frente a la barbarie asiática. Inmediatamente se suscitó en numerosos países europeos un fervor anticomunista que llenó las oficinas de reclutamiento con voluntarios para combatir contra los rusos. El resultado fue la creación de varias divisiones formadas por voluntarios de diversos países dispuestos a combatir contra el bolchevismo –yugoslavos, croatas, letones, ucranianos, albaneses, holandeses, italianos, húngaros, tártaros, franceses, valones, …–. De esta forma, Alemania pudo situar en el frente ruso varias divisiones formadas por soldados procedentes de los países citados: las denominadas Waffen-SSllamadas así porque dependían orgánicamente de las SS. Por el contrario, y a pesar de que respondía a un mismo impulso, la División Azul española no quedó bajo el mando de las SS sino de la Wehrmacht  

Franco y Hitler reunidos en Hendaya (23/10/1940). Fuente: http://www.elmundo.es

La posición diplomática española, que había pasado de la neutralidad a la no beligerancia el 10 de junio de 1940, permitía la ambigüedad a la hora de configurar el tipo de ayuda que se podía prestarEsta política pretendía ayudar al Eje, que recibía ventajas militares (disposición de bases navales o aéreas donde aprovisionarse) y económicas (suministros industriales o de materias primas, especialmente minerales) pero, al mismo tiempo, posibilitaba no inmiscuirse plenamente en la guerra. Alemania no pudo conseguir que España declarara la guerra a la URSS ya que el régimen debía mantener un delicado equilibrio internacional y así, mientras que por un lado se ayudaba a Alemania, por otro se intentaba contentar a Gran Bretaña permitiendo el trabajo de 6.000 españoles en Gibraltar. La declaración de guerra a la URSS hubiese significado enfrentarse a Gran Bretaña, cuya flota controlaba los accesos marítimos a la península. Por ello fue gestándose la idea de un apoyo puntual protagonizado por voluntarios.  

El desembarco aliado en el norte de África en noviembre de 1942 reforzó la posición pro-aliada que mantenían los monárquicos en el régimen franquista. Además, Franco comprendió que la permanencia de la División Azul en la URSS tenía poca trascendencia para la evolución de la guerra y sólo servía para irritar a los aliados. Poco después, en enero de 1943, se produjo la derrota alemana en Stalingrado y la percepción del conflicto mundial cambió. Las derrotas del Eje en la URSS y en el norte de África derrumbaron el mito de la invencibilidad alemana y reforzaron las posiciones neutralistas.

2. Origen y formación de la División.

Aunque todo el régimen aplaudió la intervención alemana en Rusia, la organización de la fuerza expedicionaria supuso un elemento de fricción entre el Ejército y la Falange. La propuesta de Serrano Suñer de enviar falangistas no fue bien recibida por los mandos militares que no querían que Falange dispusiera de unidades militares independientes de la jerarquía militar. Las unidades formadas por reclutas falangistas que habían combatido en la guerra civil estuvieron mandadas por militares profesionales y así continuó después. El mando del ejército logró imponer su criterio y la fuerza enviada mantuvo la misma estructura jerárquica que habían tenido las unidades milicianas falangistas durante la guerra civil: los militares ocupaban los mandos y solamente un tercio de los puestos de alférez y sargento se reservó para falangistas.  

A pesar del entusiasmo popular y de la movilización desencadenada por la posibilidad de combatir al comunismo, ni la Falange ni Serrano Suñer lograron obtener ventajas políticas en el régimen. No prosperó la idea de denominar a la fuerza expedicionaria División Azul –aunque ese será su nombre popular–, sino que su nombre oficial fue el de División Española de Voluntarios; tampoco la de que la mandara un falangista ya que Franco designó al general Muñoz Grandes, elegido por ser un militar profesional aunque también fuese falangista, como jefe de la División.  

El general Muñoz Grandes con uniforme alemán.
Fuente: https://en.wikipedia.org

Los falangistas llenaron las oficinas de reclutamiento: hombres de todas las edades, algunos muy jóvenes, muchos universitarios,… impulsados todos ellos por un idealismo anticomunista. Algunos historiadores afirman que, a pesar de esta impronta falangista, los voluntarios eran más heterogéneos política y socialmente de lo que se podía suponer. Se inscribieron también aventureros, gente que necesitaba dinero para afrontar la dura posguerra, incluso republicanos movidos por el afán de limpiar su imagen o de desertar.

La relación filial de la División Azul con Falange fue disipándose paulatinamente. Mientras que las primeras fuerzas eran casi exclusivamente falangistas, su presencia fue disminuyendo conforme se producían los relevos –y eran conocidas la dureza y penalidades del frente–, teniendo que recurrirse a tropas regulares del ejército.  

Propaganda para el alistamiento en la División Azul. Fuente http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/

En síntesis, la creación de esta fuerza obedeció a diversas razones:

  • Satisfacer las presiones de Hitler que deseaba que España entrara en guerra en compensación por la ayuda prestada durante la guerra civil.
  • Atacar a Rusia por la ayuda que esta había prestado a la República en el conflicto español. «Rusia es culpable» sentenciaba Serrano Suñer el 24 de junio de 1941. Desde esta perspectiva el envío de tropas a Rusia sería una continuación de la guerra civil española.
  • Quitarse de en medio a los sectores falangistas más ideologizados que estaban molestos por el rumbo poco jose-antoniano y revolucionario que tomaba la España de Franco.

3. Las campañas militares.

La expedición salió de Madrid el 13 de julio de 1941. Cuando llegaron a Alemania todos los efectivos –17.000 hombres–  se les concentró en un campamento militar alemán situado en Baviera: Grafenwhor. En este campamento, los soldados españoles recibieron los uniformes alemanes, el armamento y la instrucción para adaptarse a los protocolos militares germanos. Pasó a convertirse así en la 250 División de Infantería del Ejército alemán.  

Despedida de la División Azul en la estación de Francia (Barcelona) en julio e 1941. Fuente: http://memorialdemocratic.gencat.cat/

El 20 de agosto la división inició su marcha hacia el frente soviético. Su lugar de destino era la zona de Treuburg Suwalki-Grodno, situada en Polonia, y desde donde deberían proseguir su marcha unos 1.000 kilómetros a pie hasta llegar a Witebsk, cerca de Smolensko.  El trayecto sirvió a las tropas españolas para acercarse a la dramática realidad de la guerra: primeras bajas a causa de las minas, restos calcinados de aldeas, hombres y vehículos. Tardaron cuarenta y cinco días en llegar a su destino, desde donde volvieron a embarcar en tren hasta su destino final cerca de Novgorod.

Trayecto de la División Azul. Fuente: https://twitter.com/hashtag/divisionazul250

La sección del frente asignada a la División Azul no registraba mucha actividad; se trataba de unos cincuenta kilómetros, de los cuales veinte correspondían a la ribera del lago Ilmen. La primera ofensiva de envergadura en la que participó la División tenía como objetivo enlazar con las tropas finlandesas situadas al este del lago Lagoda para completar el cerco de Leningrado. En noviembre el frente se estabilizó y las tropas españolas relevaron a  las alemanas en Possad. Con unas temperaturas que rondaban los veinte grados bajo cero debían de enfrentarse a las continuas incursiones soviéticas.

El cerco de Leningrado. Fuente: La División Azul, 50 aniversario. Historia 16, nº 183

En agosto de 1942 la División se sumó a las tropas del Eje que cercaban Leningrado. Poco después, en diciembre de ese año, el general Muñoz Grandes fue sustituido por el general Emilio Esteban, un militar sin afiliación política, profesional y eficaz. Su estreno consistió en hacer frente a una ofensiva rusa que intentaba romper el cerco de Leningrado en enero de 1943. El enfrentamiento dio lugar a la batalla de Krasny Bor, la más dura y sangrienta de todas en las que participó la División Azul; las bajas españolas alcanzaron la cifra de 1.250 entre muertos, heridos y desaparecidos, pero las bajas rusas rondaron las 11.000. Fue la última gran operación en la que participaron los españoles ya que, desde entonces,  su actividad se redujo a realizar patrullas, dar golpes de mano y participar en duelos artilleros.  

El 5 de octubre de1943  las tropas españolas fueron retiradas del frente para ser repatriadas. Las presiones de los aliados, especialmente Estados Unidos y Gran Bretaña, y el cambio de rumbo de la guerra habían hecho variar las circunstancias. A nivel interno resultaba ya complicado relevar las tropas por la falta de voluntarios. Como tal retirada dañaba la imagen internacional del régimen entre las potencias del Eje y sus aliados, se decidió dejar un pequeño contingente de unos dos mil hombres: la Legión Azul. Esta unidad ya no sería relevada y se mantuvo activa en la región de Leningrado hasta principios de 1944, replegándose con las tropas alemanas; en marzo de ese año se repatrió definitivamente.

Hay que mencionar también la existencia de una Escuadrilla Azul que permaneció en el frente hasta marzo de 1944. Participó en la ofensiva alemana sobre Moscú así como en las batallas de Kursk, Smolensko y Kharkov. Operando aparatos Me-109 y FW-190 los pilotos españoles consiguieron unos 150 derribos a costa de perder 22 hombres.

Me-109 con las insignias de la Escuadrilla Azul. Fuente: http://www.mve2gm.es/paises/bando-del-eje/luftwaffe/

Aunque aún existen divergencias en cuanto a la cifra de bajas de la División Azul, las más aceptadas hablan de 3.934 fallecidos, 8.466 heridos y 326 desparecidos o prisioneros, de los cuales regresaron 286 en 1954 tras diez años de cautiverio. También hubo unos 2.000 mutilados y unos 8.000 soldados enfermaron. 

4. A modo de balance.

El tema de la División Azul ha despertado siempre un gran interés tanto entre historiadores como entre el público en general. Se apoya ese interés en la relevancia que, en general, tiene todo lo que se relaciona con la Segunda Guerra Mundial y el III Reich. La División Azul fue la única participación militar española en tal conflicto y de ahí la atención que se le ha prestado. 

Es evidente que estas tropas representaban  a una España aún impregnada de fascismo, a una ideología y un gobierno furibundamente anticomunista y que fueron a combatir junto a la Alemania nazi, régimen hoy totalmente despreciadoAún cargando con ese pecado de origen, es preciso reconocer algunos aspectos que pueden romper con ciertos estereotipos. Muchos de los combatientes españoles fueron jóvenes movidos por el idealismo y el romanticismo político, sentimientos exaltados y frecuentes en todos los bandos en aquellos años. También dieron muestras de gran valor, llegando a ser una unidad muy apreciada por el mando militar alemán. 

Tropas de la División Azul camino de Leningrado. Fuente:http://www.elperiodico.com/

Su comportamiento con el enemigo también fue muy distinto al practicado por las tropas alemanas; su trato a la población civil rusa fue bastante digno, evitando represalias masivas y destrucciones innecesarias. De hecho, después del conflicto, solamente se acusó a dos españoles de crímenes de guerra: Muñoz Grandes por razón del cargo y un divisionario llamado Antonio Basco. Precisamente fue el reconocimiento de estas actuaciones lo que salvó a los prisioneros españoles de ser fusilados o enviados a Siberia.

Pero, paradojas del destino, el reconocimiento que les prestaron los alemanes o, incluso los soviéticos, perduró poco en España. Pronto se les olvidó y se les marginó. No eran presentables ante los nuevas alianzas que procuraba el régimen.

La División Azul fue un peón político de usar y tirar. Siempre dependiente de los intereses del régimen, su creación sirvió para evitar la entrada de España en la IIª Guerra Mundial y salvar el compromiso ante los apremios alemanes.  Después, su desactivación  sirvió  para favorecer el inicio del acercamiento con los aliados, el precio del cual era precisamente su vuelta.

Bibliografía.

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Los jemeres rojos: cuando el sueño de la razón produce monstruos

Nos asombramos y escandalizamos, con razón, de la ferocidad que pueden alcanzar los regímenes totalitarios en su paranoia represiva. Enseguida nos vienen a la mente los campos de exterminio nazis o el Gulag siberiano de Stalin.  Ello es lógico tanto por la cantidad de víctimas que ocasionaron cada uno de ellos como por el predominio de una visión eurocéntrica en el análisis histórico más divulgado. Pero han existido otros genocidios que, con un criterio de proporcionalidad, han sido más terribles, baste ahora recordar tres: el genocidio de Ruanda, el de Camboya (o Kampuchea) y el Gran Salto Adelante de Mao Zedong.

1. Introducción histórica.

Camboya se independizó de Francia en 1953, conformándose como una monarquía bajo el reinado de Norodom Sihanouk. Se inició entonces un proceso de modernización económica y social que comenzó a truncarse con el inicio de la intervención norteamericana en el vecino Vietnam; cuando Sihanouk intentó preservar su país de la guerra fue respondido por EE.UU. con un golpe de estado que aupó al poder al general Lon Nol, más favorable a consentir su intervención en suelo camboyano para atacar al vietcong. En el contexto de la lucha contra la dictadura militar y los Estados Unidos surgieron los Jemeres Rojos, que acabaron tomando el poder el 1 de abril de 1975. Su base política fue el Partido Comunista de Camboya, creado en 1951 y que en los años setenta cambiaría su nombre por el de Partido Democrático de Camboya. La toma del poder de esta guerrilla significó la imposición de un régimen político dictatorial aunque, imitando a los regímenes comunistas de Europa, adoptó la denominación oficial de República Popular de Kampuchea. Pol Por fue su principal dirigente.

Entrada de los Jemeres Rojos en Phnom Pehn. Fuente: http://elordenmundial.com/

2. La ideología y la acción política.

El comunismo camboyano se inspiraba ideológicamente en la interpretación maoísta del marxismo y su objetivo era crear un modelo de sociedad basado en la explotación agraria y en el modo de vida rural. En su interpretación de la lucha de clases, el campesinado era la fuerza revolucionaria. El odio a la industrialización y al capitalismo provenía de la consideración de que la modernización y el progreso científico y tecnológico eran formas de colonialismo. Esta postura ideológica se mezcló con un nacionalismo xenófobo, principalmente antivietnamita y antinorteamericano.

Para lograr el objetivo señalado aplicaron un estricto control de los camboyanos mediante crueles métodos totalitarios que significaron la militarización de la población y la práctica cotidiana de detenciones, torturas y asesinatos.

El programa genocida se basó en estos fundamentos:

  • La creación de una sociedad agraria basada en los principios del igualitarismo extremo. Toda propiedad privada quedó prohibida, incluidos los objetos personales y la comida. Esta era proporcionaba por el Estado.
  • Se impidió la utilización de las máquinas fabricadas en el extranjero –que eran todas–, la lectura de textos en otras lenguas, etc. Se asesinó a toda la población que hubiese recibido cualquier tipo de formación; el país se quedó sin profesionales: médicos, maestros, ingenieros,… Se llegó a asesinar personas por llevar gafas. Se suprimieron las escuelas, las universidades, los hospitales, …
  • La vida urbana fue suprimida y las ciudades despobladas. Las personas capaces de trabajar, independientemente de su profesión, fueron enviadas al campo a cultivar la tierra de forma forzada.
  • Toda la población fue sometida a sesiones de reeducación mediante la enseñanza de la doctrina jemer. Si la persona no se reeducaba era asesinada.
  • Para fomentar el aislamiento del país se sembraron de minas antipersonales todas las fronteras.

Niños camboyanos trabajando en el campo. Fuente: https://s-media-cache-ak0.pinimg.com

3. El genocidio.

El genocidio camboyano afectó a todos los sectores de la población; incluso los mismos miembros de los jemeres fueron sus víctimas y las causas no fueron solamente las ejecuciones sino también las enfermedades, el hambre y los trabajos forzados. Cualquier sospechoso de oponerse a la revolución jemer o de haber recibido una formación técnica o universitaria era arrestado  y enviado a centros de detención donde muchos morían después de recibir torturas casi diarias –latigazos, descargas eléctricas, aceite hirviendo, …–. Se calcula, por ejemplo, que unas quince mil personas ingresaron en el campo S-21 Tuoi Seng, situado en Phnom Penh, y que solamente diez consiguieron salir vivas de él.

Osario de víctimas de los Jemeres en Phnom Penh. Fuente: http://elpais.com/

Algunos de los protagonistas de las detenciones eran niños que también combatían como soldados. Se anticiparon así a la creación de la figura de los niños soldados que se expandió desde finales del siglo pasado en los conflictos africanos. Este protagonismo les fue concedido porque los líderes jemeres pensaban que los niños no estaban contaminados por las influencias capitalistas y colonialistas y eran, por tanto, una generación “pura” que sería la responsable de sacar al país del subdesarrollo.

Khmer Rouge Guerrilla soldiers. Fuente: Daily Mail

Por el número proporcional de sus víctimas –entre millón y medio y tres millones, de una población de 12 millones de personas– nos enfrentamos a uno de los mayores genocidios documentados de la humanidad. Afortunadamente la política genocida duró poco porque gobernaron poco tiempo: sólo cuatro años, entre 1975 y 1979.

Las víctimas de tal genocidio no fueron solamente los opositores, técnicos o intelectuales. Se eliminó también a la población musulmana de la etnia cham, a las familias con ascendencia vietnamita, a los creyentes de otras religiones –todos los monjes budistas fueron obligados a abandonar sus monasterios y los trasladaron a campos de trabajo, donde se piensa que murieron unos 55.000–.

Zonas controladas por los jemeres rojos hasta 1998. Fuente: https://openendedsocialstudies.files.wordpress.com

El final del régimen de los Jemeres se produjo gracias a una intervención militar vietnamita en 1978. La proliferación de conflictos fronterizos y la llegada masiva de refugiados a Vietnam provocaron la invasión militar para la que contaron con la colaboración de opositores a los Jemeres

Perdido el poder, se refugiaron en las áreas boscosas del oeste del país desde donde iniciaron una guerra de guerrillas contra el nuevo gobierno pro vietnamita. El conflicto se prolongó hasta la muerte de Pol Pot en 1998.

El nuevo régimen posibilitó el descubrimiento y la investigación del genocidio del régimen Jemer. Veinticinco años después la ONU creó una Cámara Especial dentro de los Tribunales de Camboya con el objeto de perseguir y enjuiciar a los responsables del genocidio. Esta cámara, que comenzó a operar en 2007, está formada tanto por magistrados camboyanos como por otros internacionales y ya han sido varios los criminales enjuiciados y condenados.

Actuación del Tribunal Internacional. Fuente: AFP

5. El juego geopolítico.

Durante el conflicto vietnamita la guerrilla de los jemeres rojos colaboró con el vietcong en su enfrentamiento con Estados Unidos. La derrota estadounidense dejó aislada a la república del general Lon Nol y poco después de que se retiraran todos los ciudadanos estadounidenses de Camboya, las tropas de los jemeres entraron en la capital e instauraron su régimen, al que denominaron la Kampuchea Democrática.

En nuevo gobierno jemer tomó distancias con Vietnam y se acercó a China. Ello variaba la geopolítica tradicional de la península de Indochina, pues Vietnam no veía con buenos ojos la presencia de un aliado chino a su espalda. La tensión entre ambos países se plasmó en la invasión vietnamita de 1978, que fue bien vista por la mayoría de países. No obstante, la presencia de un aliado de la URSS en la misma frontera tailandesa tampoco era aceptada por Estados Unidos ni por China. Por ello las guerrillas de los jemeres recibieron armamento británico y norteamericano para sostener su lucha contra Vietnam, que permaneció en el país hasta 1989. En esa década Camboya se convirtió en el epicentro de la guerra fría en Indochina, enfrentándose Vietnam y la URSS por un lado, y los Jemeres Rojos, con la ayuda de Estados Unidos, Gran Bretaña y China, por otro.

En el año 1991 se formó un gobierno de coalición, presidido por el príncipe Norodom Sihanouk, y del que también formaron parte los Jemeres Rojos; desde entonces el país ha entrado en una vía de normalización internacional.

Bibliografía:

Affonço, D. (2010). El infierno de los jemeres rojos. Barcelona: Libros del Asteriode.

Aguirre, M. (2009). Camboya. El legado de los Jemeres Rojos. Madrid: El Viejo Topo.

Jemeres rojos (Sin fecha). En Wikipedia. Recuperado el 08/05/2017 de https://es.wikipedia.org/wiki/Jemeres_rojos

Rivas Moreno, J. J. (2015). Pol Pot y el genocidio de Camboya. Retrieved from http://www.elmundo.es/la-aventura-de-la-historia/2015/01/12/54b3a210ca4741563b8b457a.html

Salazar, F. (2016). El devenir del año cero, los Jemeres Rojos en Camboya. Retrieved from El Orden Mundial en el siglo XXI website: http://elordenmundial.com/2016/09/15/los-jemeres-rojos-camboya/

Excepcional interés tienen también las películas: Los gritos del silencio (1984), de Roland Joffé y Primero mataron a mi padre: una hija recuerda (2017) de Angelina Jolie

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Los territorios no autónomos: el colonialismo en el siglo XXI

El concepto de colonialismo ha caído en un cierto desuso porque ha quedado asociado a procesos históricos propios de los siglos XIX y XX y, en consecuencia, resulta extraño al devenir del siglo XXI. Pero es una falsa apariencia: continúan existiendo colonias. Es cierto que el colonialismo actual poco tiene que ver con el colonialismo que caracterizó los siglos pasados, por ello resulta necesario establecer unos criterios conceptuales que nos permitan saber de qué estamos hablando.

El colonialismo o imperialismo colonial se desarrolló entre finales del siglo XIX y principios del XX. Consistió en la ocupación militar, el dominio político y la explotación económica de un territorio que es controlado por una minoría de funcionarios, militares y empresarios que ejercen el poder sobre una población nativa más numerosa, catalogada como inferior y marginada  de todos los órganos de dirección del territorio. Las relaciones entre metrópoli y territorio colonial tienden siempre a favorecer a la primera en detrimento de la segunda y la finalidad del domino puede ser económica, estratégica o política. Estas características no definen el colonialismo actual.

Nativos africanos rinden pleitesía a las tropas británicas. Finales del s. XIX. Fuente: http://www.occupy.com/

Otro concepto que podría prestarse a confusión utilizándose para explicar el fenómeno que vamos a analizar es el de neocolonialismo. El neocolonialismo implica que la dominación ya no se realiza mediante el control político y militar directo, ya que el territorio ha logrado la independencia de la metrópoli, sino  que la prevalencia se efectúa a través de las relaciones de dependencia económica, dirigidas ahora por las grandes empresas y aplicadas mediante el control de los mercados internacionales. Aunque es cierto que este fenómeno sí continúa mostrándose en la actualidad tampoco lo podemos aplicar al caso que nos ocupa que es bien diferente ya que los territorios en cuestión no son independientes..

Como ejemplo representativo del tipo de relación que nos interesa hemos escogido las colonias que Gran Bretaña aún mantiene bajo su dominio. Este país todavía conserva once de los dieciséis territorios no autónomos reconocidos por la Organización de Naciones Unidas. A estos hay que sumar otros territorios con situaciones jurídicas de distinta índole pero con características políticas, estratégicas y económicas parecidas.

Ya hemos señalado que para intentar comprender este fenómeno no nos sirven los conceptos mencionados antes. Las relaciones entre la metrópoli y la colonia son de índole distinta a las clásicas relaciones coloniales de la misma manera que los derechos y posibilidades sociales, políticas y económicas  de la población de estos territorios son muy diferentes de los que poseían los pueblos colonizados en el siglo pasado. Todas estas colonias se gestionan mediante acuerdos entre la población autóctona y la metrópoli. En estos acuerdos se establece que la presencia británica está representada por un gobernador elegido por la Reina que asume la defensa y las relaciones exteriores, mientras que un parlamento y un gobierno propio llevan a cabo la gestión interna del territorio.

Bandera británica ondeando en Gibraltar.
Fuente: The Telegraph

El listado de estos territorios es el siguiente: Islas Malvinas –incluidas las Islas Sandwich del Sur–, Gibraltar, Anguila, Bermudas; Islas Caimán, Islas Turcas y Caicos, Pitcain, Islas Vírgenes Británicas, Monserrat, Santa Elena –más Ascensión y Tristán de Acuña–, Tokelau y el Territorio Británico del Océano Índico (BIOT). Son enclaves del antiguo imperio colonial británico y, exceptuando Gibraltar, se trata de pequeños archipiélagos esparcidos por el Caribe, el Atlántico Sur, el Océano Índico y el Pacífico. Junto a las islas de Guernsey, Jersey e Isla de Man, situadas estas en el Canal de la Mancha,  conforman los llamados Territorios Británicos de Ultramar.

Territorios coloniales y regiones externas de la UE.
Fuente: Wikipedia

La casuística del interés británico en estos territorios obedece a tres tipos de razones. La primera es de tipo estratégico. Algunos enclaves cuentan con importantes bases militares, navales o aéreas, que resultan imprescindibles para el mantenimiento del status quo  de Gran Bretaña como gran potencia: Gibraltar, Ascensión, Diego García (en el BIOT). Estas bases aportan también una inyección económica destacable a unos territorios que cuentan con escasas riquezas naturales –salvo quizás las Malvinas– más allá de las posibilidades que les da el aprovechamiento turístico.

Submarino nuclear HMS Ambush en Gibraltar. Fuente: http://radiobahiagibraltar.es/

En segundo lugar podemos destacar el interés económico. No se trata de explotar los recursos naturales, muy escasos como ya hemos apuntado; actualmente la mayoría de estos enclaves se han constituido en paraísos fiscales donde han instalado sus sedes infinidad de empresas, bancos internacionales y financieras que mantienen opacas sus operaciones y donde se les aplican tasas impositivas sumamente bajas. Este tipo de empresas han reforzado su papel en la actual economía globalizada.

Gran Bretaña, junto a otros países,  sigue protegiendo las practicas fiscales evasoras de muchas de estas empresas porque su sistema financiero se beneficia con ello. Es lo que ocurre en Gibraltar, Anguila, Bermudas, Guernsey, Isla de Man, Islas Caimán, Islas Turcas y Caicos, Islas Vírgenes Británicas, Jersey, y Monserrat. Como puede observarse la lista de paraísos fiscales bajo dominio británico es larga.  En las Islas Caimán, por ejemplo, con una población de unos 60.000 habitantes tienen su sede  260 bancos, 9.000 fondos de inversión y 80.000 empresas. La presencia de bancos y empresas en estos lugares beneficia también a su población al crear riqueza económica y puestos de trabajo. Estas actividades resultan, en conclusión, muy lucrativas tanto para el territorio como para Gran Bretaña. No existe, por tanto, una oposición de intereses entre metrópoli y dominio sino una conveniencia mutua.

Mapa de los paraísos fiscales. Fuente: EL MUNDO

Paraísos fiscales en el Caribe. Fuente: http://www.cancilleria.gob.ec/

En tercer lugar, el interés británico en mantener bajo su dominio estos territorios tiene también un componente de prestigio político. Abandonar uno de estos enclaves por presiones o mediante el uso de la fuerza es inconcebible porque atentaría contra su rol de potencia democrática. Su control se justifica moral y políticamente en el respeto al deseo de la población. En principio, el argumento es difícilmente rebatible pero se olvida también que una parte importante de la población de esos territorios es británica o tiene esa nacionalidad y que, además, los niveles de vida que poseen se deben a prácticas económicas poco compatibles con los estándares de legalidad y competencia leal, que no serían posibles sin la protección británica. Beneficios que también se perderían en caso de desmantelarse las bases militares británicas. Por ello cuando se ha consultado a la población, los resultados han sido obvios: mantener el estatus actual –referéndums en Malvinas (2013, con el 99,8 % de votos favorables a seguir bajo el dominio británico) y Gibraltar (2002 con el 98,4 % favorable a mantenerlo)–. Estos plebiscitos, además, solamente se han celebrado en los dos únicos enclaves que son reclamados por otros países. Pero esta justificación olvida algo fundamental: que la naturaleza de su existencia es el hecho colonial, aunque este haya variado sus características con el paso del tiempo y constituya ya no una carga sino un beneficio.

Bibliografía.

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El bombardeo de Jaén durante la Guerra Civil española

El golpe de Estado del 18 de julio no logró triunfar en la provincia de Jaén debido a la fuerza del movimiento obrero, a la escasez de efectivos militares  y a que las milicias republicanas lograron armarse mediante asaltos a los cuarteles de la Guardia Civil . El principal enfrentamiento se dio en el Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza, cerca de Andújar, donde las tropas republicanas asediaron durante nueve meses a un grupo de guardias civiles y unos mil civiles. Hasta abril de 1937 la ciudad de Jaén había permanecido en calma ya que carecía de interés estratégico. Desde principio de 1937 el frente de combate se mantuvo inamovible en una línea que coincidía prácticamente con los límites de las provincias de Córdoba y Granada.

Evolución territorial de la Guerra Civil. Fuente:https://es.pinterest.com/pin/76561262385377385/

La tranquilidad se truncó el 1 de abril de 1937, cuando la ciudad padeció un intenso bombardeo aéreo. Fue llevado a cabo por aviones de la Legión Cóndor, contingente aéreo alemán que combatía aliado a las tropas nacionales de Franco, pero pilotados por aviadores españoles. El balance de víctimas alcanzó la cifra de 157 muertos y unos 280 heridos, todos civiles y muchos de ellos niños. Al no existir objetivos militares definidos, el bombardeo fue indiscriminado sobre la ciudad y tuvo todas las características de una operación de castigo y venganza.

La ciudad no era un enclave militar destacado y no estaba próxima a las líneas del frente de combate por lo que no contaba con defensas antiaéreas ni con ningún sistema de alarma. La rapidez del ataque pilló de improviso a los mandos militares republicanos que no avisaron a su aviación para que les procurara alguna defensa. El bombardeo se produjo a las cinco y veinte de la tarde en una sola pasada de seis bombarderos Ju-52 procedentes de la base de Tablada (Sevilla) Este aparato era un trimotor de transporte pero que se utilizó también en versión de bombardero. Según algunas fuentes los escoltaban varios cazas Fiat CR-32,  de procedencia italiana y  Heinkel 51, de procedencia alemana.

Bombardero Ju-52 con la escarapela nacional. Fuente: http://www.eurasia1945.com/armas/aire/junkers-ju-52/

Se trató de una operación de represalia ordenada por el general Queipo de Llano como respuesta al bombardeo de Córdoba por la aviación republicana que se había producido ese mismo día. Había sido este uno de los muchos bombardeos que sufrió la ciudad califal –casi cuarenta– aunque esta vez la acción causó unas 40 víctimas. Lo llevaron a cabo aparatos Tupolev SB “Katiuskas”, bombarderos ligeros de procedencia soviética, que centraron sus objetivos en el Hospital Militar, el cuartel de Artillería y la zona de la estación. Otras zonas de la ciudad también se vieron afectadas aunque en mucha menor medida.

Las consecuencias del bombardeo sobre Jaén despertaron el odio y los deseos de venganza de la población. Así, el Comité Provincial del Frente Popular decidió fusilar, como represalia, a tantos presos nacionales –clérigos, militantes de partidos de derecha, etc.– como víctimas había ocasionado el bombardeo. En los días siguientes y hasta el 7 de abril fueron fusilados 128 presos, sacados de la Prisión Provincial y de la Catedral, que también se empleaba como cárcel.

Aunque la repulsa por el bombardeo se extendió tanto por la zona republicana como por el extranjero, lo mismo que las muestras de solidaridad, el acontecimiento quedó  pronto relegado a un segundo plano. El clamor por el bombardeo de Durango, llevado a cabo por la Aviación Legionaria italiana el 31 de marzo y que ocasionó 336 víctimas y el posterior bombardeo de Guernica –este protagonizado por la Legión Cóndor alemana el 26 de abril y que causó 126 víctimas –, enormemente publicitado y utilizado por el gobierno republicano para denunciar la crueldad del bando nacional y sus aliados alemanes, acabaron eclipsando el bombardeo de Jaén. Ambos bandos corrieron un tupido velo sobre este hecho: los nacionales porque fueron conscientes de la barbarie del mismo y los republicanos porque sabían que las sacas ocurridas con posterioridad no eran justificables de ninguna manera. Por todo ello el tiempo fue eclipsando el recuerdo de este bombardeo que, en cuanto tal, alcanzó el mismo nivel de tragedia que los mencionados antes.

En muchos aspectos el conflicto bélico español fue antesala de lo que ocurrió después en la Segunda Guerra Mundial. Uno de esos aspectos fue el de las estrategias militares. Se inauguró en España la táctica de los bombardeos aéreos indiscriminados sobre ciudades situadas en la retaguardia; no se perseguía la destrucción de objetivos militares –cuarteles, arsenales, nudos de comunicaciones, puertos, aeropuertos, etc.– sino atacar a la población civil pera lograr la desmoralización del enemigo.

Los primeros bombardeos a gran escala los sufrió Madrid a partir de noviembre de 1936 y después los padecerían otras ciudades tanto nacionales como republicanas. Puede afirmarse que fueron las fuerzas nacionales las que más profusamente utilizaron esta táctica, sobre todo a partir de la primavera de 1937. El objetivo de estos ataques era doble: por un lado una demostración de poder y, por otro, como ya hemos señalado, causar la desmoralización y el pánico de la retaguardia enemiga. Al mismo tiempo se estudiaban las tácticas bélicas  más efectivas –formaciones de ataque, tipos de bombas, de aviones,…– y se probaban los nuevos modelos de bombas y de aparatos.

Mapa de los bombardeos aéreos durante la Guerra Civil. Fuente: http://jadonceld.blogspot.com.es/2012/01/bombardeos-aereos-en-la-guerra-civil.html

El bombardeo de Jaén se inscribe en el catálogo de estas acciones pero a diferencia de los bombardeos de Durango o Guernica, cuyos ataques hay que contextualizarlos en la ofensiva que las tropas nacionales llevaban a cabo contra Bilbao, el de Jaén no estuvo planificado ni se vinculó con ninguna ofensiva militar. Solamente respondió a la decisión en caliente y vengativa del general Queipo de Llano.

Bibliografía.

Cardona, G. (2006). Historia militar de una guerra civil: estrategias y tácticas de la guerra de España. Barcelona: Flor del Viento.

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