El conflicto libio: de la primavera árabe a la guerra civil

  1. Primavera árabe y levantamiento armado

La primavera árabe fue un fenómeno que suscitó grandes esperanzas entre las poblaciones sojuzgadas de la mayor parte de los países del norte de África y del Oriente Próximo. Unas esperanzas que, salvo en el caso de Túnez y parcialmente de Marruecos, se malograron en el camino dando lugar a situaciones mucho peores que las que se proponían cambiar: guerras civiles (Siria, Libia), nuevas dictaduras (Egipto),… Pocas veces un proceso tan esperanzador acabó tan mal. Véase al respecto nuestra entrada: https://miradahistorica.com/2011/01/16/las-revoluciones-no-son-cosa-del-pasado/

Las repercusiones de la primavera árabe (también conocida como revolución del jazmín) llegaron a Libia de la misma manera que lo habían hecho a otros países del norte de África, pero su foco principal no surgió en la capital, Trípoli, sino en Bengasi, donde a principios de 2011 se produjeron diversas manifestaciones contra el régimen dictatorial de Gadafi. Esta ciudad se convirtió en el principal centro de oposición al régimen. Las manifestaciones se transformaron rápidamente en un levantamiento armado, algo extraño porque el país estaba sometido a un férreo control bajo la dictadura populista y filo-socialista de Gadafi, pero que se explica, como más adelante veremos, por la ayuda de algunas potencias occidentales. De las manifestaciones se pasó a la guerra civil sin solución de continuidad.

No fue casualidad que el conflicto empezase en el este de Libia. La región de Bengasi siempre había soportado mal el dominio del dictador, originario del oeste del país. La revuelta tenía antecedentes; ya en los años noventa del siglo pasado se originó allí una rebelión armada de cariz islamista que se sustentó en las profundas diferencias tribales existentes. No hay que olvidar que Libia es un país artificial, fruto de las divisiones territoriales postcoloniales.

Como Gadafi utilizaba su amplio poder aéreo para atacar a los sublevados, la Liga Árabe solicitó a la ONU la creación de una zona de exclusión aérea para proteger a los opositores y a la población civil en general. El plan había sido presentado por Francia, Reino Unido y Líbano, y finalmente apoyado con algunas reticencias por EE UU., para aplicarlo se emplearía a la OTAN. El gobierno socialista español también apoyó la resolución. Esta decisión dio lugar a un gran despliegue bélico porque los que se pretendía era no solamente evitar el despegue de cualquier aparato libio sino también atacar al régimen desde el aire y desde el mar, pero sin invadirlo por tierra. De esta forma los Estados occidentales comenzaron a bombardear Libia el 19 de marzo de 2011, dando por finalizada la misión a finales de ese año. Lo que había comenzado como una misión humanitaria para proteger a civiles se había convertido en un movimiento para derrocar a Gadafi mediante una guerra civil en la que el ejército regular apoyado por mercenarios se enfrentaba a los insurgentes apoyados por fuerzas extranjeras.

Despliegue militar occidental contra el régimen de Gadafi. Fuente: Wikipedia.

La actuación occidental se explica por la animadversión hacia Gadafi y su régimen, a pesar de que era un suministrador fiel de combustible, un promotor de importantes inversiones de capitales en países europeos y también un buen cliente económico, incluido el sector militar. Las extravagancias del líder, sus coqueteos con numerosos movimientos revolucionarios o grupos terroristas europeos y africanos, y su retórica antioccidental lo convertían en un país incómodo para los intereses occidentales.

Ataque contra fuerzas leales a Gadafi en 2011. Fuente: https://www.reuters.com/article/us-libya-decisions-4/special-report-the-wests-unwanted-war-in-libya-idUSTRE73011H20110401

Las causas del hundimiento del régimen de Gadafi son variadas e incluso contradictorias según las fuentes. Para unos Gadafi proporcionaba a su pueblo un cierto bienestar y colaboraba económicamente con los países africanos, pretendiendo aumentar su influencia en la región norte-africana, en competencia con Francia. Algo que este país no podía tolerar y que explicaría su posición claramente favorable al ataque de la OTAN. Sin embargo, según otros autores, existía un germen de descontento por varias razones: Gadafi, tolerado por su pueblo, pero no amado, no supo transformar su régimen y arrinconó al ala reformista de su gobierno. Tampoco existía ese modesto estado de bienestar al que aludía Botaya porque no se redistribuían equitativamente los beneficios del petróleo. Y, por último, la desatención a los jóvenes y su falta de perspectivas.

En pocos meses el régimen de Gadafi se derrumbó, caída que significó también su muerte al ser capturado por los rebeldes (20 de octubre de 2011). Se abrió entonces un gran vacío de poder en el que múltiples fuerzas, en un contexto en el que el tribalismo era poderoso, luchaban por imponerse sin que se pudiese hablar de un Estado libio. Desde ese momento la situación se caracterizó por la aparición de varios gobiernos enfrentados, de milicias descontroladas, de grupos yihadistas y de enfrentamientos tribales (tuaregs, tubus,…) .

Divisiones étnicas y regionales en Libia. Fuente: Wikipedia

  • 2. El Estado fallido

El 7 de julio de 2012 se celebraron elecciones al nuevo Congreso General Nacional, órgano que sustituyó al Consejo Nacional de Transición, primer germen de estructura estatal surgido tras la desaparición de Gadafi. La victoria fue para la Alianza de Fuerzas Nacionales, de tenencia liberal aunque reconocía la Sharia  como fuente de derecho. Este nuevo Congreso concretó su objetivo en crear una constitución en el plazo de 18 meses. Tres meses después de las elecciones, el Consejo eligió a Ali Zeidan como primer ministro. Su gobierno se mostró incapaz de controlar a las milicias, de diferentes ideologías y orígenes tribales, sobre todo por la ausencia de un verdadero ejército nacional y de una policía estatal. La situación fue degradándose rápidamente. 

Paralelamente, el Congreso General fue radicalizándose y acercándose a los planteamientos islamistas, especialmente tras la elección de Nouri Abusahmain como presidente. Las ideas moderadas de Zeidan quedaron arrinconadas. En el este del país la influencia islamista también fue aumentand; los Hermanos Musulmanes egipcios, exiliados especialmente en la zona de Cirenaica, promovieron su movimiento mientras que Al Qaeda también ampliaba su influencia.

Así, en los primeros meses de 2014 el país se vio inmerso en múltiples conflictos de baja intensidad, pero descontrolados: fuerzas islamistas contra oponentes laicos, tribus contra tribus, ciudades contra ciudades. Una fragmentación creciente y explosiva. En este contexto, el 14 de febrero, el general Jalifa Haftar daba un golpe de Estado y exigía la disolución del Congreso General Nacional y la convocatoria de nuevas elecciones. Con el apoyo militar de varias unidades gubernamentales y de algunas milicias tribales atacó a las milicias islamistas en el este del país y tomó Bengasi. El 18 de febrero tomaron el parlamento de Trípoli. La propuesta del general Haftar obtuvo considerables apoyos militares y tribales, planteando la celebración de nuevas elecciones

Ataques y zonas controladas por el ISIS (2014-2016). Fuente: http://www.senat.fr/rap/r17-605/r17-605_mono.html

Estas nuevas elecciones –7 de julio de 2014– auparon al poder al gobierno moderado de Akila Saleh Issa, pero el gobierno anterior, que ahora estaba dirigido por una tendencia islamista próxima a los Hermanos Musulmanes se negó a entregarle el poder. Por ello el nuevo gobierno se instaló en Tobruk, desde donde intentó dirigir un país sumergido en el caos y en el que existían más de mil milicias distintas.

Desde entonces, el país ha quedado dividido en dos grandes alianzas: una en torno al gobierno de Trípoli, apoyado por la poderosa ciudad de Misrata, y otro en la región oriental en torno a las ciudades de Tobruk y Bengasi. En este segundo núcleo se impuso el general Haftar como hombre fuerte.

Milicias libias. Fuente: https://www.liberte-algerie.com/actualite/sud-de-la-libye-guerre-

3. Los dos gobiernos.

En diciembre de 2015, a través de la mediación de la ONU, se logró formar un nuevo gobierno de mediación dirigido por Fayez Al-Sarraj. Un gobierno débil amenazado por dos gobiernos alternativos: uno, islamista, en Trípoli y otro en Bengasi, encabezado por Haftar. Además el intervencionismo extranjero seguía activo; desde principios de 2016 Estados Unidos, Reino Unido y Francia habían mantenido una presencia armada en Libia –compuesta básicamente por drones y fuerzas especiales–. También Egipto había bombardeado puntualmente a grupos rebeldes. Este intervencionismo dificultaba las conversaciones de paz y la posibilidad de formar un gobierno unificado. En cualquier caso, la violencia proseguía en el país.

División política en 2015. Fuente: http://www.senat.fr/rap/r17-605/r17-605_mono.html

El gobierno del NGA es incapaz de gestionar el país porque el verdadero poder reside en las innumerables milicias. Entre ellas destaca la del general Haftar, la más poderosa. El general, un perfil semejante al del dirigente egipcio al-Sisi, comienza a ser visto como una posible solución al caos libio, aunque cuenta con pocos apoyos en el oeste del país donde temen que imponga un nuevo régimen autoritario. 

La división se ha mantenido hasta la actualidad. Incluso, en estos días, las fuerzas de Haftar están atacando Trípoli y controlan casi todo el país. El curso de los acontecimientos parece favorecer a Haftar, que ya controla el 77 % del territorio libio, incluyendo los principales yacimientos petrolíferos, mientras que el gobierno de Al-Sarraj solamente tiene bajo su poder el 6,5 %. 

División política actual de Libia. Fuente: https://elpais.com/internacional/2019/04/07/actualidad/1554651616_88

Las alianzas internacionales también se han definido respecto al enfrentamiento entre Haftar y al-Sarrat. Mientras el primero cuenta con el apoyo de Egipto, Emiratos Árabes, Arabia Saudí y las más novedosas de Rusia y Francia, el gobierno del NGA cuenta con el apoyo del resto de potencias europeas, especialmente Italia, Turquía y Qatar. Estados Unidos, por su parte, ha mantenido una posición menos definida. 

4. Las consecuencias del conflicto.

La preocupación europea por el posible desencadenamiento de una guerra es evidente. Las repercusiones económicas, humanitarias y políticas pueden ser enormes. 

La posibilidad de una caída de la producción petrolera es palpable –ataques a pozos, cierre voluntario de la producción como arma de presión,…–. La economía libia ya estaba hundida y una guerra solamente puede empeorar aún másuna situación ya catastrófica. También los migrantes atrapados en suelo libio se verían afectados por un indudable deterioro de su ya maltrecha situación, lo que puede impulsar el éxodo hacia Europa. Se calcula que actualmente hay en Libia casi un millón de personas esperando poder llegar a Europa.

Actividades petroleras en Libia. Fuente: http://www.senat.fr/rap/r17-605/r17-605_mono.html

Las disensiones en el seno de la Unión Europea se han hecho evidentes a causa del conflicto, en especial entre Francia e Italia. Cada una ha optado con más o menos claridad por alguno de los contendientes, en una competición por asentar su influencia en la zona: Italia como antigua potencia colonizadora y Francia por sus enormes intereses económicos en la zona. Las desavenencias europeas y el desinterés de la administración de Trump por el tema libio están abriendo la puerta a los interese rusos, que buscan la alianza con Haftar.

Una posible guerra civil generalizada en Libia más los problemas sociales en Marruecos y Argelia crean un contexto sumamente preocupante para Europa porque, entre otros aspectos, puede facilitar un resurgimiento del ISIS en Libia y un aumento de la influencia del islamismo radical. 

Bibliografia.

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Los bombardeos aéreos de Cartagena durante la guerra civil

Durante la Guerra Civil (1936-1939) las principales ciudades y puertos de toda la fachada mediterránea fueron duramente castigados por los bombardeos aéreos llevados a cabo de forma preferente por la aviación italiana desde sus bases en Mallorca. El efecto, la victoria del alzamiento franquista en ellas permitió a los sublevados mantener una amenaza constante sobre el territorio de la retaguardia republicana hostigando las infraestructuras económicas y de comunicaciones y dificultando la llegada de ayuda a la República. En el caso de la región de Murcia, por el contrario, los bombarderos procedían de la base de Armilla en Granada e incluso de Sevilla.

Orígenes geográficos de los principales bombardeos sobre la fachada mediterránea. Elaboración propia

Como es bien sabido, la Guerra Civil española sirvió de antesala para la práctica de novedosas tácticas militares y de nuevas tecnologías bélicas que poco después alcanzarían su pleno auge durante la Segunda Guerra Mundial. Entre estas prácticas estuvo la de los bombardeos aéreos masivos, tanto sobre objetivos militares como civiles, difuminándose así el débil límite entre ambos que ya había sido rebasado en ocasiones anteriores, al menos desde la Primera Guerra Mundial, pero también en otros conflictos bélicos menores –Francia y España en el norte de África en 1912 y 1913, Estados Unidos en Méjico (1916), etc–. Desde entonces las ciudades se convirtieron en un objetivo militar y, por lo tanto, susceptible de ser atacado en el marco de la denominada “guerra total”, doctrina que anulaba la división entre frente de guerra y retaguardia; los objetivos se extendían a cualquier parte del territorio y no solamente se centraban en el frente de combate. De este modo, las ciudades se convirtieron en objetivos bélicos de primera importancia.

Ambos bandos utilizaron esta estrategia aérea si bien la ayuda italiana y alemana al bando franquista hizo que su frecuencia e intensidad fuesen mucho mayores que en el republicano. Numerosas ciudades republicanas padecieron esos bombardeos: Madrid, Barcelona, Guernica, Tarragona, Santander, Almería, Castelló, Reus, Sagunto, Valencia, Águilas, Alacant, Alcoy, Cartagena, Albacete, Almería, Jaén, etc. Por su parte, los republicanos bombardearon ciudades como Córdoba, Valladolid, Cabra, Salamanca, Burgos, Ceuta, Melilla, etc. 

A la destrucción de industrias, comunicaciones, puertos, aeropuertos se añadía un nuevo interés: el de la intimidación y desmoralización de la población civil. Se emplearon para ello nuevas tácticas o nuevos modelos de aviones: en Guernica, y también en otros lugares, la combinación de bombas de explosión de 250 kg y bombas incendiarias de 50 kg; en algunos pueblos del interior de Castellón la efectividad como bombarderos de los Stukas alemanes. En suma, la Guerra Civil española fue, como ya se ha dicho, un ensayo bélico de lo que será la ya cercana Segunda Guerra Mundial. 

Escuadrilla de Junkers Ju-87 “Stukas”. Fuente: Wikipedia.

La aviación desempeñaría un nuevo y crucial papel en las estrategias militares a partir de entonces. En este sentido, la ayuda prestada por Alemania e Italia a los sublevados –cazas, transportes y bombarderos– proporcionó a estos una indudable superioridad aérea que, sin duda, facilitó su avance terrestre en todos los frentes.

Aunque el alzamiento militar contra el gobierno republicano no triunfó en Cartagena, la situación fue confusa durante bastante tiempo en el Arsenal, así como en la cercana base aérea de Santiago de la Ribera. Una vez vencidos los conatos de la sublevación y confirmada su adhesión a la República, Cartagena se convirtió en un poderoso centro de interés para los bombardeos del bando nacional. Era la única gran base naval de la República, sede de su principal flota, con arsenales y fábricas en plena actividad y puerto de enlace para la llegada de la ayuda militar exterior. Por tanto, fue un claro objetivo durante toda la guerra.

Puerto de Cartagena en abril de 1937. Pueden verse diversos buques dispersos por el mismo. Fuente: http://foro.todoavante.es/viewtopic.php?f=75&t=4426

La ciudad estaba bien defendida, no solamente por la flota naval –un acorazado, tres cruceros,  varios destructores, lanchas torpederas y algunos submarinos–, sino por la eficaz red de baterías de costa y de baterías antiaéreas. Ello permitió que durante los primeros meses del conflicto llegasen numerosos barcos, sobre todo soviéticos, cargados de ayuda militar. Para frenar este flujo, el bando nacional comenzó a bombardear la ciudad desde el aire.

Cartagena fue una de las ciudades que sufrió más bombardeos durante la guerra civil. Los cuatro que hemos analizado aquí fueron los primeros de una larga sucesión de ataques aéreos –se calcula que 117– con los que las fuerzas franquistas pretendieron anular el potencial militar de la ciudad y su comarca. De la misma manera, los bombardeos ocasionaron 233 víctimas, centenares de heridos y la destrucción de un tercio del casco urbano. De estos bombardeos los más significativos fueron los primeros.

El primer bombardeo se produjo el 18 de octubre de 1936. Los encargados de realizarlos fueron dos bombarderos alemanes Ju-52, con tripulaciones de la misma nacionalidad y que procedían de la base de Armilla (Granada). Estos aparatos fueron diseñados como transportes y fue en la guerra civil donde se probaron sus cualidades como bombardero. Fueron las primeras unidades de lo que después sería la Legión Cóndor. La defensa antiaérea respondió y solamente pudieron realizar una pasada al amanecer en la que arrojaron 10 bombas de 250 kg. Aunque sus objetivos eran los barcos anclados en el puerto, las bombas cayeron por el centro de la ciudad, causando 22 muertos y numerosos heridos entre militares y civiles. Además de los daños materiales y pérdidas humanas, el bombardeo rompió la sensación de seguridad que se vivía en la ciudad hasta entonces; ni el hecho de estar lejos de los frentes ni de disponer de buenas defensas habían podido impedir el ataque: Cartagena era vulnerable. Por ello se creyó necesario la construcción de refugios antiaéreos en diversos lugares de la ciudad.

Bombarderos Ju-52 con la escarapela nacional. Fuente. https://www.eurasia1945.com/armas/aire/junkers-ju-52/

El segundo bombardeo aconteció dos días después: el 20 de octubre. Esta vez fueron tres Ju-52 tripulados por aviadores españoles. Procedían de Armilla y llegaron de noche a Cartagena. Realizaron solamente una pasada, pero lograron arrojar todo su cargamento de bombas –18 en total de las que solamente una no impactó–. Al parecer el bombardeo no causó grandes destrucciones ni bajas reseñables.

Ninguno de los dos bombardeos había logrado frenar el tráfico marítimo ni la llegada de ayuda militar soviética. Así mismo, en la cercana base aérea de Los Alcázares se continuaban montado los aviones militares rusos que llegaban desmontados a Cartagena. Para destruir esta cadena se diseñó un tercer bombardeo que tuvo lugar el 27 de octubre de 1936. Se trató de una misión combinada de la Aviazione MIlitare italiana, que había trasladado a la base de Armilla tres bombarderos Savoia S-81. A ellos se les sumarían cinco Ju-52, ocho aparatos en total para atacar Cartagena y Los Alcázares. En ambos casos no afectaron seriamente a ninguna infraestructura, pero en Cartagena ocasionaron diversas víctimas tanto civiles como militares.

Bombardero italiano Savoia S-81. Fuente: Wikipedia.

A principios de noviembre, la ciudad sufrió dos pequeños ataques –los días 2 y 4– en los que participaron uno o dos aviones, sin apenas daños. El día 23 Cartagena fue sobrevolada por un aparato de reconocimiento, probablemente un He-70 alemán, que fotografió los objetivos principales –puerto, Arsenal, baterías antiaéreas, … –, se trató de la primera misión en España de la recién formada Legión Cóndor. 

El vuelo fue el prolegómeno del bombardeo más intenso producido hasta entonces, que ocurrió el 25 de noviembre de 1936. En esta ocasión, los bombarderos Ju-52 fueron trasladados previamente desde Sevilla a Melilla para lograr un mejor acercamiento a la ciudad. Así pues, los aparatos despegarían de la ciudad norteafricana. Se utilizaron veinte bombarderos, que atacarían en varias oleadas seguidas con el objetivo de prolongar lo máximo posible el tiempo de bombardeo. Fue el primer ataque aéreo diurno sobre la ciudad; comenzó a las 17:25 y se dio por concluido a las 21:30. Por esta razón fue conocido como el bombardeo de las cuatro horas.

Localización de los impactos del bombardeo del 25 de noviembre sobre Cartagena. Fuente: https://www.regmurcia.com

El ataque provocó 58 víctimas pues los impactos de las bombas, explosivas e incendiarias, afectaron a toda la ciudad, aunque de forma dispersa. Curiosamente no afectaron a ningún buque importante pues el grueso de la flota había salido de puerto poco antes del inicio del bombardeo. Más significativos fueron los daños morales; la población cartagenera estuvo cuatro horas encerrada en sus casas o refugios, oyendo explosiones continuamente, así como el sonido de la artillería antiaérea, tanto de tierra como de los buques próximos. La sensación de vulnerabilidad se extendió por la zona urbana y muchas familias abandonaron la ciudad buscando la seguridad del campo. 

Daños en el casco urbano cartagenero producidos el 25 de noviembre de 1936. Fuente: http://www.regmurcia.com

En total, los bombardeos de octubre y noviembre habían ocasionado casi 100 muertos y varios centenares de heridos entre civiles y militares, así como la destrucción o inutilización para vivir de decenas de casas. Estos hechos demostraron, y así fue difundido por el gobierno de la República, el incumplimiento de los dictámenes del Comité de No Intervención ya en los primeros meses del conflicto. A los ataques citados, donde era evidente la participación de la aviación alemana e italiana, hay que añadir el ataque de submarinos italianos a la escuadra republicana que tenía su base en el puerto de Cartagena el 22 de noviembre de 1936.

Los bombardeos de Cartagena tienen la peculiaridad de que fueron realizados casi totalmente por aviones alemanes, la mayor parte de las veces también con tripulaciones del mismo país, mientras que la participación italiana fue, en este caso, muy secundaria –algunos aparatos en el tercer bombardeo y cazas de escolta en ocasiones.

Cartagena ocupó un lugar primordial en la defensa de la República. Sus importantes instalaciones militares, tanto navales como terrestres, así como la proximidad de los aeródromos de Los Alcázares y de San Javier creaban una red militar de primera importancia para el sostenimiento bélico republicano. Además, su sistema de defensa –3r Regimiento de Artillería de costa y numerosas baterías antiaéreas– la convertían en el conjunto de bases militares republicanas mejor protegido. A ello había que sumar las instalaciones industriales, así como el lugar de recepción y montaje de la ayuda militar soviética –artillería, aviones, tanques, …–. Pero ello le costó un elevado precio en vidas humanas y destrucciones.

Hidroaviones junto al aeródromo de Los Alcázares. Fuente: http://museoaeronauticoalcazares.blogspot.com

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Aznar, M. (1940). Historia militar de la Guerra de España. Madrid: Ediciones Idea.

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Los republicanos españoles refugiados en el sur de Francia

Todos los conflictos bélicos ocasionan desplazamientos de la población que huye de los mismos y de sus terribles consecuencias, en definitiva, provocan exilios. El grueso de estos movimientos está compuesto por población no combatiente –mujeres, ancianos, niños, jóvenes que aún no han sido llamados a filas–, pero ocurre también que, cuando el conflicto se acerca a su fin, al flujo mencionado se suman los combatientes del bando perdedor. Tenemos un ejemplo reciente en el caso del conflicto sirio y en tantos otros menos conocidos.  

Refugiados sirios en 2015. Fuente: https://www.elcomercio.com/actualidad/ofensiva-ejercito-siria-exodo-alepo.html

Hubo un tiempo en el que los refugiados eran españoles, concretamente republicanos que huían de su derrota en la Guerra Civil. La inmensa mayoría de los que huyeron se dirigieron a Francia donde creyeron que podían esperar una cierta comprensión, un acogimiento. Ilusiones que después no se correspondieron con la realidad. No ha sido el único producido en la historia contemporánea de España y, aunque la causa que lo originó fue una, el exilio y los exiliados fueron plurales. La variedad proviene de su procedencia geográfica; la mayoría de los refugiados en Francia eran de Aragón y Cataluña, algo lógico al ser estos territorios fronterizos donde habían ido retirándose tanto las tropas republicanas como las élites de gobierno, aunque también la población civil que huía ante el avance franquista y cuyo origen geográfico era mucho más variado. También encontramos pluralidad en el origen social y en la composición de género ya que no fue un fenómeno exclusivamente masculino, a lo que se puede añadir la abundante presencia de niños. 

Refugiados españoles en 1939. Fuente: http://www.lacerca.com/noticias/editorial/inmigracion-tiempos-cambian-personas-fotografias-verguenza-426143-1.html

La guerra civil española había provocado grandes polémicas en Francia. Mientras que la izquierda exigía el apoyo y la intervención a favor de la República, gran parte de la derecha apoyaba a Franco y difundía una imagen de la España republicana caracterizada por la violencia, la revolución y el ataque a la Iglesia. Esta perspectiva influyó en el acogimiento de los republicanos españoles 

Gringoire. Ilustración xenófoba de Roger Roy. 10 de septiembre de 1937. Fuente: Página web del Museo de la HIstoria de la Inmigración. París. http://www.histoire-inmigration.fr/musee.   Citado por Chaussec Damien en Españoles durante la Segunda Guerra Mundial en Francia.

Aparte de los recelos políticos hacía los republicanos, su presencia constituía también un problema económico pues la mayoría de países se inhibieron a la hora de ayudar a su mantenimiento. Algunos países europeos, como Suecia, Bélgica, Noruega y Holanda proporcionaron ayuda financiera. México y otros países latinoamericanos propusieron acoger a todos los que lo deseasen, mientras que Inglaterra, la URSS  y los Estados Unidos solamente a un número limitado.

La huida.

Al iniciarse la Guerra Civil, Francia estaba dirigida por un gobierno de izquierdas, una coalición que también se denominaba Frente Popular al frente de la cual estaba León Blum. La afinidad ideológica forzaba la ayuda al gobierno republicano español, pero el  miedo hacia una Alemania expansionista y las presiones inglesas, promovidas por un gobierno que recelaba de los “rojos” y buscaba el apaciguamiento de Hitler, le empujaron a una política de neutralidad –Pacto de No Intervención– que favoreció claramente a los sublevados. En 1938 el Frente Popular francés se rompió y accedió al poder en Éduard Daladier, del Partido Radical Socialista encabezando un gobierno de concentración escorado a la derecha y más proclive a la connivencia con Alemania y a apoyar al bando franquista. 

Las huidas hacia la frontera francesa no fueron un hecho nuevo. Los primeros éxodos hacia el exilio francés se habían producido al caer el frente norte en 1937 y el alto Aragón en 1938, aunque ninguno alcanzó la importancia cuantitativa del de finales de 1938 y principios de 1939. 

El flujo de refugiados españoles hacia Francia aumentó a partir de noviembre de 1938 y se aceleró cuando las tropas franquistas llegaron al Mediterráneo el 14 de enero de 1939; poco después –el 26 de enero– caía Barcelona y las carreteras hacia Francia recogían un inmenso flujo de personas que intentaba llegar a la frontera. El 4 de febrero era tomada Gerona.  

Los refugiados eran población civil en su inmensa mayoría, aunque también había muchos soldados y milicianos. Daladier respondió cerrando la frontera y calificando a los refugiados de “extranjeros indeseables”. Esta política se acompañó de la difusión de propaganda contra los republicanos, acusándolos de comunistas y presentándolos como elementos peligrosos. El miedo se extendió entre la población francesa, lo que provocó que el recibimiento fuese frio e incluso de cierto rechazo, con las consabidas excepciones, claro está.  

El 5 de febrero de 1939, ante la enorme presión de cientos de miles de personas queriendo entrar en Francia, Daladier abrió algunos puestos fronterizos en el departamento de los Pirineos Orientales –Bourg Madame, La Tour-de-Carol, Le Perthus y Cerbère– y permitió pasar a la ingente masa de refugiados civiles que esperaba en la parte española. Muy poco después los representantes del gobierno de la República y de los gobiernos catalán y vasco, así como los restos del ejército republicano pudieron pasar a Francia, protegidos en su retirada por la 26 división (anarquista) y los restos del Ejército del Ebro (comunistas). Pocos días después, el 25 de febrero Francia reconocía al gobierno franquista mediante el Acuerdo Bérard-Jordana, su intención era obtener su neutralidad ante el previsible enfrentamiento con Alemania. 

Así pues, la acogida al exilio republicano no fue la que esperaban los que huían. La improvisación y la intención de no acoger permanentemente a un colectivo que se creía conflictivo y que constituía un problema político y económico, caracterizaron los primeros momentos. Por eso el gobierno francés fomentó la emigración a otros países o el retorno a España. Posteriormente, cuando la amenaza de la guerra con Alemania se hacía más palpable, las autoridades francesas decidieron utilizar a los refugiados como mano de obra o, incluso, aprovechar su experiencia como combatientes experimentados. 

Los campos.

Los centros que preparó el gobierno francés para acoger al aproximadamente medio millón de refugiados españoles, con una gran improvisación como ya hemos señalado, fueron verdaderos campos de concentración; su objetivo no era tanto acoger como retener y controlar a las personas. Los primeros campos de internamiento en Francia, los llamados “campos de arena” fueron centros establecidos por las autoridades francesas para encerrar al más de medio millón de españoles que huyeron de la represión franquista. La mayoría de ellos se levantaron a toda prisa, con pocos o ningún barracón; eran simplemente zonas a la intemperie vigiladas, por ejemplo los campos de Argelès y Saint Cyprien, que eran simples playas rodeadas de alambre de espino. No disponían de agua potable, el suministro de comida era escaso y las condiciones higiénicas deplorables. Las enfermedades (piojos, sarna, disenterías, tifus, pulmonía), la desnutrición y malos tratos eran muy frecuentes; diversos cálculos hablan de que durante los primeros meses murieron en los diversos campos entre 15.000 y 50.000 personas.  

Refugiados republicanos vigilados en Argelès-sur-Mer. Fuente: http://todoslosrostros.blogspot.com/2008/08/los-campos-de-concentracin-franceses.html

A las pocas semanas, muchos de los enfermos, las mujeres y los niños fueron repartidos por pueblos del interior de Francia, contribuyendo así a separar las familias pues a los hombres en edad de combatir también se les separó del resto. Los refugiados españoles no eran los únicos pobladores de estos campos. A ellos también fueron a parar comunistas franceses, gitanos, exilados indocumentados, judíos y hasta miembros de la resistencia francesa. 

Pasados algunos meses, los refugiados se redistribuyeron en campos dotados de mejores infraestructuras. Hubo una clasificación de los campos, una especialización por así llamarla. La población civil fue trasladada hacia centros de alojamiento –escuelas, cuarteles, fábricas abandonadas, etc., que presentaban mejores condiciones de  vida. Pero los combatientes permanecieron en los campos de concentración, vigilados y con severas condiciones de vida. 

Campo de Gurs (Pirineos Atlánticos), 6 de abril de 1939. Fuente: Asociación del campo de Gurs. http://www.campgurs.com/
Citado por Chaussec Damien en Españoles durante la Segunda Guerra Mundial en Francia

El primero y principal campo fue el de Argelès-sur-Mer se creó el 1 de enero de 1939 y llegó a albergar a unos 100.000 refugiados. Estaba ubicado en la localidad del mismo nombre, en el departamento de los Pirineos Orientales y a 35 kilómetros de la frontera. El 9 de febrero se abrieron nuevos campos, destacando el de Saint-Cyprien que llegó a acoger a 90.000 refugiados en condiciones deplorables, también en una playa. Después fueron abriéndose otros campos en distintos lugares de Francia, aunque los más importantes fueron los enclavados en los Pirineos Orientales. 

Mapa de la localización de los campos de concentración que acogieron a los refugiados españoles. Fuente: http://clioweb.canalblog.com/tag/espagnols

La salida.

Aparte de la huida, pocas alternativas se ofrecían a los refugiados españoles. Al comenzar la II Guerra Mundial los refugiados fueron inscritos en las Compañías de Trabajadores Extranjeros (CTE), grupos dedicados a construir o reparar las infraestructuras de defensa y comunicaciones francesas. Muchos de ellos fueron voluntarios, pero a otros se les obligó. Se calcula que entre 30.000 y 60.000 españoles participaron en estas compañías. No obstante, a pesar de pertenecer al Ejército francés eran más tratados como prisioneros que como soldados. Además, cuando Francia fue invadida por los nazis, estos volvieron a encerrar a los españoles en campos de concentración. 

Estas compañías estaban dirigidas por militares y sus componentes sujetos a una disciplina militar. Algunas de estas compañías fueron desplazadas al norte de África para la construcción de ferrocarriles en Argelia y Marruecos. Las mujeres, por su parte, fueron obligadas a evacuar los centros de alojamiento y buscar trabajo y vivienda. La mayoría pasó a mitigar la ausencia de los hombres en las fábricas o en los campos.

Desde el mismo mes de enero de 1939 las autoridades francesas inician una campaña para promover la vuelta de los exiliados a España. Los que aceptan son trasladados a otros campos donde las condiciones de vida son más favorables. A finales de marzo de ese año unas 70.000 personas ya han regresado a España, confiando en las débiles garantías del gobierno franquista. 

A los hombres en edad de combatir el gobierno francés les propuso alistarse en la Legión extranjera durante cuatro años a cambio de un salario y la posible obtención de la ciudadanía francesa; algo más de 3.000 aceptaron y fueron trasladados a Argelia. Pensaban también que esa era una manera de seguir combatiendo el fascismo si estallaba una guerra. El resto fue trasladado hacia los campos de internamiento distribuidos por toda Francia. 

Compañía de Trabajadores Extranjeros reparando en ferrocarril cerca de Saint Cyprien. Fuente: http://todoslosrostros.blogspot.com/2008/09/refugiados-sin-refugio-algunos-hombres.html

Aparte de la Legión Extranjera, el gobierno francés ofreció el alistamiento militar mediante los Regimientos de Marcha de Voluntarios Extranjeros –RMVE–, tropas regulares que desempañarían un importante papel militar. A ellos se integraron unos 7.000 españoles. 

Soldados de una unidad de los RMVE. Fuente: https://www.mve2gm.es/paises/bando-aliado/francia/legion-extrangera/a21e-regiment-de-marche-des-volontaires-etrangers/

La ocupación alemana de gran parte del territorio francés por un lado y el régimen de Vichy por otro, se convirtieron en un gran peligro para los refugiados españoles. Muchos fueron internados de nuevo en campos y sólo se les ofrecieron dos posibilidades: emigrar a México o integrarse en los nuevos Grupos de Trabajadores Extranjeros –GTE–. Los que se inscribieron en los GTE formaron parte del trabajo forzado que emplearán los nazis en infraestructuras militares –fábricas de armamento, bases submarinas, fortificaciones, etc.  Algunos fueron trasladados después a Alemania.

Otros refugiados lograron huir tanto de los campos como de las estructuras de trabajo obligatorio y acabaron uniéndose a la resistencia francesa, desempeñando un papel relevante en numerosas acciones. Otro importante numero –unos 9.000– fueron deportados a los campos de concentración nazis.

Soldados españoles de la Legión Extranjera entrando en París. Fuente: https://magnet.xataka.com

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La extrema derecha en España

Hasta este año, la extrema derecha era un sector político e ideológico con escasa o nula representación institucional –ayuntamientos, parlamentos regionales, Congreso y Senado– en España. Resultaba una situación extraña al observar el ascenso que esta tendencia política estaba teniendo en el resto de Europa.

Partidos de extrema derecha en Europa. Fuente: https://www.emol.com/

La larga travesía del desierto

La existencia de partidos con esta ideología era constatable desde la etapa de la Transición (ver cuadro adjunto referido a los más significativos), pero su relevancia era nimia y su peso y trascendencia social irrelevantes. 

Aparte de los grupos citados existen o existieron otros menos significativos, circunscritos a veces a un ámbito municipal o a una sola provincia, mostrando la importancia de aspectos como la personalidad o el arraigo de los candidatos a la hora de presentarse o no en las diversas circunscripciones. A este respecto, algunos autores hablan de tres grandes centros de la ultraderecha en España: Madrid, Barcelona y Valencia. La constelación de grupos es amplia: Falange Auténtica (FE), Alternativa Española (AES), Alianza Nacional (AN), Falange Española Independiente –de base estudiantil y que se puede considerar como la izquierda falangista–, etc. Su desunión era a la vez uno de sus mayores handicaps y también uno de sus rasgos más característicos.  

El partido que quizás pudo haber encauzado un proceso de unión y conformación de estos grupos fue Fuerza Nueva a partir de su “éxito” electoral de 1979. Hubiese seguido para ello el modelo de Jean-Marie Le Pen en Francia. Su líder, Blas Piñar, fue diputado del Congreso salido de las primeras elecciones democráticas. Los principios ideológicos que mantenía este partido eran los mismos que habían servido para justificar el Alzamiento militar de julio de 1936, inicio de la Guerra Civil y, por lo tanto, su intencionalidad última era revertir el proceso democrático iniciado en España. Entre estos postulados podemos mencionar: un nacionalismo español radical, el nacionalcatolicismo y algunos principios falangistas. Sus conexiones con grupos violentos –terroristas diríamos hoy– están documentadas; así los denominados Guerrilleros de Cristo Rey tenían entre sus filas a algunos militantes de este partido. Las razones de su fracaso las expone Xavier Casals: la competencia con Alianza Popular por el mismo sector del electorado, la falta de una estrategia definida y su relación con la violencia política. El fracaso del golpe militar de febrero de 1981, anuló toda posibilidad de acceder al poder por la vía militar, una de las ideas con que jugaba FN. Este fracaso provocó una huida de su militancia más cualificada. Por ello, su base social quedó reducida a  cargos del aparato del Estado franquista, ya  de cierta edad, y a jóvenes con una fuerte carga ideológica pero nula experiencia política.

La fragmentación, el alejamiento de los instrumentos del poder institucional y una carga ideológica nada contrastada con la realidad social, propensa además a los personalismos y a las divisiones absurdas, explican la proliferación de estos partidos y grupos. Hasta hace poco tiempo, su presencia y actuaciones eran anecdóticas y su poder de convocatoria muy escaso.  

Manifestación de grupos ultraderechistas. Fuente: Wikipedia.

En España, por razones obvias, la ultraderecha asienta sus raíces en el régimen franquista. Pero, una vez desaparecido este, no supo o no quiso adaptarse a la nueva realidad política democrática. Ello explica su hundimiento paulatino en las elecciones de los años setenta y ochenta del siglo pasado. También sirve para comprender las dificultades que, hasta ahora, planteaba su recuperación. Tres pueden ser las razones principales: 

  • La base social que conformaba el aparato político del franquismo comprendió, en su inmensa mayoría, que el mensaje ideológico y político que había mantenido el régimen era inviable una vez desaparecido el dictador. Busco entonces, con la pretensión de mantenerse en el poder o lo más cerca posible de él, la creación de partidos políticos homologables desde una óptica democrática y que, con el correspondiente apoyo financiero e internacional, fuesen capaces de participar con garantías en los procesos electorales en curso. No se debe presuponer que este viraje estuviese siempre protagonizado por el cinismo o por el ansia de poder; es muy posible también que muchos cambiasen sus ideas de una forma sincera. En cualquier caso, estos sectores supieron crear dos plataformas que acabaron representando lo que podemos denominar el centroderecha: la UCD de Adolfo Suárez y la Alianza Popular, nacida como una federación de pequeños partidos liderados por políticos de origen franquista –Cruz Martínez Esteruelas, Federico Silva, Laureano López Rodó, etc.–. Sobre todos ellos acabó imponiéndose la personalidad de Manuel Fraga, su líder indiscutible. Por tanto, los sectores  más derechistas del régimen renunciaron a las formaciones de extrema derecha para representar sus intereses y buscaron acomodo especialmente en Alianza Popular.
  • Las clases medias y trabajadoras ajenas al régimen franquista estaban también muy lejos de apoyar a partidos que defendían las esencias de la dictadura. La memoria de estos sectores sociales, incluso la de aquellos que no militaban en partidos o sindicatos de izquierda, y los deseos de dejar atrás tanto la Guerra Civil como la dictadura, les impedía cualquier relación con aquellos que se identificaban con los sectores más radicales del régimen. En una dirección semejante actuaba la creciente laicización de la sociedad, que  dificultaba la aceptación del nacional-catolicismo, una de sus principales ofertas. Estos factores inmunizaron a los sectores  populares contra cualquier coqueteo con estos grupos durante bastante tiempo. 
  • La aparición entre 1989 y 2000 de diversos liderazgos políticos de personajes de gran ascendencia mediática, representativos de un populismo de derechas: José María Ruiz Mateos y Jesús Gil. Se trataría de fenómenos comparables –en cuanto a modos de actuación, no en cuanto a potencialidad– con el caso de Silvio Berlusconi en Italia. Sus plataformas políticas, aunque fuesen débiles, sustraían apoyos a los grupos de extrema derecha 

En conclusión, sin apenas margen político ni sociológico, la evolución de estos partidos estuvo condenada al aislamiento y a la intrascendencia. Ni la masiva llegada de inmigrantes a España a partir del año 2000, ni la creciente desigualdad, ni el grave deterioro social impulsados por la Gran Recesión iniciada en 2008  sirvieron para alimentar el crecimiento de estos grupos, como sí ocurrió en otros países europeos.  

Evolución de la llegada de inmigrantes legales a España. Fuente: Wikipedia.
Evolución del paro en España. Fuente: EL PAÍS.
Suma de resultados de los partidos de extrema derecha en las elecciones nacionales celebradas en el período democrático. Fuente: http://www.historiaelectoral.com/ped.html

El inicio de los cambios

Sin embargo, no era posible que estas formaciones se sustrajesen a los grandes retos que, a partir del nuevo siglo, afrontaba la sociedad española. Así, surgieron a partir del año 2000, algunos grupos nuevos –Plataforma per Catalunya, España 2000, Hogar Social– que van dejando de lado los rasgos ideológicos más puramente franquistas para adaptar su discurso a esas nuevas realidades. Comienza a criticarse a la inmigración, especialmente a la de origen musulmán, a la que se acusa de intolerancia y nulo deseo de adaptación. La crisis del Estado de Bienestar, que obliga a reducir los recursos dedicados a ayudas y prestaciones sociales, es aprovechada para proponer la priorización de los españoles sobre los inmigrantes. Sus acciones también cambian: repartos de alimentos sólo a los autóctonos, ocupación de edificios vacíos para acoger a sin techo españoles, etc… Unas actuaciones muy parecidas a las que Amanecer Dorado realizaba en Grecia o la Casa Pound en Italia. A pesar de ese cambio en la estrategia e incluso en el maquillaje ideológico, sus logros electorales  seguían siendo mínimos; Plataforma per Catalunya ya no se presentó a las elecciones municipales de 2015 y Hogar Social actuaba como un movimiento social.

El elefante en la cacharrería.  

Escribiendo el final de esta entrada un día después de las elecciones autonómicas andaluzas del 2 de diciembre es forzoso hablar del ascenso de VOX. Un partido de muy reciente creación –2013– que ya fue capaz de presentarse a las elecciones europeas de 2014 y en las que su lista obtuvo 246.833 votos (un 1,57 % del total), sin lograr ningún diputado. Es verdad que en las dos elecciones generales –2015 y 2016– en las que su líder, Santiago Abascal, que había militado en el PP al igual que otros de los líderes del partido, se presentó, los resultados obtenidos no le acompañaron, rondado el 0,20 % de los votos. 

La ideología política de VOX se centra en varios elementos: una defensa sin tapujos de la unidad de España para lo que proponen la supresión de las autonomías; la regeneración de la política mediante un poder judicial independiente; la defensa de la familia tradicional y la prohibición del aborto (para lo que proponen la derogación de la actual ley de violencia machista); la xenofobia antimusulmana y la recuperación de la grandeza y la identidad española. Su programa económico ha sido descrito como liberal, lo que lo aleja de otros ejemplos intervencionistas existentes en la derecha populista europea –el Frente Nacional, por ejemplo–. Incluso aparece como menos antieuropeista que muchos de sus correligionarios europeos. No se puede afirmar, por tanto, que VOX enlace con el franquismo o sea un neofranquismo. Sus postulados son los propios de la derecha radical o populista europea y contemporánea, iguales a los que proponen otros grupos europeos, algunos en el poder, o personajes como Bolsonaro en Brasil o Trump en Estados Unidos, no en vano VOX ha contactado con Steve Bannon, uno de los estrategas electorales que condujo a Trump a su victoria. 

Su relevante resultado en las elecciones andaluzas y sus halagüeñas perspectivas políticas –aumento significativo de militancia y buenos resultados en encuestas electorales recientes– introducen una variable desconocida en el panorama político español.  

¿Por qué ahora? 

La pregunta que podemos hacernos es: ¿por qué ahora cobra auge una fuerza política de estas características? Sin duda, la respuesta está en la confluencia de razones: 

  • Existencia de un importante sector de los votantes tradicionales de la derecha “enfadado” con  el modelo autonómico del Estado y partidario de una recentralización del mismo. 
  • Un rechazo claro a la actitud “benevolente” del PP –y aún más del PSOE, claro–  con el desafío independentista catalán y lo que se ha interpretado como un continuo chantaje y menosprecio legal por parte de estos partidos. Un nacionalismo alimenta al otro.
  • La crisis del PP. Un partido-cobijo de toda la derecha durante mucho tiempo que se encuentra inmerso en un continuo aprieto por sus inacabables casos de corrupción, por algunas de sus políticas vistas como poco derechistas,  y por sus dificultades para encarar una transformación de calado que lo transforme en una derecha moderna. Un partido que empieza a presentar demasiadas vías de agua. En este trance su militancia y sus votantes tienden a buscar nuevas fuerzas: Ciudadanos primero y ahora VOX. 
  • La visibilidad que ha cobrado el tema inmigratorio y el doble error de los dos principales partidos: en el PP por asumirlo y atizar más el fuego, exagerando su importancia; en el PSOE por negarlo sistemáticamente. Ninguno de los dos han sabido abordar la cuestión. Siguiendo otros caminos, ya trillados, resultaba inevitable que el tema entraría en campaña. 
  • Los errores de algunos sectores de izquierda, no solamente política sino también intelectual o mediática, que creyeron que con demonizar al nuevo adversario o descalificarlo con cuatro epítetos manidos era suficiente. Estos sectores desoyeron la existencia de problemas que se mostraron relevantes para muchos andaluces. Como afirma Manuel Cruz: «cuando los problemas son auténticos no son de derechas o de izquierdas. Lo que son de derechas o izquierdas son las soluciones» 

BIBLIOGRAFÍA 

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La Guerra Civil Griega (1946-1949)

La guerra civil griega (1946-1949) ha sido considerada como el primer conflicto de la Guerra Fría. En ella se enfrentaron fuerzas comunistas contra fuerzas conservadoras y monárquicas respaldadas por Gran Bretaña primero y Estados Unidos después.

Antecedentes. 

Las convulsiones políticas griegas se remontan a la década de los años treinta del siglo pasado. Primero la rivalidad entre monárquicos y republicanos y, luego, entre partidarios y detractores de la dictadura del general Metaxas que había instaurado en 1935 un régimen de derechas similar al que instauraría Franco en España. En 1941 Italia invadió Grecia por su cuenta y riesgo, siendo derrotada por los griegos. Hitler no tuvo más remedio que acudir en ayuda de sus aliados italianos e invadió el país, dividiéndolo después en zonas de influencia que repartió con Italia y Bulgaria.

Imagen 1. Zonas de ocupación de Grecia por parte del Eje y sus aliados. Fuente:https://fr.wikipedia.org/wiki/Résistance_en_Grèce_pendant_la_Seconde_Guerre_mondiale

La guerra civil.

Durante la IIª Guerra Mundial el mayor peso de la lucha contra la ocupación nazi lo había llevado el Frente de Liberación Nacional (EAM) cuyo brazo armado, el ELAS, estaba ampliamente controlado por los comunistas. Por su parte, el rey Jorge II se había exiliado y patrocinaba un gobierno en el exilio presidido por George Papandreu. Este gobierno estaba apoyado básicamente por los militares monárquicos, algunos de los cuales habían permanecido en Grecia luchando contra el Eje mediante la creación de otro grupo guerrillero –el Ejército Griego Nacional Democrático (EDEL)–, y los británicos, que seguían considerándose una gran potencia capaz de controlar el Mediterráneo para lo cual Grecia era fundamental. 

Imagen 2. Tropas del ELAS. En ellas la participación femenina fue relevante. Fuente: https://www.opendemocracy.net/can-europe-make-it/george-martinidis/shadowboxing-over-greek-civil-war

A pesar de los recelos, el EAM aceptó participar en un gobierno de concentración. La Conferencia del Líbano de Mayo del 1944 permitió que el Partido Comunista entrara en un gobierno de concentración presidido por George Papandreu, a pesar de que no contaron con ningún ministerio relevante. En ese mismo año, el Acuerdo de Caserta ponía a los guerrilleros comunistas bajo el mando de los británicos. Cuando se llegó al final de la IIª Guerra Mundial la situación era claramente dicotómica: el ELAS, que controlaba de forma efectiva el territorio griego, y un gobierno de concentración que respetaba la monarquía y que se sostenía principalmente con el apoyo británico, pues la mayoría de la población griega mostraba un claro rechazo de la monarquía. Como salida al estancamiento de la situación se acordó –Pacto de Varkiza (febrero de 1945)– la celebración de elecciones bajo la supervisión de los Aliados. Estas se celebrarían en marzo de 1946 sin participación de la izquierda que las boicoteó. El acuerdo también contemplaba la amnistía para los detenidos y la celebración de un referéndum para restaurar la monarquía. 

Imagen 3. Churchill de visita en Grecia, 1945. Fuente:https://www.ahistoryofgreece.com/civilwar.htm

La postura represora del gobierno de Papandreu y la no aceptación del resultado electoral por parte del ELAS hicieron inevitable la guerra civil. El Ejército y las milicias de extrema derecha, apoyados por los británicos, impusieron una política de terror indiscriminado. A pesar de ello, la aceptación popular del gobierno era mínima y su incapacidad para resolver la grave situación económica –crisis de subsistencias y elevada inflación– le iba privando de apoyos sociales. En esos momentos, los comunistas encarnaban la esperanza de una renovación política y social. Además, las guerrillas comunistas se mantenían en sus posiciones sin que el Ejército pudiera desalojarlas, aunque la aplicación de una política de terror contra terratenientes, empresarios, funcionarios e, incluso, socialistas y centristas, les enajenó el respaldo de una parte de la población que los había apoyado hasta entonces. 

El gobierno conservador no tardó en solicitar más ayuda a Gran Bretaña quien, a su vez, incapaz de afrontar tal reto, la pidió a Estados Unidos. Los norteamericanos respaldaron desde marzo de 1947 al nuevo ejército monárquico con armamento, dinero y formación, enviando incluso tropas a finales de ese año. Esta actuación estadounidense hay que contextualizarla en la aplicación de la doctrina Truman –respaldo incondicional a aquellos pueblos amenazados por fuerzas comunistas o revolucionarias–. Por el contrario, la ayuda de la URSS al brazo armado del Partido Comunista griego (KKE) fue muy reducida, pues Stalin consideraba muy difícil la implantación de un régimen comunista si se implicaban en contra Gran Bretaña y Estados Unidos. De hecho, la URSS no tenía ninguna pretensión en el conflicto griego. Grecia era la moneda de cambio del líder soviético en la geopolítica posterior a la IIª Guerra Mundial; a cambio de ceder en Grecia tendría las manos libres en Polonia. La principal ayuda a los guerrilleros provino, entonces, de los países comunistas más próximos: Albania, Bulgaria, Turquía y especialmente Yugoslavia. 

Imagen 4: Tropas estadounidenses en Grecia, 1948. Fuente: https://www.reddit.com/r/arma/comments/76zjf5/

A pesar de la ayuda de Estados Unidos, las guerrillas comunistas se expandieron por toda Grecia, llegando a las cercanías de Atenas. Este espíritu expansivo se frenó a partir del estallido en junio de 1948 de las disensiones entre Stalin y Tito. Mientras este último pretendía que el KKE continuara con la lucha en territorio griego –quería evitar una Grecia anticomunista y hostil en el sur de sus fronteras–, Stalin prefirió asegurar su influencia en la Europa ocupada por el Ejército Rojo y no inmiscuirse en el conflicto griego. Como la influencia soviética predominaba entre los dirigentes comunistas griegos, Tito cerró su frontera y frenó la ayuda. Ello disminuyó la operatividad de los guerrilleros. Paralelamente, a partir de enero de 1949, el Ejército griego inició una fuerte ofensiva que acabó derrotando a los guerrilleros comunistas, muchos de los cuales se refugiaron en Albania y Bulgaria. El 16 de octubre de 1949 la jefatura del KKE, exiliada en Albania, ordenó el cese de hostilidades. 

Imagen 5: Zonas ocupadas por el ELAS en 1948. Fuente: http://ellinikosemfilios.blogspot.com/2012/02/1948.html

Consecuencias

La victoria gubernamental alineó a Grecia en el bando occidental durante la Guerra Fría.  De hecho, fue Gran Bretaña la primera potencia en intervenir militarmente para imponer un gobierno por la fuerza en uno de los países liberados del nazismo. Luego le seguiría la URSS.

El conflicto civil griego se consideró el primer ejemplo tanto del ansia expansionista del comunismo como de la capacidad occidental para frenarla. Una interpretación sesgada puesto que ya hemos visto el desinterés de Stalin por la actuación de los comunistas griegos. Lo que sí es cierto es que la guerra contra los guerrilleros comunistas y la intervención norteamericana contribuyeron a asentar en la oficialidad del Ejército una mentalidad conservadora y anticomunista que se prolongaría en el tiempo y que acabaría manifestándose en la llamada Dictadura de los Coroneles de 1967. 

El conflicto demostró también que Gran Bretaña ya no era la gran potencia de antaño. Su dependencia de Estados Unidos fue palpable en este conflicto. Sin embargo, el resultado del mismo impulsó la posterior entrada de Grecia en la OTAN, reequilibrando la situación estratégica en el mar Egeo así como su control occidental. 

La guerra civil prolongó en Grecia el ciclo bélico iniciado en 1940 con la invasión italiana. Casi una década de enfrentamientos armados destruyó buena parte de las infraestructuras, arruinó la economía y obligó a la emigración a muchos griegos –con destinos principales a Estados Unidos y a Australia–. Grecia tardaría mucho en recuperarse de los estragos causados por el prolongado conflicto 

Imagen 6: Niñas refugiadas en El Pireo, 1947. Fuente: https://www.vintag.es/2014/05/black-white-pictures-of-greek-civil-war.html

La victoria del gobierno conservador significó el mantenimiento de la represión de la izquierda hasta finales de los años cincuenta. Unos 100.000 detenidos políticos poblaron las cárceles griegas durante esa década; las formaciones comunistas o socialistas fueron prohibidas. La sociedad griega quedó polarizada durante mucho tiempo y la normalización de la misma sólo comenzaría a partir de 1974. 

Bibliografía.

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Geopolítica del Ártico

Los cambios climáticos siempre han tenido una notable incidencia sobre la historia de las sociedades humanas; a veces para mejorar y otras veces para empeorar las situaciones existentes. La literatura histórica al respecto es amplia. Sin entrar en el debate sobre el origen del cambio climático actual, expresión incorrecta donde las haya, puesto que el clima siempre está cambiando, lo cierto es que el calentamiento que se observa está teniendo consecuencias sobre la economía y la geopolítica planetaria.

Uno de los fenómenos que más claramente está actuando en este sentido es el deshielo del Ártico; la disminución de la banquisa helada. Las evidencias son claras, aunque existen diversidad de opiniones sobre la intensidad de la tendencia. En 2017, la NASA anunció que la reducción de la banquisa ártica era de un 1,3 % anual de media.

Disminución de la banquisa ártica. Fuente:https://diablobanquisa.wordpress.com/

Gran parte de la plataforma continental del Ártico no pertenece a ningún país ni está sometida a la jurisdicción de ningún Estado. Pero el aumento de las posibilidades económicas derivadas de la disminución de la capa de hielo ha acrecentado el interés por el aprovechamiento de sus recursos naturales y el establecimiento de nuevas rutas marítimas. Los ocho países con costas en el Ártico –Rusia, Canadá, Estados Unidos, Noruega, Dinamarca (Groenlandia), Suecia, Finlandia e Islandia, crearon en 1996 el Consejo Ártico (CA). Esta institución fue concebida como un organismo para la cooperación y coordinación de sus miembros, incluyendo también a los pueblos indígenas. A estos miembros fueron sumándose otros países –Gran Bretaña, Francia, Alemania, España, Japón, China, …– como observadores.   

La disminución de hielo está permitiendo que, en algunos momentos del verano, se abran diversas rutas a través de este océano, anteriormente vedado a la navegación en superficie y solamente accesible en inmersión a los submarinos nucleares de las grandes superpotencias. Ello abre un nuevo escenario geopolítico.

Las rutas que se están configurando son dos: el Paso del Noroeste y la Ruta del Mar del Norte. Ambas unen el Pacífico con el Atlántico y posibilitarían una intercomunicación más rápida y directa algunos meses al año. De momento, sin embargo, siguen en pie algunos obstáculos para el asentamiento de esos pasos: las cambiantes condiciones meteorológicas y el alto coste de los seguros de los fletes.

Rutas posibles en el Ártico. Fuente: http://www.offnews.info/

El Paso del Noroeste que une los dos grandes océanos a través de las costas canadienses y de Alaska, lo hizo en 2007. El primer problema se creó cuando Canadá reclamó el derecho a cobrar peaje, en 2007. A ello se opusieron las grandes potencias marítimas –Estados Unidos y la Unión Europea–, considerando que esas rutas deben ser internacionales. No podemos olvidar que el grueso del transporte internacional se efectúa entre el este del continente asiático y Europa y Estados Unidos.

La ruta que está configurándose más rápidamente y que es mucho más transitada es la Ruta del Mar de Norte, que bordea la costa rusa. Quedó abierta por primera vez en el verano de 2008. Este país está dedicando muchos esfuerzos por asegurarla y hacerla viable: cuenta con experiencia en el uso de determinados tramos de la misma y la banquisa es menor que en la costa canadiense. Y al igual que hizo este país exige un peaje por utilizarla ya que transcurre por sus aguas jurisdiccionales. Rusia cuenta, además, con casi 30 barcos rompehielos de gran tonelaje, muchos más que los otros países árticos.

Además de las rivalidades directas por el control de estas rutas, aparecen otros problemas como los cambios en las rutas marítimas internacionales, disminuyendo el papel estratégico de puntos como el Canal de Panamá o el de Suez, que quedarían relegados al proponerse unas rutas polares mucho más cortas. Parece evidente que estas transformaciones podrían revolucionar el transporte marítimo y el comercio internacional. No obstante, tiende a pensarse que estas nuevas rutas no podrán sustituir a las existentes, sino que las complementarán.

El Ártico alberga, según el Servicio Geológico de los Estados Unidos, grandes reservas energéticas de petróleo y de gas natural. El cambio climático y el deshielo de la capa polar permitirán una explotación rentable de estos recursos. La posibilidad de estas explotaciones planteará, además, la cuestión del deterioro medioambiental y de la contaminación de un espacio natural intacto hasta ahora.

Las nuevas posibilidades económicas del Ártico están atrayendo sobre él el interés de otras potencias que no tienen costas en el mismo, como China o la Unión Europea. Ya no se trata solamente de las facilidades para el transporte marítimo sino también de la existencia de posibles recursos energéticos y biológicos. El incremento de las investigaciones científicas denota el creciente interés por la zona. Esas mismas perspectivas generan tensiones entre los países implicados.

Rusia se muestra muy interesada en expandir su influencia estratégica en este mar. La reconstrucción de antiguas bases militares soviéticas en la región, tanto navales como aéreas, es una medida en tal sentido. Para ella es casi vital porque representa el acceso libre a un mar que intercomunica con el Atlántico y el Pacífico. Su flota en el Mar Negro está constreñida en el estrecho de los Dardanelos por Turquía, miembro de la OTAN –aunque la evolución de la posición política antinorteamericana de Erdogan podría introducir alguna variable en esto–, mientras que la flota del Báltico lo está en el estrecho de Skagerrak por Dinamarca y Noruega, igualmente miembros de la OTAN.

Base rusa de Murmanks. Fuente: https://www.politicaexterior.com

Tanto Estados Unidos como Canadá y Dinamarca (a través de Groenlandia) manifiestan reclamaciones territoriales y de derechos de explotación que chocan con los intereses rusos.

Reivindicaciones territoriales en el Ártico. Fuente:https://www.economist.com/international/

De entre los países que participan como observadores en el CA es China el que más interés está mostrando por asentar su presencia en el área, buscando la colaboración con todos ellos. Una muestra de ello es el notable aumento de las inversiones chinas en Groenlandia –turismo, investigación científica, infraestructuras, explotaciones mineras, etc. De hecho, China ya ha indicado (26 de enero de 2018) cuáles van a ser sus intereses en la región ártica –la denominada Ruta de la Seda polar–, en la que contará con la ayuda rusa no solamente para la navegación sino también para la búsqueda de recursos energéticos y materias primas. Con ello, China lograría un acceso más rápido a los mercados europeos y Rusia rompería el cerco de las sanciones económicas impuestas por Europa y Estados Unidos. La potencia asiática no muestra, sin embargo, ningún interés territorial sobre la zona.

Bibliografía.

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Migraciones en el flanco sur de Europa

Este verano la inmigración procedente del continente africano se ha convertido en uno de los temas estrella de la actualidad. La razón de este interés no es tanto el aumento de los flujos migratorios en esta zona sino las repercusiones políticas  que está teniendo el tema. La negativa del nuevo gobierno italiano –coalición de índole populista y nacionalista formada por el Movimiento 5 estrellas y la Liga Norte– a acoger nuevos inmigrantes ha servido para volver a poner el foco en un problema latente desde 2015, cuando se produjo la arribada masiva de refugiados sirios que huían de la guerra. Las divergencias surgidas entonces sobre el tratamiento del problema han dividido a la UE e impedido que se establezca una política migratoria eficaz y justa.

Este año, el cierre de la ruta del Mediterráneo central por la negativa de Italia a recibir más inmigrantes ha desplazado los flujos hacia la ruta del Mediterráneo occidental, lo que ha incrementado la llegada de más inmigración a las costas españolas. No se trata de cantidades exageradas pero el foco mediático ha otorgado una gran relevancia al problema. Y, al igual que ha ocurrido en otros países, el tema se ha aprovechado para reforzar el enfrentamiento entre los partidos políticos.

Cambio del flujo migratorio en 2018. Fuente: EL PAÍS

De la misma manera, la alarma –sin sustento estadístico real– creada por la imagen de miles y miles de inmigrantes intentando llegar a Europa desde la orilla sur del Mediterráneo está siendo usada como carburante ideológico y político por los partidos de derecha, populistas y nacionalistas. La utilización interesada de este fenómeno empaña y desvirtúa la realidad del mismo.

Propaganda política de la Liga Norte. Fuente: https://xaviercasals.wordpress.com/

La llegada de inmigrantes ilegales a la UE es una constante que se remonta bastante atrás en el tiempo. Hace tiempo que existen en el Mediterráneo diversos corredores para entrar irregularmente en la UE. No obstante, su magnitud dista de ser alarmante (véase la siguiente tabla). Como puede observarse el número habitual de emigrantes y demandantes de asilo sin documentación raramente sobrepasa los 200.000 anuales; solamente 2015 presenta un pico destacable a causa de la guerra civil en Siria. La misma conclusión se obtiene de observar el dato de los residentes extranjeros: en 2015 los residentes extranjeros –no comunitarios y tanto legales como ilegales– en la UE solamente representaban el 7,0 % de la población total.

Porcentaje de inmigrantes ilegales
Año Inmigrantes ilegales Población UE Porcentaje
2014 141.000 506.000.000 0,02 %
2015 1.100.000 508.000.000 0,22 %
2016 172.000 510.000.000 0,03 %
2017 204.700 511.000.000 0,04 %
2018 (hasta agosto) 141.000 512.000.000 0,01 %

Fuente: Eurostat.

Estos flujos, perfectamente asimilables por una entidad como la UE, se transforman en una fuente de discordia porque la llegada se concentra fundamentalmente en tres países del sur de Europa: Grecia, Italia y España. Estos tres países son las puertas de entrada para toda la inmigración ilegal que proviene tanto de África como del Oriente Próximo. Son, por tanto, los que primero deben afrontar el problema de la llegada de esta población, cuyo objetivo, muchas veces, es dirigirse a otros países de la Unión.

Rutas de la inmigración ilegal en el Mediterráneo. Fuente: https://www.eldiario.es/

Las acciones emprendidas por la Unión Europea para resolver el problema, especialmente a partir de 2015, consistieron en un esquema para un reparto obligatorio de los inmigrantes indocumentados que llegaban a su territorio. Ese programa apenas si logró cumplir con sus objetivos, ya modestos de por sí: de los 1,3 millones llegados entre 2015 y 2016 se pretendió distribuir 160.000, de los cuales solamente se recolocaron 29.144 candidatos. No existió un verdadero compromiso para aplicarlo, ni tampoco unos instrumentos administrativos para hacerlo. Los países del Este presentaron una oposición total a la medida –Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia se negaron a aplicarlo–. Una falta de solidaridad, que, sin embargo, sí reclaman para recibir las ayudas económicas pertinentes,  y que impide establecer unas políticas migratorias comunes.

En numerosos países la presencia de inmigrantes ha abiertos controvertidos debates sobre la presencia de inmigrantes, sobre su integración y sobre la gestión de esa diversidad cultural y religiosa

Grado de cumplimiento con el programa de reasentamiento de inmigrantes de 2016. Fuente: EL PAÍS

Con la situación actual, el peso de la acogida de estos flujos siguió recayendo sobre los primeros países receptores, aquellos que conforman el flanco sur de la UE.

La comprensión del fenómeno inmigratorio requiere conocer las causas que provocan esos flujos. La primera de las causas es obvia: la pobreza. Aunque más que la pobreza habría que aludir a las enormes desigualdades económicas que existen entre la Unión Europea y sus vecinos de la orilla sur del Mediterráneo. Esas diferencias son enormes, solamente comparables a las existentes entre Estados Unidos y sus vecinos centroamericanos. La situación económica de los países vecinos del sur no permite creer en una destacada disminución a corto o medio plazo de estos flujos migratorios

Comparación niveles de renta
País europeo PIB per cápita en $ País africano PIB per cápita en $
Alemania 52.801 Níger 1.213
Bélgica 48.258 Burkina-Faso 1.993
España 40.289 Gambia 1.719
Francia 45.473 Malí 2.225
Italia 39.499 Marruecos 8.936
Suecia 53.077 Senegal 2.900

Fuente: FMI (estimaciones para 2018).

Así pues las desigualdades económicas son enormes. A ello hay que sumar también la ausencia de cualquier protección social por parte de los Estados, lo que acentúa todavía más la pobreza en estos países. Es comprensible que la población joven busque nuevas perspectivas de obtener una vida mejor y, al mismo tiempo, ayudar a los familiares que se han quedado allí. La desesperación y la falta de expectativas son los principales acicates para la emigración.

Pero la inmigración también puede representar una variable positiva. Europa presenta un preocupante proceso de envejecimiento, hecho que dificulta el mantenimiento del modelo de bienestar que tienen muchos Estados europeos. Europa necesitará trabajadores que contribuyan al mantenimiento de esos sistemas. Es cierto que las necesidades de trabajadores serán muy variadas, primando las de cualificación media o alta sobre los de baja o nula. Por ello es necesario un sistema ordenado de inmigración que beneficie a todos.

La segunda causa es de índole política.En este caso los flujos que se dirigen a Europa no provienen solamente de África sino que también lo hacen de Oriente Próximo, una de las zonas más conflictivas e inestables del planeta. El enorme repunte que llegó a Europa en  2015 se produce precisamente a consecuencia de la guerra en Siria; se trató no ya de inmigrantes económicos sino de población civil que huía de la guerra, de refugiados o de demandantes de asilo en suma. Tanto en el continente africano como en esta zona proliferan los conflictos armados, explícitos o latentes, alimentados, sobre todo en África, por la presencia de Estados fallidos, atrapados por la corrupción  e incapaces de impedir la actuación de bandas criminales, traficantes de personas y grupos yihadistas que inestabilizan  la región y crean una insoportable inseguridad para la población civil.

Conflictos armados en África y Oriente Próximo. Fuente: ABC

 

Bibliografía.

Arias, G. (2011). La crisis en el Norte de África y su impacto en la inmigración irregular a la Unión Europea. Instituto Elcano

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Gallego-Díaz, S. (2015). ¿De qué huyen y por qué ahora? EL PAIS.

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